Redacción BLesLa compañía hotelera Hilton con sede en Estados Unidos ha desarrollado un proyecto para construir un hotel en el mismo lugar donde anteriormente había una mezquita uigur demolida recientemente por el Partido Comunista Chino (PCCh) en la región occidental de Xinjiang, en China.

Un informe reciente publicado por el medio británico The Telegraph, denunció que un terrateniente local de Xinjiang compró en el año 2019 en una subasta pública el terreno en el que se construirá un gran centro comercial que incluirá el hotel Hilton. 

Una empresa china llamada Huan Peng Hotel Management Company, Ltd., firmó un contrato con el propietario no identificado en agosto de 2020 para desarrollar un hotel Hampton, una marca perteneciente a la firma Hilton.

El accionar del PCCh, pone de manifiesto una vez más hasta dónde puede llegar la perversidad de un régimen que apunta a destruir toda ideología o creencia espiritual y religiosa que se encuentre por sobre la estructura del Partido. 

El PCCh buscará lograr sus objetivos no solo eliminando los cuerpos de los perseguidos sino también sus símbolos, como es el caso de una mezquita, identificada por los musulmanes como un espacio de culto sagrado.

Pero ante estas situaciones, además de exponer al máximo responsable que es el PCCh, es importante destacar también el rol de aquellos sectores occidentales que funcionan como cómplices de los atropellos del régimen comunista chino. En este caso la cadena hotelera Hilton, que decide involucrarse en un proyecto tan polémico como éste. 

Es por esto que el Council on American-Islamic Relations (CAIR), la organización musulmana de defensa de los derechos humanos más grande de Estados Unidos, junto a varias otras organizaciones han pedido a Hilton Hotels que retire su participación en la operación comercial destinada a construir un centro comercial en Hotan, Xinjiang, en el lugar donde se demolió la mezquita de Duling. 

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Cabe destacar que el sitio de una mezquita sigue siendo un sitio sagrado para los musulmanes, incluso después de su demolición.

La solicitud del CAIR, fue mediante una carta enviada por su subdirector Edward Ahmed Mitchell, el 15 de junio, dirigida a Christopher Nassetta, director ejecutivo de Hilton Worldwide, con sede en Virginia, en la que solicita a la empresa que:

“Se mantuviera del lado recto de la historia y anunciara que Hilton cancelará este proyecto y cesará todas las operaciones en la región uigur de China hasta que su gobierno ponga fin a la persecución de millones de personas inocentes”. Alegando que desarrollar un emprendimiento de estas características en un lugar donde está ocurriendo un genocidio representa un acto inmoral e ilegal.

En enero, el Departamento de Estado de Estados Unidos de la administración Trump, confirmó que los abusos en la región eran parte de una campaña de genocidio. Siguiendo la misma línea los parlamentos de Bélgica, la República Checa, Canadá, Países Bajos, Reino Unido y Lituania han aprobado mociones que determinan que las políticas de China en Xinjian constituyen un genocidio.

Según las denuncias, se estima que las autoridades del PCCh han detenido a por lo menos 1,8 millones de uigures y otras minorías musulmanas en una vasta red de campos de trabajo forzado desde principios de 2017. El régimen reconoció la existencia de estos lugares, aunque dice que son centros de formación profesional para combatir el radicalismo y preparar a los jóvenes uigures para el empleo y rechaza con estridencia las probadas acusaciones de genocidio. 

El régimen chino también es acusado de perseguir a otras minorías religiosas, como es el caso de los cristianos y también de los practicantes de la disciplina Falun Gong, una práctica espiritual de la escuela buda que es perseguida por perseguir los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Sus más de 100 millones de practicantes son perseguidos, encarcelados, torturados y muchos son asesinados tras extraerles los órganos para comercializarlos.

Andrés Vacca– BLes.com