Redacción BLes– El régimen comunista chino está ofreciendo dinero a las personas de Mongolia Interior para que denuncien a sus conciudadanos que profesan una religión “ilegal”, en el marco de las reconocidas persecuciones religiosas que ocurren en China.

El sitio Bitter Winter informó que el Partido Comunista chino (PCCh) publicó un “Manual del informante”, mediante el cual da “consejos” a la población para identificar a los creyentes “peligrosos” y darles una recompensa por ello.

De acuerdo a la revista online especializada en libertad religiosa y derechos humanos en China, el “manual” fue lanzado en el distrito de Dongsheng, ciudad a nivel de prefectura de Ordos, pero está siendo anunciado en todo el país.

El título oficial del “manual” es “Anuncio sobre la recompensa por denunciar las actividades ilegales y delictivas de un xie jiao por parte de residentes del distrito de Dongsheng de la ciudad de Ordos, en Mongolia interior” (click aquí para ver la imagen del “manual”).

¿Qué es un xie jiao?

La expresión xie jiao es utilizada en China desde la era Ming tardía y significa “enseñanzas heterodoxas”. Sin embargo, de acuerdo a Bitter Winter, el PCCh le ha cambiado el significado y lo ha traducido como “sectas malvadas”, utilizando esta etiqueta para apuntar a aquellas creencias y religiones que se mantienen independientes y fuera de la intervención del PCCh.

El régimen totalitario chino prohíbe estos credos y, bajo la excusa de que son xie jiao, persigue a sus fieles. Ser parte de un xie jiao es castigado con severas penas de cárcel, estipuladas en el denominado Artículo 300 del Código Penal Chino.

El Artículo 300 sanciona con una pena de 3 a 7 años de prisión “o más” a quienes “utilicen” un xie jiao. Según el mencionado sitio especializado en libertad religiosa en China, en algunos casos, el hecho de encontrarse en posesión de literatura perteneciente a un xie jiao es considerado motivo suficiente para la aplicación del Artículo 300.

Corromper a la sociedad

Muchas religiones y creencias catalogadas por el PCCh como xie jiao son, en realidad, totalmente pacíficas y no representan peligro alguno para la sociedad. Por eso es que, para arrestar a los miembros de un xie jiao, el PCCh depende en gran medida de los informantes y les ofrece dinero a estos a cambio de que delaten a estas personas de fe.

Sin embargo, aparentemente, los informantes “no son muy hábiles o el PCCh no está totalmente satisfecho con su labor; razón por la cual decidió que necesitaba mejores informantes”, describe Massimo Introvigne, director general del Centro de Estudios sobre Nuevas Religiones, al exponer las eventuales razones del lanzamiento del mencionado “manual”.

“Este es un negocio sórdido, en donde se capacita a los informantes para efectuar denuncias, por dinero, contra personas que pueden ser sus vecinos o amigos, los cuales serán arrestados, detenidos y torturados”, sostiene el especialista. 

“El manual muestra que el PCCh lleva a cabo este negocio abiertamente y de manera desvergonzada”, agrega.

El “manual del informante”

“El texto les recuerda a los ciudadanos que denunciar un xie jiao es un buen negocio”, indica Introvigne en su columna publicada en Bitter Winter.

“Una vez verificadas las pistas, las mismas se clasificarán de acuerdo con su importancia y el papel desempeñado en la investigación del caso. Si se procesa un caso administrativo de seguridad pública basándose en las pistas, el informante será recompensado con 500 yuanes [73 dólares] por cada caso. Si se procesa un caso criminal basándose en las pistas, al informante se le entregará una recompensa de 2.000 yuanes [294 dólares] . Si se procesa un caso criminal importante basándose en las pistas, el informante recibirá una recompensa de 10 000 yuanes [1.468 dólares]”, señala el “manual”.

Ahora bien, la pregunta es ¿cómo hace el informante para reconocer a un fiel de un xie jiao?

Según describe Introvigne, quien se especializa en el estudio de nuevos movimientos religiosos, el manual utiliza la retórica antisectaria estándar, proclamando que “un xie jiao lleva a cabo actividades ilegales bajo la bandera de la religión”, “un xie jiao organiza actividades a hurtadillas”, “un xie jiao promociona a sus líderes como si fueran el ‘dios’ supremo”.

Sin embargo, Introvigne afirma que “según estos estándares, todas las religiones podrían ser identificadas como un xie jiao si el PCCh así lo decidiera”.

“El cristianismo en general considera a Jesús como Dios. Las iglesias domésticas protestantes y los objetores de conciencia católicos que se niegan a unirse a la Asociación Patriótica Católica China también técnicamente ‘llevan a cabo actividades ilegales’ en China”, explica el especialista lamentando que los devotos de las religiones “ilegales” se ven obligados a reunirse en secreto debido a la persecución del PCCh.

“Los mismos se sentirían felices de que se les permitiera practicar sus religiones de manera libre y abierta”, declara.

Por eso, para evitar que los lectores determinen de forma errónea qué organización es o no es un xie jiao, el manual explica que el PCCh está más interesado en combatir tres grupos: la Iglesia de Dios Todopoderoso, la Asociación de Discípulos y la disciplina de la Escuela Buda llamada Falun Dafa (también conocida como Falun Gong).

La secta del PCCh

Lo paradójico, si se quiere, es que las descripciones que da el PCCh sobre lo que considera un xie jiao, en palabras de Introvigne, encajan sorprendentemente con su propia esencia.

“El propio PCCh, aunque no utiliza la palabra ‘dios’, ha efectuado extravagantes afirmaciones y ha promovido el culto a la personalidad de sus líderes, desde el presidente Mao hasta Xi Jinping”, apunta el especialista describiendo que las estatuas de los líderes comunistas incluso han sido consagradas en templos.

De la misma manera, el “manual” describe a un xie jiao como aquel que hace “un uso fraudulento del nombre de la religión”, la adoración de un líder, “lavado de cerebro”, solicitudes de dinero y “daños a la sociedad”. 

“‘Adorar a un líder’, ‘pedir dinero’ en forma de sobornos, ejercer presión psicológica y practicar el adoctrinamiento, y ‘dañar a la sociedad’ son características más obvias del PCCh que de cualquier grupo religioso activo en China”, sostiene Introvigne.

“Al aplicar sus propios estándares, no sería difícil argumentar que el propio PCCh es un xie jiao”, concluye el especialista.

Miguel Díaz– BLes.com