La Sra. Shen fue jefa de enfermeras en un importante hospital de la ciudad de Mudanjiang, en la provincia china de Heilongjiang. Era una excelente enfermera con muchas oportunidades de ascenso por delante. Sin embargo, su vida dio un giro para peor en 1998 cuando se le diagnosticó un cáncer de mama que se propagó a los nódulos linfáticos.

Le extirparon el seno derecho y los ganglios linfáticos, pero el cáncer seguía propagándose. Sus médicos predijeron que solo le quedaban tres meses de vida, ya que no había nada más que pudieran hacer por ella.

Cerca del final del tercer mes, vio por casualidad a practicantes de Falun Dafa haciendo los ejercicios en un parque. Se enteró de que Falun Dafa era beneficioso tanto para la salud mental como para la física y decidió probarlo.

Gradualmente, se fortaleció y finalmente se curó completamente. Su familia se emocionó por su rápida recuperación y también se sorprendieron al haber sido testigos del poder curativo de Falun Gong.

Falun Dafa le da una nueva vida

Fue Falun Dafa (también conocido como Falun Gong) quien trajo a la Sra. Shen Jing’e de vuelta estando al borde de la muerte.

Cuando se le diagnosticó cáncer de mama y linfoma, se le dio una nueva vida después de que iniciara la práctica, lo que le devolvió la salud.

En 1999, cuando el partido comunista chino (PCCh) decidió prohibir a Falun Dafa, la Sra. Shen no entendía el motivo. Ella quería que la gente supiera cómo Falun Dafa le había salvado la vida, así que fue a Beijing para apelar al gobierno. Fue encarcelada varias veces, sometida a una serie de formas brutales e inhumanas de tortura, y finalmente murió a causa de ello.

Arrestada y torturada por negarse a renunciar a Falun Gong

Sin embargo, solo unos meses después de comenzar a practicar, el régimen comunista ordenó la persecución de Falun Dafa. Entre 2000 y 2001, la Sra. Shen fue encarcelada varias veces y fue brutalmente torturada en cada ocasión.

Fue detenida y torturada en el centro de detención de Bamiantong en la ciudad de Mudanjiang, provincia de Heilongjiang, a principios del 2000 por negarse a renunciar a Falun Dafa.

Estaba esposada a un anillo de metal fijado al suelo y no podía moverse. También fue sometida a una “tortura de congelación”, en la que los guardias la obligaban a ella y a otros practicantes a sentarse fuera cuando estaba nevando durante más de dos horas para inducirle hipotermia.

Unos meses después la encarcelaron en el campo de trabajos forzados de Sidao donde le daban descargas eléctricas. Se unió a otros practicantes para recitar las enseñanzas de Falun Dafa. Para silenciarlos, los guardias les tapaban la boca con cinta adhesiva, los golpeaban y les ataban las manos y los pies a las sillas.

Su celda estaba frente a una celda masculina. Cuando hacían los ejercicios de pie, los guardias les quitaban los pantalones y las acercaban a las ventanas para exponer sus partes íntimas a los presos varones.

El guardia Liu Xiufen también agarró los pezones de una practicante de Falun Dafa de 60 años de edad, mientras maldecía y lanzaba lenguaje soez a los practicantes.

La Sra. Shen fue liberada más tarde después de haber hecho una huelga de hambre como protesta por la persecución.

Condenada a prisión y muerte eventual

La Sra. Shen fue arrestada en su casa en noviembre de 2001. La policía abrió la puerta de su apartamento y la arrastró escaleras abajo hasta el coche de policía.

Gritó pidiendo auxilio. Su madre corrió al coche de policía para tratar de rescatar a su hija, pero los agentes cerraron la puerta y empezaron a acelerar. Su madre agarró el espejo lateral, tratando de hacer que se detuvieran, pero el conductor no paró y simplemente la arrastró. Cuando el auto finalmente se detuvo, unos cuantos oficiales sacaron las manos de su madre del espejo, la tiraron al suelo y se fueron.

En el centro de detención, a la Sra. Shen le pusieron los grilletes y las esposas más pesadas, y luego la ataron al anillo de metal en el suelo durante más de 30 días. Durante todo ese tiempo, no pudo moverse y tuvo que hacer sus necesidades en los pantalones.

Ilustración de la tortura: Esposada y encadenada a un anillo de metal en el suelo

La Sra. Shen fue condenada a 3 años y medio y fue encarcelada en la cárcel de mujeres de Harbin en noviembre de 2002. Era a menudo golpeada por los guardias, quienes ordenaban a las demás reclusas que la trataran de la misma manera. Ella se volvió incontinente.

