El incremento de la represión a Hong Kong, junto con los múltiples desaciertos del régimen chino en el manejo del virus del PCCh, podrían significar el ocaso de este como potencia mundial.

El régimen chino estudia actualmente  un proyecto de ley que incrementa los controles a los ciudadanos hongkoneses, generando nuevas protestas, que han sido fuertemente reprimidas frente a la mirada expectante de los países que apoyan a Hong Kong.

Por su parte, el secretario de estado de EE. UU. considera que de este modo la ciudad pierde la autonomía, que el régimen chino prometió respetar cuando le fue cedida por el gobierno británico en 1997.

“Hoy, informé al Congreso que Hong Kong ya no es autónomo de China, dados los hechos sobre el terreno. Los Estados Unidos están con el pueblo de Hong Kong”, escribió Pompeo en uno de sus tuits.

 La represión a Hong Kong podría significar el ocaso del régimen chino a nivel internacional
El tuit de Mike Pompeo.

Asimismo, el presidente de la Delegación del Parlamento Europeo para las Relaciones con China, Reinhard Butikofer, calificó como “arrogantes y agresivos” a los dirigentes del régimen, agregando que “ignoran por completo” sus obligaciones contraídas en un tratado internacional, según South China Morning Post del 27 de mayo.

Adicionalmente, el descontento de más de 100 países los llevó a exigir la investigación del manejo irregular dado por el régimen chino al brote del virus PCCh, que supera las 350.000 muertes y se acerca a los seis millones de infectados en todo el mundo.

Después de negarse a ser investigado el régimen comunista accedió, pero la decisión de cuando iniciar la investigación quedó en manos del director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, acusado de complicidad con el régimen chino en los procedimientos dilatorios seguidos por este al dar aviso sobre la peligrosidad de la pandemia.  

Por otro lado, el Partido Comunista de China (PCCh) castigó a Australia por solicitar que se iniciara esa investigación. Así, dejo de importar la cebada y al menos un tercio de las carnes que antes compraba a este  país.

Al mismo tiempo, incrementó sus agresivas tácticas con su vecinos: estableció dos nuevos distritos administrativos en el Mar de China Meridional, embistió y hundió un barco pesquero vietnamita, intentó vigilar las aguas de las islas Senkaku controladas por los japoneses, y provocó fricciones en la frontera con la India.

Adicionalmente, una vez conocido el brote del virus PCCh en su territorio, acaparó casi todos los materiales de protección personal de varios países, especulando luego con ellos.

Para agravar la situación, varios países que compraron al régimen chino materiales y equipos para atender la crisis de la pandemia los devolvieron y reclamaron por la mala calidad de estos.

Además, trató de inculpar a Estados Unidos de la propagación del virus PCCh mediante una activa campaña internacional, activada desde sus embajadas y consulados.

Todos estos hechos polémicos han convencido a varios países, entre ellos Estados Unidos y Japón, de que no pueden confiar más en que sus fábricas continúen produciendo en territorio chino, por lo que empezaron a trasladarlas a otros lugares.

Estas desacertadas tácticas de intimidación del PCCh han contribuido a dañar y aislar aún más al régimen, ahuyentando a los inversores.

Cabe recordar que las graves y constantes violaciones a los derechos humanos constituyen un tema inagotable de reclamaciones internacionales contra el régimen comunista.

Para algunos analistas el escenario global que enfrenta es el “más desalentador desde que comenzó a abrirse a finales de los años 70, y ahora corre el riesgo de sufrir un daño duradero a su imagen e intereses”, según el Project Syndicate, lo que podría significar su ocaso definitivo a nivel internacional.

José Ignacio Hermosa – BLes

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