El Partido Comunista Chino (PCCh) amenaza con despedir a los oficiales de policía que no arresten a suficientes personas con creencias espirituales –incluyendo a los practicantes de Falun Dafa y a los cristianos– según una revista que monitorea la libertad religiosa en China.

Un oficial de Dalian, en la provincia de Liaoning, noreste de China, dijo a la revista Bitter Winter que la estación de policía donde trabaja recibió en septiembre un “plan trimestral de evaluación del rendimiento para combatir las creencias religiosas” del Buró de Seguridad Nacional del PCCh.

El plan enumeraba el número mínimo de personas creyentes que la policía debía arrestar para recibir suficientes “puntos”.

“La evaluación se basa en un sistema de calificación de 100 puntos, con puntuaciones específicas asignadas a cada creyente arrestado, dependiendo de su fe”, informó Bitter Winter.

El objetivo son personas de todo tipo de creencias, incluyendo los practicantes de Falun Dafa, cristianos, uigures y tibetanos.

La foto de la primera página del plan de evaluación  que aparece en el artículo de Bitter Winter puede ser la primera prueba fotográfica de los cupos de detención de la policía china.

La página muestra que, en el caso de los practicantes de Falun Dafa, a la policía se le otorgan 20 puntos si arrestan a alguien bajo la jurisdicción del Ministerio de Seguridad Pública; 10 puntos si la persona cae bajo la jurisdicción de la Seguridad Pública a nivel provincial; y cinco puntos si el caso es manejado por la seguridad pública a nivel municipal.

La revista reveló que “las puntuaciones más altas se dan a los movimientos religiosos más perseguidos”, en especial a Falun Dafa, una práctica espiritual tradicional que se hizo popular en China en la década de 1990.

Policía amenazado con ser despedido

El jefe de la estación de policía puede ser despedido de su cargo si no se cumplen los cupos trimestrales. En un intento por cumplir con los cupos, las estaciones de policía distribuyen los nombres de las personas previamente arrestadas a las comunidades locales y a los administradores de edificios, y les piden que informen a la policía si ven a estas personas involucradas en “actividades sospechosas”, revela el artículo.

En Dalian, los oficiales están autorizados a arrestar a cualquier persona de fe que posea tres o más libros religiosos y transferirla a la Brigada de Seguridad Nacional de la ciudad para ser interrogada, dijo el oficial de policía.

El oficial le dijo a la revista que aunque no quiere arrestar a personas inocentes, teme las consecuencias de sus superiores si no cumple con el cupo asignado.

Policías armados patrullan una calle en Beijing, China, el 12 de mayo de 2014.
Policías armados patrullan una calle en Beijing, China, el 12 de mayo de 2014.

Cuando una estación de policía no cumple con el cupo asignado, algunos agentes recurren a comprar nombres de los arrestados en otras estaciones de policía que ya sobrepasaron sus cupos, y cada nombre cuesta alrededor de 500 RMB (unos 70 dólares), dijo el agente.

Minghui.org, un sitio web dedicado a publicar información sobre la persecución de Falun Dafa, informó en 2013, 2016, y 2017 que los oficiales de policía dijeron que estaban sujetos a cupos mínimos de cuántos practicantes de Falun Dafa debían ser arrestados.

Trabajo forzado, ‘transformación’ y cupos de muerte

El PCCh persigue a Falun Dafa desde 1999, cuando el entonces cabecilla del PCCh, Jiang Zemin, creó una policía secreta extralegal llamada la “Oficina 610”, dedicada exclusivamente a llevar a cabo la persecución.

Durante las últimas dos décadas, Minghui ha reportado cientos de casos en los que la policía estaba sujeta a cupos de cuántos practicantes de Falun Dafa tenían que detener en campos de trabajo forzado, obligarlos a abandonar la práctica espiritual, o matarlos, lo cual sería considerado como “muertes normales”.

El PCCh busca convertir por la fuerza a los practicantes de Falun Dafa, en un proceso comúnmente conocido como “transformación”, en el cual la persona debe abandonar y denunciar su creencia, así como ayudar a “transformar” a otros detenidos.

“El resultado previsto de esta campaña de transformación es la erradicación de la práctica entre los vivos, y la muerte de aquellos que no se transforman”, dice un artículo revisado por expertos, dirigido por la profesora asociada canadiense Dra. Maria Cheung y publicado en 2018, que analiza la persecución a Falun Dafa.

En 2004, Minghui.org informó que una prisión en la ciudad de Shenyang, provincia de Liaoning, tenía un cupo anual de 20 “muertes normales”, lo que alienta a la policía a torturar a los practicantes de Falun Dafa sin ninguna restricción. El informe es uno de los varios de Minghui que señalan la existencia de “cupos de muerte” otorgadas a la policía.

De manera similar, a la policía se le asigna un cupo de cuántas personas necesitan ser enviadas al “trabajo forzado”. Un ejemplo data de 2011, cuando una agricultora de 50 años, Zhong Zhaofen, fue arrestada en la ciudad de Zhaoyuan de la provincia de Shandong y fue sometida a trabajos forzados, entre otros abusos.

“Nuestros superiores nos dieron un cupo de cuatro sentencias de trabajo forzado. [Esta persona] está justo a tiempo para ser uno de ellos”, dice el artículo, citando a un oficial a cargo del caso de Zhong.

Según el artículo de Cheung y sus colegas, “los cupos para la conversión forzada se emiten a las autoridades locales, quienes son incentivadas a utilizar cualquier medio necesario para lograr estos objetivos, incluyendo tácticas coercitivas tales como la alimentación forzada, la privación del sueño y las descargas con porras eléctricas”.

A través de La Gran Época.

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Categorías: China

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