Estaba colgada con las manos esposadas a la espalda, con los dedos de los pies apenas tocando el suelo. Los guardias la alimentaron a la fuerza después de que comenzara una huelga de hambre para protestar por el maltrato que ella y otras practicantes estaban recibiendo. La tortura dañó sus órganos internos y terminó provocándole constantes espasmos. Su cara parecía como si hubiera tenido un derrame cerebral. Tenía un dolor insoportable.

Ilustración de la tortura: Colgada con ambas manos esposadas a la espalda

La Sra. Shen finalmente llegó a su límite. Un día, tan pronto como la colgaron, se desmayó y no pudo levantarse durante un mes.

Después se quedó ciega, pero los guardias a menudo la hacían estar cerca de la ventilación dentro del baño todo el día en invierno para congelarla. Mientras estaba allí, cantaba: “A través de las montañas y los ríos, vine aquí por ti…”.

Su canción conmovió a muchas reclusas hasta las lágrimas.

Después de años de tortura, la Sra. Shen fue finalmente liberada en mayo de 2005. Estaba muy frágil y solo podía comer una pequeña cantidad de comida a la vez. Su espíritu y su cuerpo estaban devastados, y vivía con el temor de que pudiera ser arrestada de nuevo. Estaba tan débil que ya no podía ni sentarse. Murió el 5 de noviembre de 2006, a la edad de 45 años.

Brutalidad más allá de la imaginación

Las practicantes de Falun Dafa eran golpeadas arbitrariamente por guardias y prisioneros en la prisión de mujeres de Harbin. Se les prohibía comprar artículos de primera necesidad y escribir a sus familias.

Las prisioneras eran presionadas a conspirar con los guardias para torturar a las practicantes y registrarlas. Las prisioneras también podían descargar sus frustraciones en las practicantes al azar. Quienes más torturaban a las practicantes recibían reducciones de condena y eran recompensadas con otros incentivos.

Estaba prohibido maldecir por orden de la administración de la prisión, pero las prisioneras blasfemaban a las practicantes todo el tiempo.

La temperatura media en invierno en Harbin es de alrededor de 4 grados bajo cero. Los guardias despojaban a las practicantes de sus chaquetas y pantalones, y luego las arrastraban afuera en la nieve y el hielo. Algunos distritos penitenciarios dejaban a las practicantes afuera durante toda la noche.

Los guardias obligaban a las practicantes a sentarse en el suelo durante más de 12 horas seguidas. Abrían las ventanas y prohibían que las practicantes se durmieran.

Las prisioneras usaban palillos para mantener abiertos los párpados de las practicantes y les echaban agua en la cara. Los guardias usaban palos de madera de dos metros de largo para golpear a las practicantes si cerraban los ojos. Las practicantes se veían obligadas a hacer sus necesidades encima porque los guardias les prohibían usar el baño.

Los guardias animaron a las prisioneras a pinchar los genitales de las practicantes con palos de madera. Algunas prisioneras les quitaban los pantalones y exponían sus partes privadas, obligando a las demás practicantes a olerlas.

Los guardias del séptimo distrito sacaban a las practicantes afuera para congelarlas o las encerraban en cuartos sin calefacción.

Después de unos días, algunas no podían mantenerse de pie y otras se desmayaban. Las practicantes también se vieron obligadas a sentarse en la nieve toda la noche. Después de congelarlas, los guardias las electrocutaron con picanas eléctricas de alto voltaje.

Los guardias del primer distrito colgaban a las practicantes, algunos hasta 7 veces. Los guardias del séptimo distrito torturaban a las practicantes con un método llamado “Su Qin llevando una espada” -las manos eran retorcidas y esposadas por detrás de la espalda con una mano sobre el hombro. Luego eran levantadas por cuerdas atadas a las esposas.

Una persona podía perder fácilmente el conocimiento en unos diez minutos después de ser colgada así, y las muñecas podían fracturarse. Sin embargo, muchas practicantes fueron colgadas así durante meses, y en ese tiempo se vieron obligadas a hacer sus necesidades encima.

Al ser testigos de la amabilidad de las practicantes a pesar de la forma en que los guardias y otras reclusas las trataban, algunas prisioneras comenzaron a aprender Falun Dafa. Liu Lingling fue una de ellas.

Ella mató a su marido y se gastó todo el dinero de su familia en sus caprichos. A menudo chillaba y gritaba palabras sucias. Sin embargo, después de estudiar las enseñanzas de Falun Dafa, cambió para mejor. Se arrepintió de lo que había hecho en el pasado.

“Si hubiera practicado Falun Dafa antes, no habría matado ni causado un gran daño a la familia de mi esposo”, dijo.

Sin embargo, los guardias la golpearon para obligarla a dejar de practicar.

Se ha confirmado la muerte de las siguientes practicantes después de haber sido torturadas en la cárcel de mujeres de Harbin: Wang Ying, Wang Fang, Guo Meisong, Qu Jie, Sun Guirong, y Li Haiyan.

