Redacción BLes – El régimen chino usa una vez más el famoso y ambiguo delito “incitar a la subversión del poder de Estado” para justificar la acusación contra Xu Qin, una mujer dedicada a la defensa de los derechos ciudadanos, a través de su ONG “Chinese Power Watch”. Paradójicamente, por conductas que en un proceso penal configuran abuso de poder del Estado, el Partido Comunista chino (PCCh) está obstaculizando el derecho a la defensa legal y a un juicio justo al congelar la causa y no permitir que sus abogados ejerzan su tarea de representación.

Xu Qin, cofundadora de Chinese GO Power Watch, fue detenida hace un año acusada de subversión. Desde entonces se encuentra privada de la libertad en el Centro de Detención de Yangzhou en la provincia de Jiangsu, a la espera de juicio. Aún no se sabe si será juzgada o incluso sentenciada en lo que queda de este año.

Xu Qin es considerada una ciudadana ejemplar que cumple con la ley china. Sus pares creen que es una defensora incansable de los derechos humanos  y los principios de paz.

El 4 de noviembre se realizó una audiencia, previa al juicio, sobre el presunto caso de “incitación” de Xu Qin en el Centro de Detención de Yangzhou. De los dos defensores nombrados por Xu Qin, solo el abogado Ji Zhongjiu fue invitado a asistir. 

En abril pasado, el Tribunal Popular Intermedio de Yangzhou emitió un fallo penal sobre el caso de Xu Qin. El tribunal invocó razones de fuerza mayor para justificar que el juicio fuese aplazado por tiempo indeterminado. Esta decisión judicial ha hecho que el mundo se preocupe de que Xu Qin sea encarcelada por las autoridades durante mucho tiempo. Su defensor Cheng Hai dijo que gracias a los esfuerzos de la defensoría, el tribunal finalmente hizo lugar a la apelación y tomó una nueva decisión después de más de medio año.

Acusada sin evidencia

Todo comenzó en enero de 2018, cuando Xu Qin fue detenida bajo sospecha de “provocar peleas y causar problemas”. Luego se la hizo penalmente responsable y fue transferida a “vigilancia residencial en un lugar designado”. El 24 de abril de 2020, la Fiscalía Municipal de Yangzhou agregó el cargo de “incitar a la subversión del poder estatal”. En el mismo año, Xu Qin fue liberada bajo fianza, pero permaneció bajo vigilancia residencial durante más de tres años. Finalmente, en noviembre de 2021, Xu Qin fue detenida por las autoridades bajo los cargos de “incitación”.

No se menciona que haya evidencia que pruebe los presuntos delitos. Sin embargo, el procedimiento judicial ha seguido el curso que habitualmente siguen las causas penales cuando los imputados son culpables. Sumado a ello, hay demoras significativas e injustificadas en el desarrollo del proceso judicial.

El proceso penal chino establece que los casos deben resolverse dentro de los 15 días, pero han transcurrido 7 meses y el tribunal del régimen comunista chino aún no se expide sobre la realización del juicio. Eso implica que la causa se mantiene congelada, a la espera de una decisión judicial. 

Aunque la ley establece que debe haber una justificación legal para congelar los procedimientos, la causa invocada no justifica razonablemente el aplazamiento del juicio y ello configura un abuso de poder. Según su defensor Cheng Hai, la causa de fuerza mayor invocada en relación con riesgo epidémico es insostenible, ya que el riesgo -si lo hubo- no subsiste.

Liu Shihui, abogado que sigue la causa de Xu dijo: “Algunos supuestos testimonios y otras pruebas creadas de la nada son una especie de persecución contra ella y una especie de fabricación de la nada. Se puede decir que Xu Qin es una ciudadana ejemplar, una defensora ejemplar de los derechos humanos que cumple con la ley china y los principios de paz, racionalidad y no violencia. Las autoridades querían arrestarla por sus años de solidaridad con el perseguido Sr. Qin Yongmin y con su esposa Zhao Suli, que había estado desaparecida durante muchos años”.

