Redacción BLes- Los antiguos chinos creían en el principio de la retribución kármica que establece que “el bien es recompensado con bien, y la maldad es castigada con maldad”, y aunque actualmente muchos chinos perdieron su espiritualidad debido al comunismo, podemos ver cómo este antiguo principio se cumple en la infame “Oficina 610”.

Desde 2020 hasta el 30 de junio de 2022, 38 directores que fueron autoridades de la Oficina 610, misteriosamente sufrieron toda clase de calamidades después de asumir sus funciones. Todos ellos sufrieron arrestos, despedidos, fueron procesados, sentenciados y algunos murieron por causa de una terrible enfermedad o por COVID.

La Oficina 610 fue una poderosa organización paragubernamental, creada con el único fin de perseguir, torturar y matar a los practicantes de Falun Dafa. Similar a la GESTAPO del nazismo, se trató de una unidad altamente confidencial, una agencia secreta ilegal, su existencia violó el artículo 36 y el artículo 89 de la Constitución china. Además, el establecimiento de esta agencia no fue aprobado por el Congreso Nacional Popular, la máxima autoridad y el órgano legislativo en China.

Cabe destacar que Falun Gong, también llamado Falun Dafa, fue presentada a la sociedad china en 1992 por el Maestro Li Hongzhi, y en pocos años se convirtió en la práctica más popular en toda China. 

Sus profundas enseñanzas basadas en los principios de Verdad, Benevolencia, Tolerancia, combinados con una serie de 5 ejercicios de qigong le recordaron al pueblo chino su ancestral tradición espiritual. Según registros oficiales chinos, se estiman que entre 70 y 100 millones la practicaban en 1998.

Sin embargo, esta popularidad fue razón suficiente para Jiang Zemin lanzara en julio de 1999, una persecución sin precedentes, poniendo toda la maquinaria estatal para perseguir a personas buenas.

La oficina 610: creada para perseguir, torturar y asesinar a los practicantes

En 1999, Jiang Zemin estableció el Equipo de Liderazgo Central para Manejar el Problema de Falun Gong. Su director fue Li Lanqing, miembro del Comité permanente del Politburó y viceprimer ministro de China. Sus subdirectores fueron Luo Gan, miembro del Politburó y secretario del Comité de Asuntos Políticos y Jurídicos (PLAC por sus siglas en inglés), y Ding Guangen, miembro del Politburó y jefe del Departamento Central de propaganda. 

Este Equipo de Liderazgo Central para Manejar el Problema de Falun Dafa, se lo denominó Oficina Central 610, por la fecha de su creación: 10 de junio.

El PLAC Central redactaba las pautas generales de la política de persecución, mientras que la Oficina 610 las ejecutaba.

El PLAC, fue dirigido por Luo Gan, quien se convirtió en la máxima autoridad del PCCh para dirigir a la policía, la procuraduría, los tribunales, la justicia y las agencias de seguridad del estado, opera como institución privilegiada por encima de la ley y encomendó la tarea a los agentes de la Oficina 610 de amenazar, acosar, arrestar y torturar brutalmente a los practicantes de Falun Gong, incluso hasta la muerte con golpes, azotes, descargas eléctricas, congelamiento, sujeción con sogas, largos períodos de permanecer esposados y encadenados, quemaduras con fuego, cigarrillos encendidos, hierros candentes, ser colgado con esposas, largos períodos de permanecer de pie o de rodillas, ser pinchados con bambú o cables metálicos, abuso sexual y violación, y lavado de cerebro con drogas, entre otros perversos métodos.

Una de las principales tácticas que usó la oficina 610 para suprimir a los practicantes fue establecer centros de lavado de cerebro para “transformarlos”, obligarlos a renunciar a su fe, a menudo mediante la tortura, estos centros de lavado de cerebro están repartidos por toda China. Para engañar a los observadores internacionales, estos centros fueron llamados “escuelas de educación legal” o “escuelas de educación y transformación”. 

De acuerdo a una investigación independiente emprendida por David Matas, abogado internacional de derechos humanos, y el fallecido David Kilgour, Exjefe de Estado canadiense para Asia Pacífico, publicada en 2016, la Oficina 610 cumplió una función importante en la sustracción forzada de órganos a practicantes de Falun Dafa. Tras largas horas de torturas, los agentes llevan a los practicantes para ser examinados en hospitales militares para conocer el estado de sus cuerpos y su compatibilidad para después poder vender sus órganos en la lucrativa industria de trasplantes.

Para no dejar evidencia, los agentes de la oficina 610 incineraban los cuerpos; pero luego surgió un nuevo método para obtener ganancias: la venta de los cuerpos de los practicantes asesinados para su plastinación a la empresa Body Worlds y Premier Exhibitions, que lucran realizando exposiciones de “arte” alrededor del mundo.

La lucha de facciones en el PCCh significó una reestructuración de la Oficina 610

Bajo la fachada de una campaña anticorrupción, el actual líder chino, Xi Jinping, logró deshacerse de los funcionarios pertenecientes a la facción de Jiang Zemin, y así reestructuró diversas instituciones, entre ellas, el sistema de seguridad nacional que era manejado por opositores que respondían al exlíder Jiang Zemin. De esta manera, en el 2018 la Oficina 610 fue absorbida y sus funciones fueron asumidas por el PLAC y el Ministerio de Seguridad Pública. 

No obstante, esta reestructuración o desaparición de la Oficina 610 no significó el fin de la persecución que sufren los practicantes de Falun Dafa desde 1999 hasta la fecha. El portal Minghui.org ha reportado diversos casos mencionando que el perverso órgano paramilitar sigue operativo en algunos estados.

El analista de la política china, Chen Simin, señaló que el esfuerzo de Xi Jinping en disolver la Oficina 610, y “castigar” a los funcionarios que participaron en la misma, tiene que ver más con tomar distanciamiento del legado sangriento que dejó el exlíder Jiang Zemin. 

Sea cual sea la razón del líder Xi Jinping para castigar a estos funcionarios criminales, las penas que han recibido no parecen ser suficientes para los crímenes que han cometido, es por eso que la justicia divina ha empezado a actuar castigando a todo aquel que trabajó para el maligno organismo, la oficina 610.

Por Romina García – BLes.com

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