Redacción BLesHistóricamente las firmas exitosas surgidas en Taiwán tenían el trampolín natural en China Continental cuando su crecimiento las llevaba a implementar una estrategia de expansión. Pero la realidad actual protagonizada por la extrema tensión con el régimen comunista chino, sumado a los desproporcionados cierres impuestos en China por el COVID, están llevando a que las multinacionales taiwanesas prefieran implementar su estrategia de expansión en países del sudeste asiático o incluso en México y Estados Unidos.

Muchas empresas taiwanesas que han desarrollado su potencial en China Continental hoy están sufriendo pérdidas multimillonarias por la crisis de suministro causadas por los conflictos diplomáticos entre Taiwán, China y Occidente, esto sirve de ejemplo para aquellas firmas que deben elegir hoy su camino de crecimiento.

Es cierto que este retroceso en las inversiones taiwanesas en China no es novedoso, más bien comenzó unos años antes de la pandemia. Pero la tendencia parece haber repuntado con fuerza este año tras profundizarse las restricciones por el coronavirus y la escalada de tensión del régimen chino con Taiwán, el mundo occidental y sus aliados.

Las inversiones taiwanesas en China durante los cinco años anteriores a la pandemia ya habían registrado disminuciones anuales de modo constante, pero en los últimos dos años el salto fue exponencial. Sin embargo no se trata de que estas empresas estén invirtiendo menos en el mercado, de hecho las inversiones aumentaron, solo que se hicieron en otros países como en Indonesia, Japón, Malasia, Vietnam, Estados Unidos y México.

La decisión de evitar las inversiones en China no es fácil, dado que las distancias a otros países son mayores, la barreras idiomáticas dificultan las negociaciones y se deja de lado el mercado de millones de habitantes chinos, así y todo los incentivos que plantean ciertos países y el descontento para con el régimen comunista chino parecen ser motivo suficiente como para buscar nuevos horizontes.


Inversores extranjeros huyen de China

Cientos de empresas multinacionales que actualmente operan en China están reevaluando sus situaciones e ideando planes de contingencia ante una posible huida de China. El agotamiento por las medidas asfixiantes que impone el régimen, sumado a la escalada de tensión bélica provocada por las amenazas del régimen con invadir Taiwán, resultan motivos suficientes para planificar un plan B o incluso decidir una pronta retirada como ya lo han hecho muchas firmas.

“Se está pensando mucho en el escenario…hasta llegar a pensar: ‘¿Qué haremos en caso de que haya una guerra? ¿Deberíamos cerrar nuestras operaciones en China? ¿Cómo podemos sostener nuestro negocio y superar posibles bloqueos?’”, dijo Jörg Wuttke, director de la Cámara de Comercio de la UE en China.

Wuttke anunciaba también en mayo que el 23 por ciento de los miembros de la Cámara de Comercio de la UE en Beijing ahora está considerando trasladar las inversiones actuales o planificadas fuera de China, el nivel más alto desde que existen registros. Y el 77 por ciento informa que el atractivo de China como futuro destino de inversión ha disminuido. 

El presidente de la Cámara de Comercio Estadounidense en Shanghái, Eric Zheng, también manifestó su profunda preocupación al respecto y a la crisis con Taiwán sumó los impactos del deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y China, que se reflejan en aranceles comerciales y trabas burocráticas que están obligando a las empresas a trasladarse a otros países.

Desde ya que trasladar muchas de estas gigantescas industrias a otros países no es un asunto sencillo, además de tener costos sumamente elevados implica que tal vez durante años las firmas deban resignar obtener ganancias hasta lograr acomodarse en otros centros industriales. ¿Es esto factible? ¿Es real la posibilidad de que la economía global sufra un desacople entre China y Occidente? Estas son algunos de los interrogantes que están intentando responder las grandes firmas que padecen las consecuencias de producir en las tierras del régimen comunista chino. 

A pesar de que el régimen comunista no lo ha reconocido, los medios occidentales vienen desde hace varios meses reportando que los inversores extranjeros están dejando de invertir en China. El 18 de mayo, el Financial Times calculó (basándose en datos de bonos de Hong Kong) que los inversores extranjeros vendieron más de 108.000 millones de yuanes (alrededor de 16.000 millones de dólares) en bonos chinos en abril, lo que hizo que la salida de capital (de bonos denominados en yuanes) en los primeros cuatro meses de este año alcanzaron un récord de 235.000 millones de yuanes (unos 35.000 millones de dólares). 

 

El país del sudeste asiático que podría reemplazar a China como un ‘centro de fabricación global’

Durante muchos años China ha sido por excelencia el “centro de fabricación global”, la cantidad de firmas extranjeras que decidieron invertir allí, motivados principalmente por la mano de obra barata, permitieron que China hoy tenga la infraestructura acorde para incentivar a cualquier tipo de inversión industrial. 

Sin embargo, pareciera que los factores nombrados anteriormente están pesando lo suficiente como para que la enorme infraestructura y la mano de obra barata que ofrece el gigante asiático no sean una ventaja que impida absolutamente invertir en otros países. 

¿Qué opciones aparecen para reemplazar a China? En principio el vecino Vietnam se está convirtiendo rápidamente en un jugador importante en la escena manufacturera. Actualmente, hay señales de que los inversores taiwaneses y de otros lugares del mundo están apuntando a Vietnam como uno de los destinos alternativos principales para reemplazar a China como fábrica del mundo.  

Además de promover la industria manufacturera, este pequeño país del sudeste asiático se está convirtiendo rápidamente en uno de los mayores fabricantes de chips del mundo, con empresas como Intel inyectando cientos de millones de dólares en líneas de montaje e instalaciones de investigación en Ho Chi Minh, el centro económico y financiero del país. Algunas de las principales empresas de inteligencia artificial (IA) del mundo también han invertido mucho en el mercado vietnamita.

Recientemente,  Nikkei Asia informó que Apple fabricaría sus iPad por primera vez en Vietnam para diversificar su cadena de suministro y reducir la dependencia de China, su principal fabricante.

La compañía está trasladando parte de la producción de iPad de China a Vietnam después de que los estrictos bloqueos de Covid-19 en Shanghái y sus alrededores provocaron interrupciones en la cadena de suministro durante meses. 

La salida de China como “centro de fabricación global” difícilmente sea de la noche a la mañana, sin embargo el cambio pareciera estar dándose más rápido de lo que se podía imaginar hasta hace pocos años atrás. Sin dudas estos cambios traerán grandes convulsiones en el mercado mundial que afectarán a toda la sociedad en su conjunto. 

Andrés Vacca –Redacción BLes

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