Redacción BLes – Una condena a prisión en China no sólo implica la privación de la libertad, sino que además es sinónimo de un verdadero sufrimiento. Y ello es aún más cierto para los practicantes de la disciplina espiritual Falun Dafa, también conocida como Falun Gong, quienes han sido el foco de intensas represiones a las creencias religiosas por parte del gobierno comunista chino desde el año 1999.

Según diversos reportes de organismos de derechos humanos y parlamentos de todo el mundo, el régimen ateo chino persigue desde hace décadas a las personas creyentes tales como cristianos, tibetanos, uigures y -sobre todo- a practicantes de la disciplina de la Escuela Buda llamada Falun Dafa.

En ese marco, los centros de reclusión chinos exceden por mucho el concepto de lugares oscuros en donde al condenado se le niega el contacto con la realidad, con sus seres queridos y aquello que le permite entender su condición humana.

Aquellos creyentes que reciben una sentencia en una cárcel china saben que terminarán sufriendo todo tipo de vejámenes, los cuales, para cualquier defensor u organismo de derechos humanos, no se trata más que de una inhumana condena en la cual una persona pierde desde su dignidad, hasta su identidad y al final hasta sus ganas de vivir, debido a las condiciones que se tienen que soportar en el día a día.

Reconstrucción visual de las torturas a las que son sometidos los prcticantes de Falun Dafa en China
Reconstrucción de las torturas a las que son sometidos los practicantes de Falun Dafa en China

El sitio web Minghui, el cual se ha encargado de detallar la persecución que padecen los practicantes de Falun Dafa en China, arroja luz sobre el testimonio de una mujer a quien le fue concedida la libertad, luego de padecer bajo el ambiente hostil que se vive en la cárcel de mujeres en la provincia de Liaoning.

Según detalla el portal informativo, la mujer, a quien no se le reveló su nombre por seguridad, relata que en aquella prisión las reclusas no son capaces de abordar temas relacionados con las torturas a las que son sometidas para que renuncien a su fe, ya que ello implicaría una privación a la rebaja de su condena o un incremento de las torturas, lo que provoca finalmente se vean abrumadas.

Mientras tanto, muchas de ellas sólo esperan que en algún momento puedan conseguir una chance de lograr la libertad con una solicitud de reducción de penas, pero la mayoría de veces resulta en vano pues en la prisión sólo se aceptan solicitudes cada tres meses.

Por lo general incluso las retrasan o las rechazan valiéndose de numerosas excusas y trabas insensatas de las que se valen los oficiales para entorpecer los trámites; como es el no memorizar las reglas de la prisión, no cumplir las cuotas de producción o llevar comida a los talleres.

Castigo corporal

El testimonio señala que la ley china prohíbe los castigos corporales, sin embargo estos son una práctica habitual dentro de la cárcel de mujeres de Liaoning, a ellas no sólo se les obliga a estar de pie o en cuclillas sino que además se les priva del uso del baño y por lo general las esposan detrás de la espalda.

Por otra parte, algunas reclusas -que han cometido asesinatos o crímenes aberrantes- también pueden tener autoridad para maltratar a las practicantes de Falun Dafa una vez que son designadas por las mismas guardias; cuando una de estas es asignada como líder del equipo, tiene potestad para golpear a prisioneras encarceladas por sus creencias.

En las cárceles chinas algunas de las reclusas reciben el respaldo de las guardias para someter y mantener aún más bajo control estricto a las mujeres que fueron encarceladas por practicar la disciplina espiritual Falun Gong
En las cárceles chinas algunas de las reclusas reciben el respaldo de las guardias para someter y mantener aún más bajo control estricto a las mujeres que fueron encarceladas por practicar la disciplina espiritual Falun Gong

Como informa Minghui, una de las reclusas, llamada Li Yang, golpeó a otra llamada Sun Ningning mientras estaba delante de otras, esta última no presentó denuncia alguna temiendo posibles represalias.

Trabajo esclavizante

En la prisión también se fabrica ropa para varias compañías, y en el pabellón 7, el trabajo de manufactura textil se reparte entre 9 marcas. Con el ánimo de generar incentivos a costa del trabajo de las internas, cada pabellón delimita una alta cuota de producción y los esfuerzos de las reclusas trabajadoras se tienen que duplicar, sin siquiera contar con descanso alguno los fines de semana ni festivos y la jornada suele ir hasta las 21:00 horas.

