Redacción BLes – Un paisaje urbano interminable de edificios y carreteras formando un aglomerado compacto, y de pronto, como escapando a la lógica, una pequeña casa desvencijada en medio de un baldío haciendo frente a los gigantes de cemento. Son las llamadas casas clavo, que pasó de ser un término despectivo a ser un símbolo de la resistencia y la defensa de los derechos de la  propiedad en China.

Las casas clavo,” dingzi hu” en chino, pertenecen a propietarios que se niegan a dejar sus hogares desafiando los desalojos, demoliciones y reubicaciones ordenados por el estado.

Uno de los casos más famoso y que tuvo en vilo a la comunidad china fue el de Yang Hu y su familia en la ciudad de Chongqing 

Como relata Li Datong en la página web Open Democracy,  la ola de transformación urbana en la ciudad llegó al barrio de Yang y en el 2004 comenzaron las demoliciones y la reubicación de los residentes. Para septiembre del 2006 solo sobrevivía el edificio de los Yang. Estos se negaron a mudarse al no estar de acuerdo con el valor de la compensación ofrecida por los desarrolladores del proyecto. Las máquinas comenzaron a excavar alrededor de la casa dejando a los Yang aislados sobre barrancos, sin luz, sin  agua y  sin acceso. Sus derechos habían sido vulnerados.

Los medios de comunicación se movilizaron y la opinión pública apoyó casi unánimemente a la familia Yang en la defensa de sus derechos. Desde que comenzó la transformación urbana en China, nunca nadie había logrado ganar una disputa contra los desarrolladores y el Estado. Esta vez logró resolverse mutuamente. Tras resistir 3 años enfrentando a las excavadoras y obtener lo que querían, los Yang ahora son considerados héroes por la gente.

Otro ejemplo notorio es el ocurrido en Guangzhou, China. Durante 10 años la Sra. Liang se ha mantenido firme para que su pequeña casa de 40 metros cuadrados no sea derribada, rechazando las propuestas de la promotora inmobiliaria encargada de construir una carretera en su terreno. Por lo que el Estado autorizó continuar con las obras y encerraron la casa entre las dos vías del puente de la carretera. La obra se terminó en 2020 dejando a la vivienda completamente cercada. La Sra Liang dijo que no tenía ningún problema con las consecuencias y que no le importaba lo que los demás pensaran de ella.

Si bien las autoridades perciben a estos proyectos de urbanización como un motor para la economía de las regiones, no siempre se mide el impacto y las consecuencias que acarrea a la población.Estos proyectos requieren de grandes extensiones de tierra, por lo que muchas viviendas, barrios y aldeas han sido destruidos  por no ajustarse al estereotipo de futuro urbano impuesto por el PCCH.

¿Propietarios egoístas o víctimas?

Al daño psicológico que sufren los damnificados se agrega la coerción y la violencia en forma de ataques e incendios para acelerar el desalojo. Como en el caso de la pareja de ancianos muerta tras un incendio intencionado producido en su casa por dos empleados de una compañía de relocación. en Shanghai en el 2005.

También produjo víctimas entre los funcionarios. Ma Xueming, propietario de una vivienda en  Suzhou, atacó y asesinó al gerente de una compañía de relocación y a otro empleado cuando estos llegaban para hablar sobre la remuneración y el plan de reubicación.

Las autoridades, para luchar contra el creciente descontento que generan estos hechos entre la población, realizan campañas en los medios y en las calles en las que se estigmatizan a los damnificados como “egoístas” por tratar de proteger su propiedad y no considerar el interés general. Un cartel en la calle decía: “Para proteger los intereses de los propietarios, nunca se rinda a las casas clavo”.

Esta forma de resistencia se hizo posible  gracias a  la aprobación de dos cambios legales producidos en el 2004 y 2007, otorgando a los propietarios de viviendas derechos inviolables sobre su propiedad privada. Las imágenes de las “ casa clavo” pronto se hicieron virales y mostraron al mundo  la cara  “ incómoda” de la expansión urbana en China.

La otra cara de la transformación urbanística.

El enorme crecimiento urbanístico para paliar el déficit de viviendas es en parte  consecuencia a largo término de las medidas forzadas en las zonas rurales desde la Revolución Cultural. La estructura social tradicional de las aldeas se vieron fuertemente afectadas.Se alentó a los campesinos a apoderarse de las tierras confiscadas a los terratenientes y opositores al régimen. Las tierras se distribuyeron por igual entre todas las clases sociales, perdiendo las tradiciones y la estructura social de los pueblos. Con el tiempo, al no poder mantenerse los aldeanos comenzaron a abandonar las aldeas y las tierras. Dejando atrás su legado y tradición.

Los pueblos rurales y las ciudades en cambio sufrieron el embate directo la ola urbanística después del fin de la Revolución Cultural y con la apertura  económica en 1976. La fisonomía de los pueblos cambió, así como la vida de sus pobladores. Junto a  los beneficios directos a corto plazo que trajo la expansión, los efectos negativos comienzan a mostrarse, sobre todo con la destrucción del patrimonio cultural y la forma de vida tradicional.

Otro fenómeno producido por esta loca carrera por construir son las llamadas “ciudades fantasma”.

En China hay suficientes casas vacías como para albergar a toda la población de Italia, alrededor de 64 millones de casas vacantes, en parte por la incontrolada urbanización y la especulación en la inversión de propiedades.

Las ciudades fantasmas son nuevas instalaciones construidas en áreas suburbanas poco ocupadas. Se calculan unas  50 ciudades de este tipo.

Un caso típico es la ciudad de Ordos, ubicada en la región de Mongolia interior, fue construida para albergar a 300000 habitantes, pero después de muchos años solo logró albergar 2000 personas.

Por Michael Mustapich – BLes.com

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