Redacción BLes – La visita del presidente chino Xi Jingping a la República de la Unión de Myanmar, también conocida como Birmania, este fin de semana busca embarcar al país asiático en su megaproyecto de la Franja y la Ruta mientras ignora la grave crisis de derechos humanos que sufre la minoría musulmana Rohingya en el estado de Rakhine. 

De acuerdo con medios estatales birmanos la visita del presidente chino será la primera de esta naturaleza en 19 años, y tiene como objetivo tratar temas de colaboración económica y de infraestructuras. 

Para ello, Xi se reunirá con el presidente Win Myint, la consejera estatal Aung San Suu Kyi y el comandante en jefe Min Aung Hlaing en la capital, Naypyidaw.

El régimen chino, que ansía un acceso directo al Océano Índico que le permita evitar el estrecho de Malacca en el Mar del Sur de China y para ello pretende construir un enlace ferroviario desde la provincia china de Wuhan que cruzaría Birmania hasta llegar al mar, el ‘Corredor Económico China-Birmania’.

El viceministro de Comercio de Myanmar, Aung Htoo, dijo a los periodistas antes de la visita que Xi firmaría acuerdos relacionados con la Zona Económica Especial de Kyaukphyu y el puerto de 1.300 millones de dólares en Rakhine, donde una brutal represión militar en 2017 llevó a más de 700.000 rohingyas a huir por la frontera hacia Bangladesh, de acuerdo con Myanmar Times

Acusan a Beijing de complicidad en el genocidio de los rohingya

En este sentido el Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aseguró en un comunicado que aún permanecen en Birmania en serio peligro de persecución sistemática unos 600.000 rohingyas. 

Por su parte, el director regional de Amnistía Internacional, Nicholas Bequelin, expresó su preocupación por el papel de Beijing en la crisis de derechos humanos en Birmania a quien responsabiliza en parte al haber bloqueado la condena de lo que ya se considera un genocidio en el Consejo de Seguridad de la ONU. 

“China debe dejar de usar su posición en el Consejo de Seguridad de la ONU para proteger a los altos generales de Myanmar de la responsabilidad. Esto solo ha envalentonado la implacable campaña militar de violaciones de derechos humanos y crímenes de guerra contra las minorías étnicas en todo el país”, aseguró.

“Dado que se espera firmar importantes acuerdos económicos y de infraestructura durante la visita del presidente Xi, la absoluta falta de transparencia sobre dichos acuerdos es profundamente inquietante”, afirmó Bequelin.

El director de la ONG explicó además que no confía en que la inversión en infraestructura pueda ayudar a elevar el nivel de vida y hacer realidad los derechos humanos a través de un mejor acceso a los servicios básicos y al empleo.

“Estos beneficios no se obtienen si no se consulta adecuadamente a quienes soportan el mayor coste -las mujeres, los hombres y los niños y niñas cuyos hogares, salud y medios de vida pueden verse afectados- antes de que comience la construcción y se les protege de posibles daños. Los derechos humanos, la transparencia y la consulta con las comunidades deben ser el núcleo de estos proyectos”, agregó.

La deuda-trampa china

Son muchos los expertos que alertan a los países el peligro que conlleva permitir que sus territorios formen parte del ambicioso megaproyecto chino de ‘La Franja y la Ruta’ del régimen comunista de Beijing.

El régimen chino se ofrece a financiar la construcción de infraestructuras claves en países que no pueden permitirse hacerlo ellos mismos, como aeropuertos, puertos, ferrocarriles o carreteras. 

Los países se endeudan con Beijing por décadas mientras la construcción corre a cargo de equipos de trabajo traídos expresamente de China, de manera que no generan empleo a nivel local. Además, estos equipos de trabajadores traen consigo todo lo que necesitan para vivir en el lugar de construcción mientras dure la obra, por lo que no generan ninguna clase de riqueza en la zona ya que no consumen nada. 

Además, el control de la infraestructura en cuestión queda completamente en manos del régimen comunista chino durante el tiempo estipulado en el acuerdo, normalmente durante décadas. 

En este contexto, el beneficio real es casi al 100% para el régimen chino, mientras que la deuda, cuyos intereses suelen ser exorbitados, deja al estado sometido a Beijing durante generaciones. 

En este sentido, la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lleva tiempo advirtiendo de esta situación. 

El secretario de Estado, Mike Pompeo, aseguró en marzo a la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes en respuesta a la pregunta de un legislador sobre la decisión de Italia de participar en ‘La Franja y la Ruta’:

“Es decepcionante cada vez que un país comienza a tener un comportamiento y una interacción comercial con China que no es directa”, aseguró Pompeo de acuerdo con CNS News

“Nos entristece porque creemos que la gente de esos países al final pierde”, agregó.

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Temas: Categorías: China Mundo

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