La única manera de salir del parque era haciéndose el hisopado, una escena surrealista impulsada por las ansias del régimen chino de erradicar la presencia del virus sin importar daños a la población o a la economía

De un mundo de fantasía, el parque Disneyland en Shanghái, China, pasó a ser un lugar surrealista, con más de 30000 personas encerradas y obligadas a hisoparse luego de detectar un solo caso de COVID-19. La única manera de salir era haciéndose la prueba, por ende los visitantes permanecieron hasta altas horas de la noche en las instalaciones.

Es otra muestra del modelo draconiano impuesto desde las altas esferas chinas en el marco de la estrategia «COVID cero». El régimen de Xi Jinping busca por todos los medios posibles erradicar la presencia del virus, mientras que países vecinos se abren a la posibilidad de convivir con este. Ciudades clausuradas, pasajeros de trenes enteros obligadas a aislarse, y turistas varados son escenas recurrentes desde que inició el tercer brote de la variante Delta.

El personal de Disneyland en Shanghái tampoco quedó exento de las pruebas. Sin embargo, ninguna de las personas hisopadas el domingo dio positivo por coronavirus, según la reseña de The Hollywood Reporter.

El pasado sábado, China reportó 48 nuevos casos del virus en varias provincias, el número contrasta con cifras de otros países. Por ejemplo, ese mismo día, Estados Unidos registró 29411 casos. Por otro lado, Corea del Sur, flexibilizó la apertura de comercios y la cantidad de personas reunidas en espacios cerrados. Tailandia recibirá visitantes de 63 países, siempre y cuando puedan demostrar que están vacunados. China tiene alrededor de 75 % de su población vacunada, pero los controles vienen como anillo al dedo para Xi Jinping, apresurado por presionar y controlar a la población en el marco autoritario de su régimen.

China aislada

Para mantener una atmósfera «jovial» el parque llevó adelante un espectáculo de fuegos artificiales. Autoridades locales pidieron a esos visitantes que también se aíslen durante dos días y se sometan a pruebas varias veces más las próximas dos semanas.

El caso que paralizó Disneyland en Shanghái se trató de una mujer que visitó las atracciones, pero se percató del contagio un día después, en un tren en el este de China. Desembarcó en la ciudad de Hangzhou para hacerse la prueba.

 

De esta escena nos trasladamos a otros dos trenes que tres días antes se dirigían hacia Pekín. Dos pasajeros (uno en cada tren) se consideraron contacto estrecho. El resultado es que las 350 personas que viajaron con ellos fueron obligadas a cumplir cuarentena centralizada. Se trata de llevarlos a instalaciones construidas por el régimen con capacidad para miles de habitaciones.

Más de 10000 turistas quedaron varados a finales de octubre en la región de Ejin Banner, en Mongolia Interior, al nordeste de China, por el aumento de contagios. Residentes de ciudad de Ruili declararon a Beijing News  que actualmente «nadie se atreve a salir, y las pruebas de ácido nucleico se han vuelto tan comunes como comer».

Motivaciones políticas

«¿Cómo puede parecer que Xi Jinping no ha vencido al virus?». «Xi ha estado diciendo que el sistema chino es superior», enunció a CNN Steven Tsang, director del SOAS China Institute (SCI), ubicado en Londres. A su juicio, Xi Jinping no quería señales de que el virus estaba fuera de control dentro del país.

Y es que próximamente el Partido Comunista Chino celebrará el 20º Congreso que reúne a la cúpula política. A esto se suman los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022. Son ambiciones que el mandatario chino estaría extendiendo sin importar el daño a los ciudadanos y a la economía. El reflejo de las medidas coercitivas en torno al coronavirus está en Hong Kong, centro financiero mundial donde dichas normas de viaje están resultando ampliamente criticadas.

Expertos advierten que la variante Delta «es casi imposible de erradicar». Citan que Australia y Nueva Zelanda lo intentaron, pero «se llega a un punto en el que no se puede seguir con el bloqueo. Va a surgir una y otra vez».

Desde China no lo ven así. En sus ansias por controlarlo todo, Xi Jinping también apunta a la erradicación de un virus que presuntamente habría surgido en su propio país. No obstante su comunismo debe ser perfecto, por eso escenas como las de Disneyland en Shanghái podrían volver a repetirse.

Oriana Rivas  – Panampost.com

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