Redacción BLes.com – Las crecientes transacciones económicas realizadas entre Rusia y el régimen chino configuran, de hecho, una alianza financiera que tiende a desactivar los efectos del dólar estadounidense en sus respectivas economías nacionales. 

Durante el primer semestre de este año, los dos regímenes autoritarios disminuyeron el uso del dólar al 46% y paralelamente aumentaron la utilización del euro y de sus monedas nacionales por encima del 50%, informó el medio Nikkei Asian Review.

Si bien en el 2015 el 90% de la negociaciones de los dos países utilizaba al dólar, este porcentaje fue descendiendo hasta el 51% en el 2019, y la tendencia a la baja continuó, en la medida en que Estados Unidos imponía sanciones económicas a Rusia y al Partido Comunista de China (PCCh).

“Muchos esperaban que fuera una alianza militar o una alianza comercial, pero ahora la alianza se está moviendo más en la dirección bancaria y financiera, y eso es lo que puede garantizar la independencia de ambos países”, comentó el director del Instituto de Estudios del Lejano Oriente de la Academia Rusa de Ciencias, Alexey Maslov a Nikkei Asian Review.

En la práctica, la utilización del dólar como medio de intercambio económico principal hacía a Rusia vulnerable antes las sanciones con las que EE. UU. castigaba sus transgresiones, como por ejemplo, la anexión de Ucrania en el 2014.

Mediante la organización SWIFT, que conecta a 11.000 entidades bancarias de 204 países para controlar la actividad financiera internacional, se hacen efectivas esas sanciones al congelar los fondos que se conviertan en el objetivo elegido por la administración Trump.

En este contexto, al eludir al sistema SWIFT y el uso del dólar tanto Rusia como el régimen chino acceden a un campo de acción en el que no se aplican las disposiciones restrictivas de EE. UU.  

Asimismo, sus bancos centrales bajaron las reservas en dólares y compraron oro y las monedas de su aliado. Rusia invirtió más de 40 mil millones de dólares en lingotes de oro en los últimos cinco años.

Por otro lado, las dos potencias tienen negocios en común que tienden a unirlos aún más, por ejemplo, sus relaciones con el régimen de Assad en Siria, con Irán y con el gobierno dictatorial venezolano, tal como enumera The Washington Free Beacon. 

Además, en el Ártico establecen acciones conjuntas para competir con Estados Unidos, lo mismo que tratan de hacer en busca de mayor influencia en el espacio exterior. 

Para algunos analistas esta asociación podría implicar un alto riesgo.

“De hecho, la asociación Xi-Putin es posiblemente la relación más peligrosa del planeta hoy en día”, señaló el experto de la Fundación para la Defensa de las Democracias, Tom Joscelyn, el 15 de julio. 

“Xi y Putin comparten una profunda animosidad por lo que una vez se pensó que era el orden mundial dirigido por los americanos. Lo ven como una amenaza a los esfuerzos de sus países por alcanzar la condición de gran potencia y, lo que es igual de importante, a sus ambiciones autoritarias”, agregó Joscelyn.

José Hermosa – Redacción BLes.com