El bufete internacional de abogados de derechos humanos Global Rights Compliance ha publicado recientemente un informe en el que se pone de manifiesto que las instituciones y los profesionales de la medicina podrían participar, sin saberlo, en el delito de tráfico de órganos y extracción forzada de órganos perpetrado por el régimen chino. La Coalición Internacional para Acabar con los Abusos en los Trasplantes en China encargó al grupo la realización de este informe.

La extracción de órganos es el acto de matar a una persona por sus órganos. El informe, titulado “Do No Harm: Mitigating Human Rights Risks When Interacting with International Medical Professionals and Institutions in Transplantation Medicine” (No hacer daño: mitigar los riesgos para los derechos humanos al interactuar con profesionales e instituciones médicas internacionales en la medicina de trasplantes), describe los lugares que registran altos niveles de tráfico de órganos y trasplantes de órganos poco éticos, como India, Pakistán, Sri Lanka, Líbano y Egipto, y en particular China, donde una industria de extracción de órganos sancionada por el Estado alcanza un valor de mercado de 1.000 millones de dólares al año.

Wayne Jordash QC, abogado británico con 20 años de experiencia en el ámbito internacional de los derechos humanos, presentó el informe en una videoconferencia. Dijo que el informe exploraba los posibles riesgos de trabajar con profesionales médicos chinos, incluyendo hospitales, universidades, revistas médicas y escuelas de medicina chinas, entre otros, ya que podría constituir un acto de complicidad en este delito.

Jordash señaló que la demanda mundial de órganos supera con creces el número de órganos disponibles de donantes voluntarios. Como consecuencia de ello ha surgido la industria del turismo de órganos. Muchos pacientes tienen que esperar meses o incluso años para obtener órganos, e incluso no pueden obtenerlos. El hecho es que quienes se adhieren a este servicio podrían obtener un órgano muy rápidamente y en un plazo muy breve. Sin embargo, a menudo desconocen el origen de sus órganos.

Según Jordash, este turismo de órganos poco ético representa el 10% de todos los trasplantes de órganos del mundo. Y las estadísticas muestran que el trasplante de órganos es una industria lucrativa, con ingresos anuales que oscilan entre los 8,5 millones y los 1.700 millones de dólares.

También dijo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dejado claro que los donantes deben donar sus órganos voluntariamente sin ninguna coacción indebida. Por ello, la OMS no considera que las personas que venden sus órganos por dinero sean voluntarias debido a la enorme diferencia en la situación económica de un donante y un receptor de órganos medio. 

En concreto, la edad media de un donante de órganos es de 29 años y sólo gana unos 480 dólares al año, mientras que la edad media de un receptor de órganos es de 48 años, y ganaría hasta unos 53.000 dólares al año. Así pues, la desventaja económica de la familia del donante y las terribles circunstancias que rodean la donación suscitan serias dudas sobre el carácter voluntario de estas donaciones.

El Sr. Kollegek dijo que el hecho de que un donante acepte donar un órgano no significa que sea voluntario. También hay que tener en cuenta la situación de la donación, si hubo coacción en el momento de la donación y si el donante estaba realmente dispuesto a donar el órgano”.

A continuación, el abogado británico Wayne Jordash QC señaló lo que considera el riesgo más importante para la industria de los trasplantes: 

el delito de extracción forzada de órganos en China, donde se mata a personas por sus órganos. En cuatro años, desde principios de la década de 2000, la tecnología de trasplantes de órganos de China ha pasado a ser un líder en la industria.

Aunque China no tiene un sistema de donación voluntaria de órganos, el número de hospitales que realizan trasplantes se ha triplicado. Y los médicos chinos han pasado a trasplantar riñones, corazones, pulmones e hígados.

También han surgido informes que indican que los pacientes que viajan a China continental para someterse a trasplantes pueden recibir sus órganos en semanas o meses. En cambio, estas operaciones pueden durar años en países con sistemas formales de donación de órganos. Además, los pacientes que van a China para someterse a un trasplante son informados de las fechas exactas en las que podrán operarse y recibir su trasplante.

