Redacción BLesLa invasión del régimen comuista chino a Taiwán ha dejado de ser una amenaza para convertirse en una posibilidad real y concreta. Tal es así que el propio presidente de los Estados Unidos ha sido explícito al prometer que involucrará a las fuerzas estadounidenses en caso de un ataque chino a Taiwán.

Pero no es solo la soberanía de Taiwán lo que se pone en juego en un escenario bélico y de invasión. Taiwán es el líder global en producción de semiconductores, sobre todo por poseer a TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company) la fábrica de chips más grande del mundo.

TSMC ha demostrado poseer tecnologías de vanguardia y ha desarrollado un papel indispensable para mantener la economía global en marcha. Empresas como Apple Inc., Tesla Inc. y Volkswagen AG dependen de los chips de TSMC, al igual que el ejército estadounidense y una infinidad de productos asociados a la tecnología.

Intel Corp., con sede en California, está un par de generaciones por detrás de la tecnología de la compañía taiwanesa y a pesar de los grandes esfuerzos económicos que está haciendo aún no ha logrado ponerse al día.

En este contexto, existe una gran preocupación por lo que sucedería en caso de que se desatara una guerra o que el régimen chino tome el control de estas plantas de producción en Taiwán. 

La cadena de suministro mundial es sumamente sensible a los semiconductores producidos por TSMC y en caso de alterarse su producción y/o precios las consecuencias económicas y sociales podrían ser desastrosas.

El Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos proyecta en sus informes que una invasión china y la pérdida de TSMC podrían alterar la economía mundial generando pérdidas por más de 1 billón de dólares, aproximadamente el doble del valor de las ventas globales anuales de toda la industria de semiconductores. 

Hay varias posibilidades sobre qué hacer con TSMC en caso de una invasión china, entre las más extremas se destaca la opción de que Estados Unidos destruya las instalaciones de TSMC en Taiwán para así evitar que el régimen tenga libre acceso a semejante herramienta de poder. 

Con muchos detalles por resolver, académicos, militares y funcionarios estadounidenses están desarrollando diversas acciones de contingencia para implementar en caso de que se desate el peor escenario.

Taiwán y Estados Unidos fortalecen su alianza ante la amenaza del régimen chino

El gran desarrollo tecnológico y armamentístico de los Estados Unidos vino acompañado de una fuerte dependencia del uso de semiconductores. Sin embargo la producción interna de este producto esencial no acompañó la demanda, lo que obligó a Estados Unidos a volcarse a países que desarrollaron mejor esta industria como es el caso de Taiwán. 

Esta estrecha relación generada entre ambos países llevó a que Estados Unidos asumiera su compromiso de defender a Taiwán ante una posible invasión china. Y el mes pasado el Comité de Relaciones Exteriores del Senado aprobó una ley que garantiza un “apoyo incondicional” hacia Taiwán. 

Por su lado, Taiwán, se comprometió a trabajar en estrecha colaboración con los Estados Unidos y otros aliados para evitar que las fuerzas armadas del régimen adquieran su tecnología de punta.

Paralelamente TSMC llegó a un acuerdo para construir una planta de producción de chips en Arizona, con una inversión que supera los 12 mil millones de dólares. Aunque en principio no trasladaría su tecnología más avanzada.

La opción más radical

A pesar de la distancia que separa Estados Unidos de China y Taiwán, el país americano ha quedado inmerso en medio del conflicto entre las partes. Esto implica que en caso de que se desate un combate real, o que el régimen intente invadir la isla, Estados Unidos deberá asumir algún papel. 

Si bien el gobierno de Joe Biden ya adelantó que defendería con armas a Taiwán, la realidad ha demostrado que este tipo de conflictos pueden durar mucho tiempo (tal es el caso del conflicto entre Rusia y Ucrania) por lo que preocupa lo que podría hacer el régimen con industrias como TSMC, hasta el momento en que occidente logre imponerse frente a China. 

En este sentido, un artículo de dos académicos publicado en el US Army War College Quarterly, sugiere que Estados Unidos debe dejarle en claro a China que destruirá las instalaciones de TSMC si la isla fuera ocupada.

Según los autores del artículo, esta medida podría disuadir una acción militar por parte del régimen o, en última instancia, privar a Beijing de acceder a las plantas de producción.

“No podemos permitir que un capital tan valioso caiga en manos chinas, creo que sería una locura”, dijo Elbridge Colby, exfuncionario del Pentágono y colaborador en estrategia de defensa nacional durante la administración Trump.

Otra de las opciones que se estarían barajando en caso de una invasión total por parte de China, es que Estados Unidos evacúe a los ingenieros de chips de Taiwán.

Sin embargo, incluso si la evacuación fuera factible, replicar en otro lugar la infraestructura que TSMC ha establecido en Taiwán llevaría años e inversiones multimillonarias. Lo que no mitigaría el impacto en la cadena de suministro global en el corto y mediano plazo. 

Estas son solo algunas de las posibilidades que se filtraron, pero el escenario es muy incierto y hasta el momento los funcionarios estadounidenses mantienen un fuerte hermetismo al respecto.

Por su lado, Liu Deyin, presidente de TSMC, al hablar sobre la importancia de la cadena de la industria de semiconductores de Taiwán durante una entrevista, aseguró que nadie puede controlar TSMC por la fuerza. En caso de que se tomen medidas militares, las fábricas de TSMC dejarían de funcionar, aseguró Liu.

Liu enfatizó sobre la complejidad que ha desarrollado la planta de producción de TSMC. La cual para producir sus materias primas, productos químicos, piezas de equipos y software de ingeniería, debe estar en contacto en tiempo real con otras empresas y profesionales en Europa, Japón y Estados Unidos. 

Por lo cual TSMC depende de los esfuerzos de muchas personas para poder operar en normalidad, y de intentar ser controlada por la fuerza, no sería posible que funcione correctamente, afirmó el líder de la compañía en un intento por transmitir cierta tranquilidad.

 Andrés Vacca –Redacción BLes

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