Redacción BLesLuego de estar medio mes sin aparecer públicamente, el líder chino Xi Jinping reapareció sorpresivamente en el monumento nacional conmemorativo de la derrota del ejército nacionalista Kuomintang y el inicio de la hegemonía del Partido Comunista sobre la China Imperial. 

Esta aparición pública de Xi en un lugar con un peso histórico muy significativo para el partido comunista, ¿es un mensaje oculto para las naciones que apoyan a Taiwán o es una señal para los oponentes de Xi dentro del PCCh? 

Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de EE. UU., viajó recientemente al estrecho para brindar apoyo al país insular, destacó los valores democráticos de la nación y sus temores a la invasión militar de China. 

El PCCh, rápido de reflejos, ya tenía preparados sus movimientos para contrarrestar la cobertura mediática de los medios internacionales. Publicó un white paper sobre Taiwán, donde informa de sus intenciones de recuperar la isla y reunificarla con China a través de “medios pacíficos”. 

Tales declaraciones chocan con la realidad. Antes, durante y después de que Pelosi pusiera un pie en Taiwán, el PCCh mantuvo sus reiterados ejercicios militares y varios proyectiles cayeron demasiado cerca del estrecho, incluso algunos impactaron en la zona económica exclusiva de Japón.

Esta visita puso de manifiesto varios aspectos de la situación política y social de China que confluyen en el líder del PCCh, que tiene en la mira el XX Congreso del Partido y debido a esto, está afianzando sus alianzas en busca de la reelección. En este sentido, la reunificación de Taiwán por la fuerza sería una muestra de la lealtad de Xi para aquellos miembros del partido que quieren verlo caer definitivamente. 

Hasta ahora, Xi resistió la tentación de invadir Taiwán y, en cambio, reprimió a los opositores. Algunos medios de comunicación extranjeros en lengua china informaron a finales de 2021 que el ex general de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación Liu Yazhou fue detenido por cuestionar la capacidad de Xi para llevar al PCCh a la victoria en una “batalla decisiva” sobre Taiwán y por pedir “un cambio de comandante en jefe.”

Xi Jinping ha manifestado en varias oportunidades que Taiwán debe reunificarse con la República Popular China, pero al inicio de este año sus directivas al Ejército Popular de Liberación fueron diferentes a años anteriores. El EPL está desarrollando nuevos diseños de portaaviones y misiles balísticos, sin embargo el entrenamiento de la armada no es suficiente para alcanzar los avances tecnológicos. Como comandante en jefe del EPL, la primera orden de Xi decretada para el ejército al inicio de este año fue inusualmente breve y muy general: “ordeno el comienzo del entrenamiento militar en 2022” y agregó que esperaba que el EPL apoye exitosamente el XX Congreso del PCCh.

El Ejército Popular de Liberación está bajo una reestructuración importante de personal militar y de sus recursos. De hecho, informes provenientes de las agencias de inteligencia militar de EE.UU. muestran que el equipamiento militar aéreo y misiles del EPL está obsoleto. Los entrenamientos aéreos no están logrando el objetivo final y hay deficiencias graves en maniobras de aterrizaje sobre portaaviones. 

Las órdenes recientes de Xi desplegaron al ejército chino en el interior del país para reforzar el control interno, es decir, la estabilidad social. Según un artículo publicado el 16 de junio por la consultora especializada en China con base en Nueva York, SinoInsider, “el liderazgo de Xi está principalmente interesado en usar el orden militar ‘no bélico’ para legalizar y estandarizar el despliegue del EPL para operaciones de mantenimiento de la estabilidad interna”. “Aparte de los problemas económicos, Beijing tiene que lidiar con una serie de otros asuntos que podrían desencadenar un gran resentimiento público y un grave malestar social. Esto incluye los excesos de la política ‘cero-COVID’, los conflictos oficiales-civiles de larga duración, la crisis alimentaria, los desastres naturales, etc. Tener la orden de ‘no guerra’ da a los dirigentes de Xi una ventaja para prepararse para el peor de los casos”.

Por otro lado, el ministro de Defensa chino, Wei Fenghe, declaró que China “lucharía hasta el final” para lograr la reunificación de la isla. 

Mientras tanto, varios expertos en China dijeron que si Xi logra la reelección en 2024, es más probable que Taiwán sufra las consecuencias de una invasión militar. 

En este sentido, Grant Newsham, experto investigador del Foro Japonés de Estudios Estratégicos, dijo que no se debe subestimar la guerra psicológica desde Beijing, sobre todo con el conflicto armado entre Rusia y Ucrania en el escenario global. 

“La guerra psicológica, tratando de desgastar la resistencia, es parte de la estrategia china. Y tiene su efecto si los taiwaneses no creen que haya nadie que los respalde realmente”, dijo Newsham. 

Michael Beckley y Hal Brands, autores del libro recientemente publicado Defending Taiwan, dijeron: “en el escenario más preocupante, Beijing lanzaría un ataque sorpresa con misiles, atacando no sólo las defensas de Taiwán, sino también las fuerzas navales y aéreas estadounidenses concentradas en unas pocas grandes bases en el Pacífico occidental”.

Las consecuencias serían devastadoras, como señalan en su informe Into the Danger Zone: The Coming Crisis in US-China Relations: “Si China logra dominar a Taiwán, obtendría acceso a su industria de semiconductores de clase mundial y liberaría docenas de barcos, cientos de lanzadores de misiles, decenas de aviones de combate y tendrá miles de millones de dólares para causar estragos en otros lugares. China podría utilizar a Taiwán como un “portaaviones insumergible” para proyectar poder militar en el Pacífico Occidental, bloquear a Japón, Filipinas y fracturar las alianzas de EE.UU. con Asia Oriental. No menos importante, una agresión exitosa eliminaría la única democracia china del mundo, suprimiento una amenaza persistente para la legitimidad del PCCh. Taiwán es, por lo tanto, el centro de gravedad en Asia Oriental, lo que sea que pase en Taiwán, se replica en la región”.

La visita de Pelosi puso en el centro de la escena el gran despliegue mediático del PCCh con el fin de afirmar sus intenciones de una invasión militar a Taiwán, con aviones y amenazantes proyectiles incluidos. Sin embargo, la aparición de Xi en Liaoshen es una incógnita, ¿esto refleja la ambición de hegemonía del PCCh o el inicio de su caída por las profundas grietas de las luchas políticas de las diferentes facciones?

Gabriela Serrentino –Redacción BLes

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