Redacción BLes – Huawei, la multinacional tecnológica china cada vez que fue noticia en los medios, estuvo vinculada a casos de corrupción, sobornos y hasta de espionaje, en distintas partes del mundo en los que opera. Recientemente, aparecieron detalles precisos de cómo el régimen chino castigó a Canadá por arrestar a Meng Wanzhou, ex directora financiera de Huawei acusada por Estados Unidos de fraude bancario a HSBC Holdings Plc en Irán, en 2018.

Tras el arresto de Meng, hija del multimillonario fundador de Huawei, Ren Zhengfei, el PCCh, en represalias a Canadá, detuvo a dos canadienses, el ex diplomático Michael Kovrig y el empresario Michael Spavor.

El empresario canadiense Michael Spavor fue detenido en el aeropuerto en el noreste de China para ser interrogado por agentes del PCCh que le impidieron abordar su vuelo, el 10 de diciembre de 2020. Ese mismo día, el exdiplomático Michael Kovrig fue subido a la fuerza a una camioneta cuando caminaba por la calle, siendo también arrestado.

Volviendo a Meng Wanzhou, desde el momento de su detención, la multimillonaria buscó la manera de librarse del pedido de extradición a Estados Unidos a través de un argumento conocido como “doble criminalidad”, que determinaría que su conducta no fue ilegal en Canadá, debido a que no existen sanciones canadienses contra Irán. Pero su pedido no fue aceptado por los fiscales canadienses, que argumentaron que la estafa bancaria de Meng es considerada un delito federal grave en el país.

Desde ese momento, el PCCh negó toda posibilidad de liberar a los prisioneros canadienses, si el proceso de extradición a Estados Unidos de Meng continuaba.

Mientras Meng en Canadá gozaba de arresto domiciliario en una casa de Vancouver frente a las montañas North Shore, valuada en 4,2 millones de dólares. Los prisioneros canadienses se encontraban hacinados en condiciones insalubres en prisiones chinas y con poco alimento.

Para 2019, Trudeau y otros diplomáticos canadienses intentaron reunirse con Xi Jinping para hablar sobre la liberación de los hombres en cuestión, pero todo se resumía en liberar a Meng y a que Estados Unidos eliminara los cargos de estafa en HSBC.

Finalmente, en 2020, cuando agentes del FBI arrestaron a cinco investigadores académicos, en su mayoría acusados ​​de mentir en las solicitudes de sus visas, se reanudaron las conversaciones secretas de “intercambio de prisioneros” con el régimen chino.

En ese contexto, el Departamento de Justicia de EE. UU. propuso a los funcionarios chinos aceptar la oferta de los fiscales federales que sugerían a Meng admitir las irregularidades cometidas en HSBC en 2013, en Irán.

Un nuevo abogado de Meng accedió a la propuesta por correo electrónico y emitió la declaración al Departamento de Justicia de EE. UU. 

Para poder cerrar el caso, Canadá invocó la Sección 23, párrafo 3, de la Ley de Extradición, que permite al gobierno canadiense poner fin a la detención de Meng, y a obligar al PCCh a liberar a los dos ciudadanos canadienses.

Después de tres años de negociaciones ultrasecretas, se realizó el más tenso intercambio de prisioneros de la historia.

Pero este, no fue el único y controvertido caso que deja expuesto a Huawei como una herramienta ligada a la corrupción y al espionaje.

Agentes chinos intentan soborno para eliminar pruebas judiciales contra Huawei

En octubre pasado, salió a la luz que dos oficiales de inteligencia chinos sobornaron a un agente estadounidense para obtener información privilegiada sobre un caso penal contra la compañía china de telecomunicaciones Huawei.

Los oficiales de inteligencia chinos, Guochun He y Zheng Wang, habían intentado robar las notas de estrategia de enjuiciamiento, las listas de testigos y otras pruebas confidenciales de la oficina de un fiscal estadounidense.

Los agentes chinos pagaron alrededor de 61,000 dólares en sobornos a un supuesto funcionario del gobierno de EE. UU., que en realidad se trataba de un agente encubierto del FBI.

Merrick Garland, fiscal general, dijo que China “buscó interferir con los derechos y libertades de las personas en los Estados Unidos y socavar el sistema judicial”.

Por otro lado, Garland, recordó otros dos casos en los que, agentes de inteligencia chinos hostigaron a disidentes chinos dentro de Estados Unidos y explicó que el régimen chino también presiona a los académicos estadounidenses para que trabajen para ellos.

Además, el fiscal, dio a conocer otra acusación revelada en Nueva Jersey sobre tres oficiales de inteligencia chinos acusados de actuar como agentes ilegales entre 2008 y 2018 en una institución académica.

La denuncia alega que los tres agentes de inteligencia chinos intentaron enviar ilegalmente tecnología estadounidense a China, y que incluso intervinieron en las protestas en EE. UU. con fines políticos.

Desde 2020, varios congresistas y el  expresidente Donald Trump y ofrecieron pruebas al Departamento de Justicia para demostrar que Huawei es una herramienta de crimen organizado, dedicada a la conspiración y al robo de información.

Los funcionarios y agentes de EE. UU. han advertido sobre las amenazas a la seguridad nacional que la compañía Huawei representa, que implican el espionaje humano y cibernético, para robar propiedad intelectual, secretos militares, comerciales y de influir en la política del país.

Los nuevos informes y denuncias confirman que Huawei es una herramienta del PCCh sin límites, que a través de la corrupción, coerción y espionaje logra su gran objetivo que es servir al régimen chino.

Por Romina García – BLes.com

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