Redacción BLes –Nguyen Van Loc, un pescador vietnamita de 43 años, recordaba en un reportaje para South China Morning Post días atrás, como fue atacado por buques guardacostas chinos en el Mar de China Meridional,  en el verano del 2020.

Él y su tripulación navegaban por las islas Paracel, un lugar rico en recursos pesqueros, en busca de peces, cuando de repente un barco chino embistió a su embarcación y lo hizo volcar. Los trece tripulantes terminaron en el agua aferrados a una cesta de pesca mientras pedían desesperadamente ayuda. Loc fue golpeado reiteradas veces, para luego ser despojado de los aparejos de pesca, sus herramientas y de la captura.

No fue la única vez que soportaron agresiones. Unos años antes, dos barcos chinos con ametralladoras en cubierta y una tripulación armada con hachas, se abalanzaron contra el barco de Loc y los siguieron mientras trataban de llegar a casa. 

Las zonas de pesca donde comenzó a trabajar desde la edad de 15 años ahora se encuentran en litigio con China, y sufren intimidación y agresiones cada vez que quieren faenar en sus aguas. Su riqueza en peces son un imán para los pescadores, por lo que se niegan a trabajar en otras áreas sobreexplotadas por una magra captura. Tanto Loc como sus compañeros pescadores se resisten a dejar estas aguas, donde su padre y su abuelo antes pescaron.  

“Nuestras embarcaciones son pequeñas, si nos persiguen, huimos”

“Antes nos asustábamos, pero ahora esto es nuestra vida normal”, dijo Loc, y agrego:

“Este caladero pertenecía a nuestros antepasados, nunca lo abandonaremos”

Según Loc, este tipo de ataques en las cercanías de las islas Paracel son muy frecuentes, tanto que los pescadores lo toman como parte de su rutina laboral.

La asociación de pescadores de Ly Son, cuenta que alrededor de 98 barcos pesqueros vietnamitas fueron destruidos por barcos chinos desde el año 2014. Este pueblo de tradición pesquera recuerda a sus 120 pescadores muertos que a lo largo de tres décadas cayeron víctimas de los barcos chinos o murieron al no recibir ayuda de estos durante los temporales.

El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural en Vietnam informó en 2017 que más de 2300 pescadores habían resultado heridos, desaparecidos o muertos en las aguas territoriales vietnamitas del Mar de China Meridional y que entre 2015 y 2017 “los barcos chinos han atacado, hundido, destruido o robado más de 4.000 barcos pesqueros de pescadores vietnamitas”, según Nguyễn Văn T, viceministro en ese entonces.

El régimen chino tomó posesión de las islas Paracel en 1974, tras unos enfrentamientos con la marina survietnamita que dejaron 75 soldados vietnamitas muertos.

Desde entonces, los reclamos de Beijing por la soberanía de todo el Mar Meridional de China no han cesado. La importancia estratégica, geopolítica y económica, junto con las enormes riquezas de gas, petróleo y pesca que encierran sus aguas, la hacen foco de sus ambiciones. 

 Taiwán, Vietnam, Malasia, Filipinas, Indonesia y Brunei comparten históricamente este territorio marítimo y cada uno reclama su parte de soberanía. 

Táctica de zona gris

Las historias de barcos chinos agrediendo a pescadores no solo ocurren en Vietnam.

China y Filipinas se encuentran en litigio tras la toma de las islas Spratly y la construcción de siete islas artificiales que sirven como base militar y estratégica al régimen chino. 

En julio del 2016, la Corte Permanente de Arbitraje, con sede en la Haya, concluyó que los reclamos de soberanía por parte de China sobre ese territorio marítimo no tienen base legal o histórica, y que esas islas “forman parte de la zona económica exclusiva y de la plataforma continental de Filipinas”

China se negó a reconocer el fallo de la corte y continuó desarrollando actividades pesqueras y ampliando las instalaciones militares en las islas en conflicto.

Las mismas tácticas de intimidación y agresión de barcos chinos contra pescadores se repiten.

En junio del 2019, un barco pesquero filipino fue golpeado y hundido por un barco pesquero chino en aguas cercanas a las islas en litigio, 100 millas náuticas al noroeste de la isla filipina de Palawan. Los 22 miembros de la tripulación tuvieron que valerse por sí mismos antes de ser recogidos por un barco pesquero vietnamita. Finalmente, fueron recuperados por la Armada de Filipinas.

La guardia costera Filipina descubrió en marzo del 2021 a una flotilla de 220 barcos pesqueros chinos anclados en aguas exclusivas de Filipinas, al oeste de Palawan. El gobierno dijo que los barcos no estaban pescando y que su tripulación pertenecía a la milicia marítima de China, y exigió su retiro inmediato.

El experto vietnamita en defensa y seguridad marítima, Nguyen Thifang, dijo que los ataques de China contra pescadores de otros países en el Mar Meridional de China en los últimos años no solo son ilegales, sino que también resaltan el uso cada vez mayor de tácticas de zona gris por parte del régimen chino, lo que ha hecho que los pequeños países vecinos sientan una fuerte amenaza. En una entrevista con el medio VOA dijo:

 “El hecho es que China está adoptando algún tipo de táctica de zona gris en el Mar de China Meridional, están tratando de ejecutar una intrusión de baja intensidad, tratando de imponer su propia forma gradual e incrementándola sin cruzar la línea roja. No usaron buques de guerra, no usaron armas peligrosas, usaron algún tipo de táctica de baja intensidad. Esto hace que sea bastante difícil para un país pequeño como Vietnam lidiar con este tipo de tácticas.”

La llamada táctica de zona gris es utilizar medios de extorsión económica, ocupación territorial, intimidación o violencia sin entrar en un conflicto armado de alta intensidad para lograr ciertos objetivos. Y dentro de esta táctica, China usa también las brechas legales internacionales para obtener ventajas.

La TV china CGTN informó el 10 de octubre que un buque hospital chino visitó las Islas Paracel y Spratly en el Mar de China Meridional y brindó servicios médicos a cerca de 5000 personas. Esta fue la primera vez que el régimen chino revelaba la cantidad de efectivos dispuestos en la zona. Según expertos, esto puede servir como antecedente para un posible reclamo legal tras el fallo de la Corte de la Haya, al demostrar que existe un asentamiento humano en las islas en conflicto, por lo que les daría pauta para un reclamo territorial.

Mientras tanto, las relaciones entre EEUU y Filipinas se volvieron a consolidar con la llegada del nuevo presidente filipino Ferdinand Marcos Jr., junto con los convenios de defensa mutua. Un gesto que podría torcer la balanza en la que se juegan, tal vez, los intereses de la mayoría de las naciones del mundo.

Por Michael Mustapich – BLes.com

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