El régimen chino se propone concretar un crecimiento del 5,5% para el 2022, la meta más baja en 30 años de reformas económicas. La desaceleración de la economía china se hace cada vez más evidente.

La caída en el ritmo de crecimiento de la economía china, la segunda más grande en el mundo, es un fenómeno que se vuelve a perfilar incluso en las expectativas del régimen de Xi Jinping.

Según las palabras del Primer Ministro de China, el Premier Li Keqiang, para el año 2022 la meta de crecimiento de China será del 5,5% con respecto al año anterior. Esta cifra es la más baja en 30 años de reformas económicas.

El tercer mandato presidencial del dictador Xi Jinping recibe al comienzo del nuevo año con metas económicas cada vez más modestas. Si bien la economía china rivaliza con la de Estados Unidos en cuanto al monto de su tamaño nominal en dólares, el gigante asiático podría caer en la trampa de los países con “ingresos medios”, muy lejos del nivel de vida presente en Occidente.

La tendencia bajista en el crecimiento pudo observarse con claridad a lo largo del año 2021. La evolución de la actividad industrial mensual mostró una cierta desaceleración hacia julio del año pasado, pero la tendencia bajista sobre las ventas minoristas fue mucho más evidente.

Solamente en diciembre de 2021, las ventas minoristas de China se derrumbaron un 0,2% con respecto a noviembre, la tercera caída mensual en ese año. Cabe destacar que semejantes caídas mensuales sobre el comercio interno no habían sido registradas anteriormente, de acuerdo a la serie publicada por la Oficina Nacional de Estadística de China con inicio en 2012.

A lo largo del 2021 la desaceleración económica estuvo fuertemente vinculada al cimbronazo de los mercados financieros. La crisis financiera sobre el gigante inmobiliario Evergrande, y el peligro por el estallido de una masiva burbuja inmobiliaria y crediticia en China, fueron factores claves en empeorar la expectativa de crecimiento anual.

Sin embargo, y en vista al 2022, la posibilidad de una futura tensión bélica comienza a ser un elemento de riesgo en los mercados financieros. La desestabilización provocada por Rusia podría ser un espejo para una futura operación sobre Taiwán.

Según anunciaron las máximas autoridades de la dictadura china, para 2022 el gasto público en defensa tendrá un fuerte aumento del 7,1%, esto es, muy por encima del crecimiento de la economía. El presupuesto para las fuerzas armadas alcanzaría un monto por US$ 229.000 millones.

Dadas las apetencias territoriales de China sobre Taiwán, el aumento del gasto militar chino no fue pasado por alto en los mercados financieros.

De producirse un escenario bélico que involucrase a la economía china, esta vez el impacto hipotético de sanciones económicas podría ser mucho más brutal sobre la economía global que las que tuvieron las sanciones sobre Rusia.

Fuente: derechadiario.com.ar

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