Muchos habitantes de Shanghái, la mayor ciudad de China y centro financiero mundial, siempre tienen prisa, van y vienen rápidamente. El cierre por COVID-19 desde finales de marzo de 2022 no solo ha interrumpido su acelerado ritmo de vida, sino que también los ha llevado a manifestarse en contra de las medidas draconianas.

Los residentes de Shanghái se enfrentan a los momentos más difíciles de su vida desde finales de marzo. En medio del estricto encierro, la falta de alimentos y de acceso a la atención médica no covídica ha dejado a muchos en una situación desesperada, que quizás se haya cobrado más vidas que el propio COVID-19.

A pesar del enérgico control de Internet que ejerce el Partido Comunista Chino (PCCh), que incluye la vigilancia, la eliminación de publicaciones y la prohibición de cuentas, muchos habitantes de Shanghái se las han arreglado para publicar breves vídeos, chistes y mensajes, dando al mundo exterior una idea del desastre que se vive en Shanghái.

Por ejemplo:

– Un joven padre acudió a la sala de urgencias del hospital, pero los médicos no le prestaron atención médica hasta que salió el resultado de su prueba PCR. Falleció mientras esperaba el resultado de la prueba, dejando atrás a su mujer y a su hijo de cinco años.

– Un vídeo mostraba que los bebés eran apartados de sus padres para ser puestos en cuarentena y varios eran puestos en una cama sin la debida atención.

– Una joven pareja discutió con un trabajador de Covid que vino a llevarlos a un hospital improvisado para ponerlos en cuarentena. La pareja dijo que había algún error ya que los resultados de sus pruebas eran negativos, pero el trabajador dijo que no le importaba y que su trabajo era llevarlos, por lo que debían ir con él o de lo contrario usaría la fuerza.

– Un vídeo mostró el mal estado del interior de un hospital improvisado; una persona no pudo aguantar más y se subió al tejado, queriendo saltar.

– Más de 200 profesores de la Universidad de Tongji escribieron una carta pidiendo ayuda: estaban a punto de agotar toda la comida que tenían y los ancianos se estaban quedando sin sus medicamentos.

El confinamiento de Shanghái ha hecho que muchas personas sientan por primera vez que la libertad ya no es un concepto abstracto; la libertad de expresión está unida a la comida en sus platos.

A continuación, publicaron de forma creativa sus experiencias en sus chats de grupo o en Internet, para expresar su rechazo hacia la política del PCCh de “cero Covid” y su desconfianza hacia el gobierno.

Lo que el PCCh teme ha aparecido: la revelación de la verdad por todas partes.

La libertad de expresión no significa crear superhéroes que motiven al público a través de grandes discursos; se trata de dejar que todos tengan la oportunidad de expresar sus opiniones. Las palabras de un individuo pueden parecer triviales frente a la gigantesca máquina de propaganda y el férreo puño de hierro del PCCh, pero una vez que cada pequeña gota se fusiona, se convierte en una fuerza poderosa.

Si todos se atreven a hablar por sí mismos, formarán una poderosa fuerza que busca la libertad. También revelarán al mundo que el PCCh siempre ha ignorado los derechos humanos e incluso la vida de las personas.

Los practicantes de Falun Dafa siguen manifestándose desde el 25 de Abril de 1999

De hecho, el grupo Falun Dafa podría ser el primer grupo en China que ha buscado persistentemente justicia por su derecho a la libertad de creencia durante las dos últimas décadas.

Cuando la Policía de Tianjin detuvo a decenas de practicantes de Falun Dafa el 23 de abril de 1999, unos 10.000 practicantes de los alrededores de Beijing hicieron una Apelación ante la Oficina de Apelaciones del Consejo de Estado en Beijing dos días después. Su Apelación fue pacífica: no hubo eslóganes ni pancartas; se limitaron a permanecer en la calle sin gritar ni realizar acciones.

El 25 de abril de 1999, alrededor de 10 mil practicantes de Falun Dafa se reunieron espontáneamente de manera pacífica en la oficina central de apelaciones en Beijing. (Foto: Minghui.org)

Pidieron tres cosas a las autoridades: Una, liberar a los practicantes arrestados en Tianjin. Dos, proporcionar un entorno natural para que la gente practique Falun Dafa. Y tres, permitir que los libros de Falun Dafa se publiquen a través de los canales normales. A continuación, el Primer Ministro de China habló con los representantes de los practicantes y les dio una respuesta positiva. Entonces, los practicantes se marcharon y el acto terminó de forma pacífica. Esta fue la “Apelación Pacífica del 25 de Abril”.

Sin embargo, el PCCh comenzó la persecución contra Falun Dafa el 20 de julio de 1999 y continúa hasta hoy. Desde entonces, los practicantes de Falun Dafa han trabajado incansablemente para defender sus derechos. Y han perseverado en ello no solo por ellos, sino también para que el público en general tenga libertad de religión y libertad de expresión.

El PCCh decide si da libertad a la gente. Pero es cada uno el que debe decidir si se pronuncia por su propio derecho a la libertad.

Ouyang Fei – es.minghui.org

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