El tiempo que tienen para bañarse y comer es cada vez más limitado, antes les daban 30 minutos y ahora sólo pueden hacerlo todo en 15 minutos. Algunas incluso deben sacrificar la hora de la comida, pues deben terminar con la cuota de trabajo, ya que si no lo hacen en el tiempo establecido no prueban bocado alguno.

Comunicación con el exterior y derechos de visita

Estas creyentes tampoco tienen derecho a la comunicación con el exterior, con sus familiares o acceso a teléfonos ni televisores, y menos a compras.

Las reclusas designadas por las guardias también cumplen el rol de impedir que las cartas de las prisioneras lleguen hasta sus familiares y también se encargan de retener los paquetes que los familiares les envían a las internas. Sólo durante el año nuevo estas mujeres religiosas pueden ver las fotos enviadas por las familias.

Sólo una vez al mes pueden llamar a sus familiares, todas las llamadas son vigiladas por una guardia, y la interna que hace la llamada debe hablar claramente en mandarín para que se entienda todo y así asegurar que no se revele nada de la situación de las internas.

Condiciones insalubres al interior de la prisión

El testimonio de esta mujer que fue encarcelada por su fe detalla que aunque en la superficie las celdas parecen ordenadas y limpias en realidad se caracterizan por sus malas condiciones de higiene. En el cuarto piso del edificio, no hay grifo de agua para el lavamanos por lo que no hay forma de lavarse las manos luego de usar el baño, además este está cerrado con llave y sólo lo abren para su uso antes de ir a dormir.

Luego de un día de trabajo duro y sudor, estas prisioneras de conciencia no pueden pedir una ducha y cuando se les permite por lo general deben hacerlo en ropa interior ya que son vigiladas por guardias masculinos.

En los días calurosos de verano la ropa despide olores fuertes y repugnantes, pero la ropa sólo la pueden lavar una vez por semana, cuando mucho dos y a veces pasan hasta 20 días sin poder conseguir lavar las prendas.

El menú de comida se ve bien sólo en la superficie cuando los familiares van a visitarlas, ya que regularmente la calidad de la comida es mala y las porciones son pequeñas y no satisfacen la necesidad de alimentación. Las injusticias no sólo terminan allí ya que las reclusas que son designadas por las guardias regularmente tienen acceso a alimentos de mejor calidad e incluso pueden dejar porciones para otras reclusas.

Limitado acceso de atención médica

De acuerdo con el testimonio, no es nada fácil ver a un médico o recibir atención médica al interior; sin importar la gravedad de la enfermedad, las citas se programan para cada pabellón en una fecha establecida y cualquier persona que no pueda recibir la atención médica en la fecha programada deberá esperar a la siguiente, además si la sala está ocupada el día para la atención médica se cancela.

Cada mujer debe compensar el tiempo perdido en las citas, por lo que muchas se abstienen de recibir una revisión médica, a no ser de que sea algo absolutamente necesario. Quienes tienen un resfriado normalmente no piden tratamiento médico, por lo que el virus termina propagándose, llegando a afectar hasta más de 30 personas.

Según precisa la página web Minghui, la reclusa Yang Zhixiao, del equipo número 4, padeció los severos síntomas del cáncer durante un año antes de que pudieran diagnosticárselo y descubrir que estaba en estado avanzado. Debido a la negligencia médica murió poco después de ser liberada, luego de haber pedido libertad condicional para recibir atención médica fuera de la prisión.

Muchas de las sentenciadas en las cárceles son mujeres que son perseguidas por el régimen chino por su fe, miles de ellas no aguantan las fuertes toruras a las que son sometidas y terminan perdiendo la vida
Muchas de las sentenciadas en las cárceles para mujeres en China son perseguidas por el gobierno por su fe, miles de ellas no aguantan las fuertes torturas a las que son sometidas y terminan perdiendo la vida

La web especializada en informar sobre la brutal persecución también especifica que otras mujeres creyentes murieron en circunstancias similares. Zhang Guorong, del equipo número 1, murió en mayo del 2016; Li Ming, del equipo número 9, murió en septiembre del 2017. Hu Xiaoxia, también del equipo número 9, tuvo un problema cardíaco en enero del 2019 y murió de camino al hospital.

