Con el XX Congreso del PCCh a realizarse en las próximas semanas, donde estará en juego la continuidad de Xi Jinping, la política de cero covid implementada por el régimen comunista está causando estragos en China.

En las últimas semanas, varios medios internacionales informaron de cierres totales en varias ciudades de China debido a nuevos casos de COVID-19, en su mayoría asintomáticos.

En Shenzhen, un importante centro tecnológico con miles de negocios de venta de componentes electrónicos, se ordenó el cierre total de varios distritos de la ciudad, con instalación de barricadas, bloqueando el acceso a zonas residenciales, edificios de departamentos y negocios. Las medidas para contener el brote de 13 casos informados en la ciudad de más de 17 millones de habitantes incluían cumplir con el testeo masivo cada 24 o 48 horas, presentar un resultado de test negativo para entrar a oficinas gubernamentales o privadas, además del cierre de estaciones de subterráneo.

Un Youtuber chino mostró escenas de un cierre reciente en Wuhan, donde se originó la pandemia a finales de 2019, la gente estaba reclamando a gritos la apertura de la zona, mientras que la policía local se apresuraba para formar un cordón humano e impedir la salida de los manifestantes.

Según reportes del medio chino Da Ji Yuan, hubo varias protestas en Panloncheng en el distrito Huangpi, en Wuhan. Un empresario chino dijo que Wuhan estaba bajo cierres parciales y que la gente debía seguir la orden de “quedarse en casa”. Un residente dijo a Da Ji Yuan que “hemos estado encerrados desde hace 10 días porque se informó que hubo un caso positivo”.

El estricto confinamiento de casi 10 días y las medidas de la política cero covid del régimen comunista llevaron a los residentes al límite de su tolerancia. El 3 de septiembre salieron a la calle para protestar por el fin del confinamiento y el regreso a la vida normal. Un residente de Panlong, Zhang Qing, dijo a Da Ji Yuan que el día 4 de septiembre miles de personas protestaron en varias comunidades. “El día anterior se abrió una de las barricadas y la gente salió a la calle. Los guardias de seguridad no pudieron contener a la gente. Se escuchaban los gritos de los vecinos pidiendo por el fin del encierro”, agregó Zhang Qing.

Las autoridades no han respondido al reclamo de los vecinos y estos todavía están esperando una respuesta. Panlong está cerrado desde el 26 de agosto, los residentes no han recibido provisión de alimentos para subsistir el encierro ni ninguna otra ayuda del gobierno. Algunos servicios de entrega de comida en línea no realizan envíos a las áreas en confinamiento, y otros sí los realizan, sin embargo, el precio por la comida es mucho más caro.

Según informes oficiales, el 3 de septiembre hubo 12 nuevas infecciones asintomáticas en Wuhan, 9 de las cuales en el distrito de Huangpi. El partido comunista chino encubre sistemáticamente los datos sobre la epidemia, por lo tanto, no se han podido verificar.

Aparentemente, el brote de contagios se inició el 24 de agosto, cuando se informó de dos casos positivos asintomáticos durante los testeos masivos diarios que se hacen en Wuhan. Uno de los casos positivos era del distrito de Huangpi.

Unas horas más tarde, las autoridades locales dieron la orden de cancelar el servicio de transporte público, tanto el metro como los autobuses fueron suspendidos completamente.

Según uno de los residentes de Huangpi entrevistados por Da Ji Yuan, esta nueva ola de contagios, con solo 9 casos confirmados hasta ahora, está relacionada con los mataderos. “Al menos cinco o seis mataderos se ven afectados. Los carniceros se lo pasan a los compradores, y los vendedores de carne en los mercados de verduras se lo pasan a los clientes, incluidos aquellos que están lejos de las zonas urbanas”. Desde el inicio de la pandemia en Wuhan, según la información brindada por el PCCh, el origen principal de las nuevas olas de contagios han sido mercados de verduras y alimentos frescos.

Siguen los confinamientos en grandes ciudades chinas

Con la proximidad del XX Congreso del Partido, las medidas de cierres y bloqueos en distintas ciudades de China han sido estrictas y dificultaron enormemente la vida cotidiana de los residentes.

Desde agosto, no solo las olas de calor están asolando a China, sino que también nuevas infecciones se están esparciendo en todo el país.

El cierre reciente de Chengdu, capital de la provincia de Sichuan y con más de 20 millones de habitantes, está bajo órdenes de estricto confinamiento desde el 1 de septiembre. Hasta ahora, el gobierno local no ha dado más información sobre una posible fecha de apertura. El 88% de los vuelos del aeropuerto local fueron cancelados.

La ciudad de Shenzhen sigue en alerta máxima por la nueva cepa de Ómicron, aunque de a poco se está reanudando cierta normalidad a partir del lunes 5 de septiembre.

“Actualmente, la situación del COVID en la ciudad es grave y compleja. El número de nuevas infecciones sigue siendo relativamente alto y el riesgo de transmisión en la comunidad sigue existiendo”, dijo Lin Hancheng, funcionario de salud pública de Shenzhen, en una conferencia de prensa a última hora del domingo.

Según el medio chino Caixin, 33 ciudades están bajo órdenes de cierre total o parcial, afectando a más de 65 millones de personas.

“Actualmente, la situación del COVID en la ciudad es grave y compleja. El número de nuevas infecciones sigue siendo relativamente alto y el riesgo de transmisión en la comunidad sigue existiendo”, dijo Lin Hancheng, funcionario de salud pública de Shenzhen, en una conferencia de prensa a última hora del domingo.

En abril y mayo de este año, Shanghai entró en un confinamiento total debido a la epidemia. Como la ciudad y el centro económico más grande de China, el bloqueo de Shanghai tuvo graves consecuencias económicas. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de China, el PIB de Shanghái cayó un 13,7% interanual en el segundo trimestre.

“Mientras China no relaje su política de COVID, cualquier otra medida política tiene poco valor ahora mismo”, dijo el propietario de una fábrica de elementos de fijación para automóviles apellidado Zheng en la provincia oriental de Zhejiang.

“Todo el mundo tiene poca confianza o entusiasmo para invertir ahora”, agregó.

Por Gabriela Serrentino – BLes.com

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