Luego de un siglo de dominio absoluto del régimen chino sobre la población de su país, China, continúa buscando la salida hacia la democracia y el derecho a determinar su propio destino como nación.

Por supuesto, los procesos de democratización son perseguidos ferozmente por el Partido Comunista de China (PCCh), que percibe en ellos la causa de su desaparición inminente.

Entre las primeras demostraciones públicas de aspiraciones por la libertad política se cuenta el Movimiento del Muro de la Democracia de Xidan, (Beijing) que se considera la chispa que inició el debate sobre este derecho en China. Empezó en otoño de 1978, después de la muerte de Mao Zedong.

Desde entonces, la tendencia tomó tanta fuerza que el PCCh ordenó la sangrienta masacre de la Plaza de Tiananmen, en 1989, donde murieron decenas de miles de ciudadanos indignados que reclamaban participar en la toma de decisiones sobre su futuro.

Defensores de la democracia para China

No obstante la brutal represión, la exigencia de libertad sigue siendo prioritaria para sus defensores, principalmente radicados en el exterior, entre los que se encuentra el legendario héroe anticomunista, Wang Bingzhang.

Wang fue uno de los primeros jóvenes que estudiaron en el extranjero, después de Mao. 

En 2002, fue secuestrado por el régimen chino en Vietnam,  y llevado a China donde fue condenado a cadena perpetua: “Por cargos falsos de espionaje y terrorismo en un juicio falso que solo duró medio día”, reseña The Globe and Mail.

En esa época el líder Jiang Zemin entró en pánico por las actividades pro democracia de Wang y ordenó su secuestro y posterior condena. 

Durante 20 años, ha estado recluido en régimen de aislamiento, la mayor parte del tiempo en una prisión de Shaoguan, provincia de Guangdong. Como èl, cientos de activistas y disidentes han sido encarcelados y condenados injustamente. 

Desde entonces, activistas pro democracia, defensores de derechos humanos y legisladores de todo el mundo no cesan de clamar por su liberación y denunciar los abusos que se cometen con él.

El senador estadounidense, Marco Rubio, denunció en un tuit de febrero: “Cuando comience Beijing 2022, el disidente chino Wang Bingzhang celebrará su cumpleaños número 74 en prisión, donde fue sentenciado a cadena perpetua por su activismo político, privado de atención médica y sin acceso a su familia. Esta es la verdadera cara del PCCh”.

Resulta oportuno considerar que la necesidad de democracia en China es imperativa, dados los elevados índices de desigualdad causados por el régimen chino, que perjudican a toda la población.

“En primer lugar, la desigualdad en China es mucho más pronunciada e injusta que en varios países comparables, y es reconocida por el propio régimen como una fuente importante de inestabilidad potencial”, sostiene el presidente de la organización Freedom House y ex embajador de Estados Unidos para la lucha contra el tráfico de personas, Mark P. Lagon, PhD. 

La población pierde la paciencia

Aunque el poder de represión del PCCh sobre los habitantes es gigantesco, se notan signos de deterioro progresivo en el sistema, y contrariamente a lo esperado, numerosas manifestaciones de protesta, cada vez más violentas, se presentan cada día.

Además de todos los abusos registrados por la intolerante campaña “cero Covid”, en la provincia de Henan miles de ahorradores perdieron los ahorros de sus vidas, ante la negación de los bancos para entregarles su dinero.

Los airados ahorradores reclamaron a las autoridades, pero, estas no solo defendieron sus derechos, sino que enviaron a la fuerza pública para que los golpearan. 

A continuación, las personas tratadas injustamente acudieron a la Embajada de Estados Unidos, en busca de ayuda. Este comportamiento era impensable para los ciudadanos hace poco tiempo, por el terror a la represión del régimen chino. 

Aquí podría observarse que la ciudadanía pierde ya la paciencia, y ha superado barreras antes infranqueables. Así, se acerca decididamente al logro de sus aspiraciones nacionales, entre ellas la democracia. Los manifestantes llegaron incluso a corear en voz alta que las autoridades conforman una “mafia”.

¿Se acerca la democracia?

A pesar del férreo control de la Internet, los jóvenes chinos actualizan cada vez más su noción de la realidad del mundo exterior, y esta difiere mucho de la versión negativa que les ha mostrado el régimen chino.

Asimismo, la fuerza de los millones de disidentes que residen en el exterior es tanta que ha penetrado en la conciencia de sus compatriotas. Estos observan todo el maltrato y las violaciones que sufren no solo los practicantes de Falun Dafa, los uigures, y los tibetanos, sino la mayoría de la etnia han, predominante en el país.

Aún Taiwán, que permanece bajo la amenaza de invasión y anexión por parte del PCCh, dio un gran paso en sus relaciones internacionales, al enviar al vicepresidente, Lai QingDe, y a una delegación a Japón para presentar los respetos de su nación al ex primer ministro, Shinzo Abe, el 11 de julio.

Shinzo Abe fue asesinado mientras daba un discurso en la calle, en Japón, el 8 de julio.

Lai Qingde es el enviado especial taiwanés de más alto rango que visita Japón en los últimos 50 años. Esta acción diplomática es un claro desafío al régimen chino, que se atribuía la exclusividad de la representación internacional de Taiwán.

La inesperada visita también demuestra que el primer ministro japonés, Fumio Kishida, no teme la represión e intimidación del PCCh.

En rechazo de esta acción diplomática, el medio informativo chino, Sina, la calificó como “elemento de la nación corrupta”, y llamó “medios de comunicación amarillos” a los que reportaron el acontecimiento. 

Sina replicó: “Los medios de comunicación de la rana dijeron que “es el viaje privado de Lai QingDe”, y añadió: “La verdad que los medios de comunicación amarillos no dirán”. Beijing, clasifica a las organizaciones de medios de comunicación pro-democracia como “amarillos”.

Tras décadas de lucha cada vez más organizada y coordinada, los defensores de la aspiración democrática y de la libertad para el pueblo chino avanzan con firmeza, aún contra la fuerte represión y el sacrificio que representa para ellos.

“Pero el PCCh no tolera nada de esto, no quiere un cambio político, así que mandan a la cárcel a estas personas, les torturan, les hacen desaparecer, pero los chinos no dejan de luchar por su libertad y la democracia”, denuncia el abogado de derechos civiles y disidente Teng Biao.

Teng es un defensor de los derechos humanos de China, y uno de los fundadores de la Iniciativa Constitución Abierta, desde 2003.

Y agrega: “No sabemos cuánto tiempo llevará… pero creemos que la sociedad china disfrutará de democracia y de un Estado de derecho. El régimen dictatorial de China no durará mucho más”.

También, enfatiza en que: “El régimen dictatorial va contra la naturaleza humana, contra la humanidad, así que no durará mucho”.

José Hermosa – Redacción BLes

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