Otras practicantes son brutalmente torturadas en la cárcel de mujeres de Harbin

A continuación se muestra un breve resumen de la tortura que otras practicantes han sufrido en la cárcel de mujeres de Harbin.

La Sra. Wang Jianping fue golpeada por las prisioneras con picanas eléctricas en sus pechos, cara, pies y manos.

Las manos de la Sra. Guan Yingxin fueron esposadas a la espalda y sus párpados fueron abiertos con palillos de dientes. Los guardias le inyectaron agua en los ojos y utilizaron tablas de bambú para golpearle los pies.

A la Sra. Shang Xiufang le quitaron los pantalones y los guardias usaron grandes palos de madera para golpearle la región de los glúteos. Dos de las uñas de sus pies se cayeron.

A la Sra. Zhang Xiaobo le dieron una bofetada, no le permitieron usar el baño, la ataron a la base de una tabla de la cama y la colgaron.

La Sra. Zhou Chunzhi se desmayó mientras la golpeaban. Tuvo una convulsión y su barbilla se golpeó contra los ladrillos. Los guardias la forzaron a tomar sus medicinas psiquiátricas, la esposaron a la espalda, y luego la colgaron. Cuando se torció la cintura, los presos la ataron, la sujetaron en el suelo y lo llamaron “tratamiento para el dolor de espalda”.

Ilustración de la tortura: Esposada por detrás de la espalda

La Srta. Li Jingwei fue golpeada un día entero. No podía recordar cuántos guardias hombres y mujeres la golpearon hasta que se desplomó.

Siete practicantes, incluyendo a la Sra. Shen, fueron esposadas a la espalda durante 24 horas.

La Sra. Gao Xiuzhen fue obligada a llevar un dispositivo de tortura y una prisionera le metió la mano en la vagina.

Las Sras. Wang Fang y Chen Weijun se declararon en huelga de hambre y fueron alimentadas a la fuerza. Los guardias dejaron los tubos de alimentación insertados en sus estómagos. La presa a la que se le dijo que quitara los tubos dijo que estos estaban cubiertos de moho en el momento de la extracción.

Ambas mujeres desarrollaron más tarde dolor en el pecho y comenzaron a toser. Fueron llevadas al hospital. Los médicos encontraron que sus pulmones habían sido dañados por los tubos. La Sra. Wang murió seis meses después.

En mayo de 2003, siete practicantes, entre ellas la Sra. Shen, fueron colgadas de la litera de arriba con los dedos de los pies apenas tocando el suelo durante tres días.

Se les ponía en el suelo si se desmayaban, pero volvían a colgarlas cuando recobraban la conciencia. Uno de los brazos de la Sra. Shen resultó tan gravemente herido que un año después todavía seguía hinchado. Las prisioneras incluso pusieron calcetines sucios en la boca de una practicante después de que se desmayara.

Una practicante fue colgada y le taparon la boca con cinta adhesiva porque los guardias sospechaban que visitaba en secreto a la Sra. Shen.

Los guardias del segundo distrito arrastraron a 25 practicantes afuera para congelarlas. Ocho días después, las manos de la Sra. Yu Xiulan estaban congeladas, pero los guardias la encerraron en una pequeña celda de confinamiento durante cuatro meses más.

Los guardias se confabularon con las prisioneras para darles drogas a la fuerza a las practicantes y darles inyecciones para prevenir ataques cardíacos y alta presión sanguínea antes de torturarlas. Ni siquiera los prisioneros del corredor de la muerte son tratados así.

Fuente: Minghui.

Nota del Editor:

Falun Dafa es una disciplina espiritual de la Escuela Buda que cultiva el cuerpo y la mente haciendo énfasis en la elevación del carácter moral a través de la comprensión de los principios que rigen la práctica: Verdad, Benevolencia y Tolerancia (Zhen Shan Ren), señala el sitio web oficial.

Esta disciplina se realiza generalmente en lugares públicos al aire libre, y fue introducida en el año 1992 por el Sr. Li Hongzhi. Gracias al impacto que tuvo la misma en la salud de los practicantes se presentó un incremento exponencial en el número de personas que hacían la práctica en toda China llegando a los 100 millones.

Sin embargo para el año 1999 el régimen comunista, encabezado por el entonces cabecilla del Partido Comunista Chino, Jiang Zemin, comenzó una intensa persecución en contra de la práctica debido a que sintió que su crecimiento representaba un obstáculo para los intereses del partido. Desde entonces, los practicantes son víctimas de numerosas flagelaciones como trabajos forzados, además de padecer bajo el sistema de sustracción forzada de órganos avalado por el mismo régimen chino.

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Temas: Categorías: China Mundo

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