Redacción BLes– El sitio especializado Bitter Winter divulgó cómo funcionarios del Partido Comunista chino (PCCh) ofrecen recompensas monetarias para que los ciudadanos denuncien a iglesias “ilegales” en el marco de las conocidas persecuciones religiosas que ocurren en China.

De acuerdo a la revista sobre libertad religiosa y derechos humanos en China, la Agencia de Asuntos Étnicos y Religiosos del condado de Gushi, en la provincia central de Henan, emitió un aviso en agosto en el que alentaba a las personas a recopilar fotos, videos, grabaciones de audio y otros materiales y a denunciar los “lugares de actividad religiosa ilegales”.

El aviso ofrecía una recompensa de 500 yuanes (alrededor de 70 dólares) por cada dato o material aportado.

Según el documento, todos los lugares de culto que no poseen certificados de registro y no estén aprobados por las autoridades de asuntos religiosos son considerados “lugares de actividad religiosa ilegales”.

Casi inmediatamente después del lanzamiento de la campaña, la arrendadora de una iglesia doméstica se negó a alquilar su propiedad a la congregación de la misma. 

“Alentada por la propaganda gubernamental, la arrendadora nos echó, negándose a alquilarnos su propiedad”, afirmó un miembro de la iglesia citado por Bitter Winter.

“Ella explicó que no quería sufrir las consecuencias si nuestro lugar era descubierto”, agregó el creyente cristiano afirmando que el PCCh “no se detendrá hasta eliminar todas las creencias religiosas”.

Desde que el PCCh tomó el poder por la fuerza en China en 1949, las religiones y creencias fueron uno de sus principales blancos de persecución. Para mantener a los creyentes bajo control, formó organizaciones que están bajo su órbita.

En lo que respecta al cristianismo, las autoridades comunistas formaron en 1954 la denominada iglesia protestante unida (también llamada las Tres Autonomías). A diferencia de lo que sucede en las sociedades libres, el PCCh es quien designa a los líderes y pastores cristianos.

Es por eso que muchos chinos cristianos se niegan a acudir a dichos lugares y se congregan en iglesias protestantes denominadas “iglesias domésticas”, aunque dicho término -según describe Bitter Winter- es incorrecto ya que estas iglesias pueden estar compuestas por millones de miembros.

De acuerdo al sitio especializado, la mayoría de los protestantes chinos pertenecen a estas iglesias domésticas.

Además del cristianismo, otros grupos religiosos y creencias son perseguidos brutalmente en China.

El 9 de septiembre más de 300 ONG de derechos humanos acusaron al régimen chino de múltiples violaciones de derechos humanos e instaron a los organismos internacionales a hacer algo al respecto.

Estos llamados ocurren en momentos en que se han multiplicado las críticas al PCCh, sobre todo por la situación en Hong Kong, de los uigures en la región de Xinjiang y de la persecución a los practicantes de Falun Dafa (también conocido como Falun Gong).

De hecho, el destacado abogado británico de derechos humanos, Sir Geoffrey Nice QC, convocó días atrás a formar una corte independiente en Londres que investigue si los abusos del régimen chino contra los musulmanes uigures constituyen un genocidio o crímenes de lesa humanidad.

Nice, quien anteriormente dirigió el enjuiciamiento del expresidente yugoslavo Slobodan Milosevic en la Corte Penal Internacional, presidió la Corte Independiente sobre la Sustracción Forzada de Órganos de Presos de Conciencia en China, conocida como la Corte de China. El tribunal determinó que estaba “fuera de duda” que la sustracción forzada de órganos con fines de lucro, autorizada por el Estado, tiene lugar en China hace años y “a una escala significativa”. 

La Corte de China argumentó que esos órganos proceden principalmente de creyentes encarcelados, la mayoría de los cuales son practicantes de la disciplina de la Escuela Buda llamada Falun Dafa.

Miguel Díaz-BLes.com