Xing Jian, un ex reportero ciudadano de “June Fourth Tianwang” que también siguió el caso de Xu Qin, dijo a Radio Free Asia recientemente “Xu Qin realizó tres huelgas de hambre durante su detención… es muy probable que fuera torturada y abusada física y mentalmente por oficiales, lo que resultó en su mala salud física. El uso oficial del nacionalismo y los sentimientos nacionales para obligar a su familia a negarse a contactar con el mundo es, sin duda, para encubrir el crimen, y una grave amenaza para la vida y la seguridad de Xu Qin. “

El destino de los abogados que defienden disidentes

De los dos defensores nombrados por Xu Qin, solo el abogado Ji Zhongjiu fue reconocido en el proceso penal como representante legal.. 

El otro defensor, Cheng Hai, a quien se le revocó la licencia de abogado hace cuatro años, no fue incluido en el proceso. Cheng Hai denunció a las autoridades por privarlo del derecho a defender a Xu Qin, aun cuando las disposiciones de la Ley de Procedimiento Penal lo permiten.

Cheng Hai dijo: “Estoy actuando como defensor, pariente y amigo, lo que es posible de acuerdo con las disposiciones de la Ley de Procedimiento Penal. Aunque no tengo una licencia de abogado, todavía puedo servir como defensor. Las formalidades de la defensa se presentaron al Tribunal Intermedio de Yangzhou en febrero del año pasado y hasta ahora, no me ha notificado que recoja la acusación. No se me notificó acerca de mi pedido de examinar el expediente, y no se me notificó acerca del derecho a una defensa judicial. Puede haber sido para evitar la declaración de inocencia”.

La realidad de los abogados defensores de personas disidentes de la ideología comunista del Partido (PCCh), no corre una suerte muy distinta que la de los acusados sin evidencia.

El caso con mayor repercusión en los medios es el del abogado de derechos humanos Gao Zhisheng. Gao fue un ex miembro del Ejército Popular de Liberación y más tarde del Partido Comunista Chino (PCCh), es decir, ha conocido bien el mecanismo del aparato represor de derechos civiles que más tarde se dedicó a combatir. 

Como abogado, Gao Zhisheng ganó casos significativos contra agencias gubernamentales chinas y representando con éxito un caso ante la Corte Suprema de China. Más tarde comenzó a patrocinar a cristianos y practicantes de Falun Dafa, regularmente perseguidos por el PCCh a causa de su fe. 

Para quienes hallaron en Gao un portavoz que podía defender sus derechos humanos del terrorismo de estado del régimen comunista chino, Gao fue la voz de “la conciencia de China”. Este reconocimiento lo convirtió en un objetivo para el PCCh y en blanco de reiterados ciclos de secuestro, tortura y liberación.

Con el mismo procedimiento que Xu Qin, Gao fue acusado en 2006 del delito de”incitar a la subversión del poder del Estado”. Fue liberado en 2014 bajo vigilancia constante. Desde 2017 el paradero de Gao es desconocido y se presume con certeza su desaparición forzada. 

Al igual que Xu Qin, Gao abogó por el trato justo y la igualdad de protección ante la ley para aquellos que actualmente son víctimas del aparato legal de persecución del PCCh. 

Gao además dio a conocer al mundo la difícil situación de los practicantes chinos de Falun Dafa y pidió abiertamente al gobierno que ponga fin a su hostigamiento, arresto y tortura sistemáticos, que continúan ocurriendo hasta hoy. Luego de sus descubrimientos, públicamente renunció al PCCh declarándolo “partido cruel, poco confiable, inhumano y malvado“. 

Xu Qin, Cheng Hai, Gao y tantos otros, seguramente no se han rendido hasta las últimas consecuencias por una razón. Seguramente sea por creer que una China justa, misericordiosa y tolerante vendrá una vez que el régimen perverso caiga. 

Por Paula Verzello – BLes.com

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