Redacción BLesUn informe publicado en agosto de 2022 por la organización de DD. HH. Safeguard Defenders reveló que más de 100 activistas prodemocracia, de derechos humanos y disidentes, fueron condenados por el PCCh y privados de su libertad en hospitales psiquiátricos. 

El sistema conocido como “Ankang” es una red de hospitales psiquiátricos en toda China, está administrado por varios ministerios del gobierno y la policía. Antes de 2012, la policía podía enviar a cualquier sospechoso en forma directa, sin intermediación del sistema judicial. A partir de la reforma de la CPL (Civil Procedure Law) la policía perdió, al menos legalmente, el poder de condenar a sospechosos a encierro psiquiátrico y ahora debe presentar la aprobación de la corte judicial. A pesar de ello, el sistema legal chino tiene un alcance muy amplio y cada ministerio puede dictar sus propias regulaciones, por lo que la interpretación de la ley es relativa. 

Los requisitos legales para que una persona sea enviada a tratamiento psiquiátrico forzado son: mostrar un comportamiento violento y la evaluación de este por un profesional como “comportamiento criminal insano”. Sin embargo, las regulaciones del Ministerio de Seguridad Pública son ambiguas en cuanto a la aplicación de la CPL y esta brecha legal permite a la policía la aplicación de la prisión preventiva y del tratamiento psiquiátrico forzoso a cualquier sospechoso. Por lo tanto, esto ha reforzado el sistema “Ankang” dentro del marco legal a pesar de la reforma de la ley en 2012.

¿Quiénes son las víctimas del sistema “Ankang”?  

El PCCh dirige este sistema de prisión psiquiátrica mayoritariamente a los peticionantes, los internautas, ciudadanos que participan en las protestas callejeras y los practicantes de Falun Dafa, también conocido como Falun Gong.

Los peticionantes son aquellas personas que usan el sistema de peticiones del gobierno conocido como “cartas y visitas”, usado desde la China Imperial como un medio para permitirle al pueblo expresar su descontento con los funcionarios imperiales. Sin embargo, bajo el régimen del PCCh, este sistema no funciona para escuchar las quejas de los chinos, sino que es una forma más para coartar las libertades de los ciudadanos y perseguirlos. 

Muchos de estos ciudadanos son encerrados en prisiones o enviados a hospitales psiquiátricos para tratamientos forzados. En su mayoría son personas de áreas rurales, sin recursos, por eso sus casos no son expuestos en los medios ni redes sociales y pasan desapercibidos para la comunidad internacional. 

Uno de los pocos casos conocidos es el de Jiang Tianlu, oriundo de la provincia de Hubei, quien está privado de su libertad desde 2005 y ha sido trasladado a diferentes hospitales psiquiátricos. Todo comenzó cuando Jiang decidió usar el sistema de peticiones para denunciar la muerte de su padre en manos de un funcionario del gobierno. El padre de Jiang inició un reclamo para solicitar la devolución de unos terrenos que fueron expropiados por funcionarios del régimen comunista, y como consecuencia, fue asesinado a golpes en una oficina estatal. 

Los internautas chinos también son perseguidos en las redes sociales. Es peligroso expresar opiniones en China, más si se refieren a temas políticos “sensibles” para el régimen, como críticas a la historia oficial, a los funcionarios del gobierno o a favor de la democracia. 

La ciudadana china Dong Yaoqiong, conocida como “la chica de la tinta”, es una mujer de unos 30 años que se volvió inesperadamente famosa por una transmisión en vivo en redes sociales. Durante la transmisión, Dong arrojaba tinta a un retrato de Xi Jinping, mientras lo llamaba “dictador”. La policía de Shanghai irrumpió en su casa unos días después, la detuvo y la envió a un hospital psiquiátrico para un tratamiento psicológico obligatorio.

La verdad detrás de los tratamientos psiquiátricos

El Departamento de Estado de los EE. UU. llevó a cabo una investigación en 2011 sobre el sistema “Angkan” de hospitales psiquiátricos de China y concluyó que se cometen abusos y crímenes contra los derechos humanos. 

En el informe presentado en 2011, el Departamento de Estado expresó: “Las regulaciones que habilitan a los funcionarios de seguridad pública a enviar a una persona a las instalaciones Ankang, no son claras, y los detenidos no tienen mecanismos para objetar las acusaciones de enfermedades mentales hechas por los funcionarios de seguridad. Los pacientes en estos hospitales fueron supuestamente medicados contra su voluntad y sometidos forzosamente a tratamientos de electroshocks”.

Según el Informe Minghui: Los 20 años de persecución de Falun Gong en China, la persecución a practicantes de la disciplina espiritual Falun Dafa aumentó el número de hospitales Angkan y el uso de la tortura psiquiátrica en disidentes y activistas pro-democracia. El informe Minghui reveló que la policía del PCCh usó todo tipo de métodos para perseguir a los practicantes de Falun Gong, incluyendo golpizas violentas, uso de la silla eléctrica y otros métodos de tortura.

La tortura psiquiátrica a practicantes de Falun Gong es una de las razones por las que el sistema Angkan fue ampliado y reforzado desde el inicio de la persecución en 1999. El líder del PCCh en ese entonces, Jiang Zemin, creó una división especial de gobierno destinada para tal fin, conocida como Oficina 610 y principal responsable de la persecución a Falun Gong. 

Las brechas legales del sistema judicial chino y la rampante corrupción de los funcionarios del régimen permitieron que un sinnúmero de practicantes de Falun Dafa fueran sometidos a toda clase de torturas psiquiátricas. El uso de drogas desconocidas y técnicas de manipulación mental fueron los métodos más empleados para corromper la voluntad de las personas privadas de su libertad y forzarlas a renunciar a su fe. Muchos casos de secuestro de practicantes se ocultaban bajo un secretismo absoluto, los familiares recorrían los destacamentos policiales buscando a su pariente, sin sospechar de ninguna manera que el hospital psiquiátrico de la ciudad se había transformado en un centro de torturas.

Minghui.org reveló el caso de una practicante de Falun Dafa, la Sra. Liang Zhiqin, detenida en el año 2000 y que luego fue trasladada a un hospital del sistema Ankang en Tangshan. En ese hospital se le inyectaron drogas desconocidas que le produjeron dolor durante mucho tiempo, así como palpitaciones, rigidez en la lengua, dificultad para caminar, estrés, confusión, pérdida de memoria y deterioro mental. Finalmente, la sra. Liang tuvo dos derrames cerebrales.

Otro caso es el de la practicante de Falun Dafa Zhang Jinian, una mujer de mediana edad, que fue enviada a un hospital Ankang de Xi’an en septiembre de 2002. Fue sometida a tratamientos psiquiátricos con drogas desconocidas, quedó paralítica y perdió el conocimiento. Fue liberada cuando ya no tenía más esperanza para recuperarse y falleció unos años después, en 2008.

Cabe señalar que desde que el régimen chino se instauró fue perfeccionando sus crueles métodos hasta convertirse en un experto en aplicar torturas a todo aquel que piensa distinto o se atreve a creer en Dios, ignorando por completo la justicia divina.

Gabriela Serrentino –Redacción BLes

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