Redacción BLesEl Sr. Li Hongwei, un practicante de la disciplina espiritual Falun Dafa que vivía en la provincia de Liaoning, China murió el 8 de junio de 2021 tres años y medio después de haber sido liberado de la prisión. Tenía apenas 58 años.

El sitio web Minghui, que se dedica a documentar información de primera mano sobre los abusos que sufren los practicantes de Falun Dafa, recopiló los detalles de la persecución del Sr. Hongwei y los detalles de su ordalía son desgarradoras.

Falun Dafa, es una disciplina de la Escuela Buda basada en los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia que además posee una serie de ejercicios suaves y meditación para mejorar el cuerpo y la mente.

Se difundió en China durante el auge de las prácticas de qigong como el Taichi pero se destacó debido a que además de los ejercicios, Falun Dafa pide a sus practicantes que eleven su carácter moral y enfaticen ser buenas personas en la sociedad. En pocos años llegó a tener 100 millones de adherentes.

La cantidad de practicantes superó la cantidad de miembros del Partido Comunista Chino y por ello el régimen decidió prohibirlo y perseguir a sus seguidores en 1999, siendo que los practicantes renuncien a su fe el objetivo de la persecución.

Los efectos milagrosos en la salud del Sr. Hongwei

El Sr. Li, ex empleado de la Oficina de Bienes Raíces de la ciudad de Shenyang, provincia de Liaoning, comenzó a practicar Falun Dafa en 1998 y la diabetes severa y el hígado graso que lo hacían sufrir desaparecieron al poco tiempo sin haber recurrido a tratamientos médicos. Por ello, el Sr. Hongwei adoptó la disciplina para el resto de su vida.

Dos arrestos, trabajo forzado y torturas extremas

El Sr. Li fue detenido en octubre de 2006 por policías de la comisaría de Shandongmiao y condenado a un año de trabajos forzados en el campo de Shenxin. Durante ese tiempo, también fue llevado al Centro de Lavado de Cerebro de Zhangshi y se le ordenó renunciar a Falun Dafa.

El Sr. Li fue arrestado de nuevo el 26 de junio de 2016 mientras pegaba carteles con información sobre Falun Dafa. Los agentes de la comisaría de Wusan lo desnudaron hasta la ropa interior y lo metieron en una pequeña jaula de metal alrededor de las 18:00 horas.

Zhou Xu, subjefe de la comisaría, ató los tobillos del Sr. Li a una silla de metal, pegó su torso al respaldo de la silla y le cubrió la nariz y la boca con una cinta que le dificultaba la respiración. No se le permitió ir al baño desde las 8:00 p.m. hasta después de las 11:00 p.m.

El Sr. Li inició una huelga de hambre para protestar por el maltrato. El personal lo llevó al Hospital Central de Hunnan y lo alimentó a la fuerza. El guardia Yu Shenqiao se sentó sobre sus grilletes y le abofeteó en la cara. Wang Shiqiang, el sub-capitán, le gritó: “¿No comes? Ahora estamos añadiendo sal a la leche para ver si te la bebes o no”.

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Los guardias lo sujetaron antes de introducir una sonda por la nariz hasta el estómago. El interior de su nariz y su esófago estaban muy irritados. Dejaba un rastro de manchas de sangre cuando lo arrastraban a su celda. A veces vomitaba sangre por toda la celda después.

El Sr. Hongwei antes de la persecución (Minghui.org) 
El Sr. Hongwei después de experimentar torturas bajo custodia policial (Minghui.org) 

La repetida alimentación forzada hizo que la nariz y la garganta del Sr. Li quedaran gravemente inflamadas, y se hizo imposible alimentarlo a la fuerza. Los guardias tuvieron que llevarlo de vuelta al hospital, donde fue esposado y encadenado. El capitán continuó pisoteando la cara y el pecho a pesar de su estado. Le amenazaron con matarlo a golpes si gritaba “Falun Dafa es bueno” para protestar.

Durante los 53 días de huelga de hambre del Sr. Li, hubo 29 días consecutivos en los que se le alimentó a la fuerza con leche muy salada. La sal le provocó un grave estreñimiento. Su abdomen estaba duro al tacto y le dolía y no podía evacuar normalmente.

El Sr. Li fue llevado a la prisión de Benxi el 10 de octubre de 2016. Fue asignado al octavo pabellón y se le ordenó realizar trabajos no remunerados de 6:30 a 18:30.

Con la extrema tortura, los problemas de salud regresaron

En la prisión, su salud comenzó a deteriorarse severamente debido a las constantes torturas.

Su diabetes severa regresó, empezó a perder la vista y sentirse seriamente mareado y con dolor en el pecho.

Representación de la tortura sufrida por el Sr. Hongwei: doblado y atado (Minghui.org) 

Debido a que estaba extremadamente débil, no podía realizar el trabajo forzado que le asignaba y como consecuencia los guardias le proporcionaban palizas todos los días.

Finalmente, se dieron cuenta que no podía respirar, que no se podía parar por sí solo así que lo llevaron al hospital.

En el hospital le hicieron un análisis y tenía la presión extremadamente alta: Los resultados mostraron que su nivel de glucosa en sangre en ayunas era de hasta 20 mmol/L, mientras que el rango normal es de 3,9 ~ 7,1 mmol/L.

El 27 de diciembre de 2017, el Sr. Li fue puesto en libertad condicional por motivos médicos. Su salud siguió deteriorándose y falleció tres años y medio después, el 8 de junio de 2021.

La cifra de muertos por la persecución alcanza proporciones de genocidio

La muerte del Sr. Li Hongwei es la víctima 4658 que Minghui.org logró documentar, aunque se calcula que el número real es exponencialmente mayor debido a la estricta censura que aplica el PCCh en Internet.

Bajo la vaga excusa que los practicantes ‘utilizan una organización sectaria para socavar el cumplimiento de la ley’ cientos de miles de practicantes inocentes son enviados a prisión, donde sufren destinos similares al del Sr. Hongwei.

A veces por actos simples como enviar un enlace o un mensaje de texto por celular que contiene información sobre la disciplina y la persecución que sufren, los practicantes son condenados a prisión.

Para lograr esto, existe una complicidad entre los policías, los jueces y las autoridades de las prisiones, centros de lavado de cerebro y campos de concentración quienes violan todos los procedimientos legales que existen en China para condenar a los practicantes por su fe.

A pesar de la seriedad detrás de la persecución a Falun Dafa, los medios de comunicación de Occidente no han desempeñado su rol de informar a la comunidad internacional sobre los abusos del régimen comunista chino por sus intereses comerciales con el gigante asiático.

Una extensa investigación del periodista Alex Marlow de Breitbart expuso recientemente que muchas grandes corporaciones mediáticas están financiadas por el PCCh y por ello son renuentes a denunciar al gobierno chino públicamente.

 Alvaro Colombres Garmendia– BLes.com