Trato diferenciado

Como se detalló anteriormente, hay reclusas que son designadas como líderes del equipo, supervisoras y secuaces, o son asignadas a un mejor pabellón después de haber establecido buenas relaciones con las guardias. Sus respectivas familias sobornan a las guardias y a su capitán con altas sumas de dinero cada año.

Normalmente estas reclusas pueden acceder a una olla de agua hirviendo cada día, cuando por lo general, seis reclusas deben compartir la mitad de la olla. Además tienen la posibilidad de comer en cualquier lugar y a cualquier hora, mientras que las mujeres que están encarceladas por practicar Falun Dafa no tienen en absoluto ninguno de aquellos privilegios. Según el testimonio de la reclusa que fue puesta en libertad, un grupo fue sorprendido comiendo una galleta en el taller y como consecuencia se les negó la libertad anticipada.

Las reclusas en las cárceles chinas son víctimas de tratos inhumanos
Las reclusas en las cárceles chinas son víctimas de tratos inhumanos

Qué es Falun Dafa y por qué es perseguida en China

Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, es una disciplina espiritual perteneciente a la Escuela Buda que cultiva el cuerpo y la mente haciendo énfasis en la elevación del carácter moral a través de la comprensión de los principios que rigen la práctica: Verdad, Benevolencia y Tolerancia (Zhen Shan Ren), señala el sitio web oficial.

Esta disciplina se realiza generalmente en lugares públicos al aire libre, y fue introducida en el año 1992 por el Sr. Li Hongzhi. Gracias al impacto que tuvo la disciplina en la salud de los practicantes se presentó un incremento exponencial en el número de personas que hacían la práctica en toda China llegando a los 100 millones.

Falun Gong fue introducido en China en el año 1992 y rápidamente alcanzó una inmensa popularidad por sus beneficios para la salud del cuerpo y la mente
Falun Gong fue introducido en China en el año 1992 y rápidamente alcanzó una inmensa popularidad por sus beneficios para la salud del cuerpo y la mente

Sin embargo para el año 1999 el régimen comunista, encabezado por el entonces cabecilla del Partido Comunista Chino, Jiang Zemin, comenzó una intensa persecución en contra de la práctica debido a que sintió que su crecimiento exponencial representaba un obstáculo para los intereses del partido. Desde entonces, los practicantes son víctimas de numerosas flagelaciones como trabajos forzados además de padecer bajo el sistema de sustracción forzada de órganos avalado por el mismo gobierno chino.

También te puede interesar: “Aún estaba vivo”: Médico revela la sustracción de órganos a practicantes de Falun Dafa en China.

videoinfo__video2.bles.com||aebedd5f0__

Querido Lector,

En BLes tenemos un sueño: revivir la honestidad y la verdad.

Actualmente en todo el mundo se está librando una batalla decisiva, y la gente del mundo está despertando ante la manipulación de la información, las censuras y las fake news.

Nuestros reportajes nunca son influenciados por el interés comercial o político. La prioridad de BLes ha sido siempre, desde de su fundación, reflexionar y reportar sobre política, economía, ciencia, salud y otros temas de actualidad siempre con honestidad y veracidad.

Así, BLes es parte de un cambio trascendental que atraviesa hoy la humanidad, emergiendo como una fuerza recta y virtuosa, guiada por los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia.

El mundo está cambiando, los medios que no han hecho su trabajo profesionalmente e imparcialmente y se han dejado seducir por beneficios materiales o intereses personales, tendrán que desaparecer, porque el mundo ha despertado.

El periodismo tiene que volver a abrazar los valores, porque el mundo quiere la verdad.

Pronto podremos ver que el periodismo será respetado nuevamente. Se volverá creíble, reportará con veracidad y con rectitud. Somos uno de los pioneros de esta nueva manera de contar las noticias, con consciencia de un nuevo mundo basado en los valores.

Ayúdanos a hacerlo realidad. Apóyanos para continuar con esta misión.