Redacción BLes- El incremento de las tasas de desempleo juvenil en China son alarmantes. La economía en el gigante asiático atraviesa la peor de sus crisis económicas y las empresas en medio de un contexto de incertidumbre dejaron de contratar empleados y algunas hasta redujeron su cantidad.

Las actuales mediciones indican que en marzo, el 16 % de los jóvenes de 16 a 24 años se encuentra desempleado, en comparación con el 13,6% del año anterior. En mayo, subió aún más, llegando al 18,4 % estudiantes desempleados.

Li Xunlei del equipo economista de Zhongtai Securities, informó en 2020, que tras la campaña Cero COVID del Partido Comunista Chino (PCCh) cayeron alrededor de 70 millones de puestos de trabajo. Tras la publicación de los datos reales, el PCCh borró las mediciones y destituyó de los cargos a varios miembros del equipo investigador. Desde ese momento, pocas compañías se atreven a revelar datos que no sean los admitidos por el régimen chino.

En junio, el proveedor de servicios de reclutamiento Zhaopin.com. informó que solo 11 millones de estudiantes graduados de la universidad, consiguió trabajo. 

Aparentemente, varias de las decisiones políticas del PCCh como las estrictas medidas regulatorias en los sectores de tecnología, educación y  bienes raíces, que son grandes empleadores, han agravado la situación.

La industria tecnológica de China, por ejemplo, ha sido reprimida por el PCCh, y sus campañas antimonopolio hicieron que las grandes corporaciones tuvieran que pagar millones de dólares en multas, produciendo un efecto de reducción en la contratación de personal.  “Muchas empresas privadas de Internet están despidiendo más de lo que contratan”, dijo Tianlei Huang, investigador del Instituto Peterson de Economía Internacional.

La contratación en la educación privada, también se vio afectada por la prohibición de las tutorías con fines de lucro. En 2021, un informe realizado por la Universidad Normal de Beijing estimó que la decisión del PCCh de poner fin a las tutorías afectó a 3 millones de personas que fueron “despedidos, obligados a cambiar de trabajo o transferidos a otros departamentos”, dijo Liu Xiangdong, subdirector del departamento de estudios económicos del Centro de China para la Economía Internacional.

La pandemia y la campaña Covid Cero han hecho que sea más difícil para los jóvenes conseguir un empleo

Más de 10 millones de recién graduados universitarios en China se encuentran desempleados. Los tres años de pandemia y los constantes confinamientos en las grandes ciudades industriales que absorbían el mercado laboral han tenido dificultades para mantenerse estables.

Con empresas aportando la mitad de la producción, las proyecciones de crecimiento anual solo son del 3 %, muy por debajo del objetivo oficial del 5,5 %, lo que implica 5 millones menos de nuevos empleos, según analistas de Cinda Securities.

David Yang, de 23 años, un estudiante graduado en finanzas, de Shanghái estuvo en confinamiento obligatorio en su casa durante semanas.“ Todavía crees que tienes un futuro brillante, pero de repente te prohíben salir de tu apartamento y todos los trabajos desaparecen”, dijo después de enviar su currículum a varios puestos de trabajo.

El incremento en la inscripción universitaria ha aumentado el desempleo

Los estudiantes graduados se enfrentan desde hace años a una fuerte competencia y a bajas oportunidades laborales, incluso desde antes de la pandemia.

En 1999, el PCCh para estimular la economía y para retrasar el empleo de estudiantes universitarios en un mercado laboral en crisis, comenzó un programa de expansión universitaria que ha generado una explosión de graduados universitarios. Desde entonces, aproximadamente 5 millones de estudiantes se gradúan e ingresan al mercado laboral todos los años.

Sin embargo, la economía de China no se ha desarrollado a la par del creciente número de trabajadores calificados, que se enfrentan al subempleo, desempleo y retrasos para conseguir un empleo.

Como consecuencia, el valor de ser un estudiante graduado se ha perdido debido a la gran competencia y al reducido mercado laboral. 

Los sueldos también fueron desvalorizándose a un punto en el que un repartidor en Shanghái, en 2008, ganaba un promedio de 6271 yuanes (930 dólares estadounidenses) al mes, mientras que los recién graduados universitarios tenían un salario inicial promedio de 6024 yuanes, según una investigación realizada por estudiantes graduados de East Universidad Normal de China. De igual manera, ambas clases de trabajadores tenían un sueldo por debajo del salario mínimo que era de 7132 yuanes.

Según el sitio de ocupación laboral chino Zhaopin, los graduados universitarios de 2022 que encontraron trabajo tienen un salario mensual promedio de 6507 yuanes, un 12 % menos que en 2021. 

En este contexto, aproximadamente la mitad de los graduados encuestados se postularon para ser contratados en empresas, mientras que el 16 % planeó retrasar el empleo, un 19 % decidió trabajar de forma independiente y el 10 % continuó estudiando en escuelas de posgrado.

La recesión económica podría generar un círculo vicioso

La crisis china podría generar un círculo vicioso en las empresas, provocando una caída en los salarios, alterando aún más el consumo interno, la inversión y como consecuencia disminuyendo el empleo.

Las empresas estatales tampoco pueden absorber el excedente de personal. Actualmente, los puestos de trabajo de los funcionarios públicos ya son escasos. Por ejemplo, en 2021 hubo 2 millones de  solicitantes para solo 30,000 puestos.

El gobierno para contener la inestabilidad laboral podría contratar a una parte de los graduados universitarios para frenar el aumento del desempleo, pero no lograría sostener a todos.  

La provincia de Yunnan anunció en junio que para estimular el empleo creará un subsidio anual de 50,000 yuanes (7.493 dólares) a los graduados universitarios que acepten “trabajos base” en educación, medicina, agricultura y alivio de la pobreza. 

El sector de exportación, que se mantuvo relativamente estable durante la pandemia, caerá si los socios entran en recesión. 

China ya no puede ser parte de la OMC porque sus dividendos demográficos de mano de obra joven y barata se han agotado, una gran parte de la población china está envejeciendo y los rendimientos de la inversión son más bajos. Por otro lado, el régimen tampoco pudo digerir las deudas incobrables que resultaron del estímulo de 2008, para contener la crisis financiera, creando mayor inflación.

Parece imposible contener la caída económica del régimen chino, y salta a la vista que ha entrado en un círculo vicioso del que quizás nunca pueda salir.

Por Romina García – BLes.com

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