La situación en China, en la que los receptores de órganos pueden recibirlos en un periodo de tiempo muy corto, plantea serias dudas sobre cómo se obtienen estos órganos. 

La comunidad internacional acusó a China de cometer una sustracción de órganos forzada con el apoyo del gobierno, y que entre los presos que reciben órganos se encuentran personas que no están condenadas a muerte.

En 2009, China afirmó que 2/3 de los órganos utilizados en los trasplantes de órganos procedían de presos condenados a muerte. Afirmaron que los órganos se extraían con el consentimiento de los presos, pero la comunidad internacional no lo cree. La investigación descubrió que no todas las personas a las que el gobierno extrajo los órganos por la fuerza estaban en el corredor de la muerte. Aunque el régimen chino redujo el número de condenados a muerte en el año 2000, afirmó que la industria china de trasplantes de órganos sigue expandiéndose. Lo más importante es que la expansión de la industria china de trasplantes de órganos se produjo cuando el PCCh lanzó una feroz represión y persecución contra los practicantes de Falun Gong.

Falun Gong es una práctica espiritual de la Escuela Buda, se hizo pública en 1992. Consiste en una serie cinco juegos de ejercicios de qigong lentos y redondeados,  que se combinan con profundas enseñanzas morales basadas en los principios de “Verdad, Benevolencia y Tolerancia”; estos principios representan una guía diaria para los practicantes de Falun Gong. En solo 7 años la disciplina contaba con más de 100 millones de practicantes en China continental pero esta popularidad despertó la ira del ex líder chino Jiang Zemin.

Tras convertirse en la práctica más popular en toda China, en 1999 el régimen comunista chino lanzó una campaña masiva de persecución contra los practicantes de Falun Gong. Jordash dijo que los métodos de persecución incluyen: secuestros forzados y asesinatos extralegales, que se realizan sin base legal.  

 El abogado británico Jordash señaló que, en 2010, el PCCh anunció que dejaría de extraer órganos a los condenados a muerte a partir de 2015. El PCC también afirmó que comenzaría a establecer un sistema de donación y distribución voluntaria de órganos para cumplir las normas éticas de la OMS. Jordash negó tales afirmaciones, diciendo que parece que el PCCh no ha cambiado su actitud, ya que los estudios han encontrado que el número de trasplantes de órganos en China sigue siendo mucho mayor que el número de donantes de órganos registrados.

El Tribunal de China, un tribunal no gubernamental con sede en el Reino Unido que investiga la extracción forzada de órganos en China, dijo en su fallo de 2019 que China no muestra pruebas de que haya desmantelado la infraestructura utilizada para la industria de trasplantes en China. Tampoco puede explicar el origen de un gran número de casos de trasplante de órganos a lo largo del año.

El Tribunal basó su conclusión tras analizar un gran número de pruebas, incluidas las llamadas telefónicas de los investigadores a los médicos que realizaron los trasplantes y los testimonios personales de los supervivientes, entre otros.

El Tribunal está presidido por Sir Geoffrey Nice QC, que dirigió el procesamiento de Slobodan Milošević, ex presidente de Serbia, en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia de la ONU. Su panel incluye profesores de medicina y abogados de derechos humanos.

Se trata de la primera investigación internacional amplia e independiente sobre el delito de extracción de órganos cometido por el PCCh.

En junio de 2021, los expertos en derechos humanos de la ONU declararon que estaban muy alarmados por los informes sobre la presunta “sustracción de órganos” de minorías, como los practicantes de Falun Gong, uigures, tibetanos, musulmanes y cristianos, detenidos en China.

Los expertos dijeron que habían recibido información creíble de que estos grupos pueden ser obligados a someterse a análisis de sangre y exámenes de órganos, como ecografías y radiografías, sin su consentimiento.

Redacción BLes.com

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