Redacción BLes – El 12 de septiembre, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, firmó una orden ejecutiva para lanzar un programa nacional de biotecnología con el objetivo de sentar las bases para aumentar la producción para la industria farmacéutica y biotecnológica.

La dependencia del país norteamericano a la manufactura farmacéutica china es muy notable, por lo tanto, el anuncio de Biden tuvo un efecto negativo en toda la industria, con un desplome de las acciones de las biofarmacéuticas chinas que operan en EE. UU.

Una de ellas es Wuxi Biologics, una compañía farmacéutica con sede en la provincia de Jiangsu, que tiene como cliente principal a Estados Unidos, al cual le vende casi la mitad de su producción total. Luego del anuncio de Biden, las acciones de Wuxi se desplomaron en un 20% en la bolsa de Hong Kong.

Otras biofarmacéuticas que sufrieron el impacto fueron Asymchem Laboratories, que cayó un 10 por ciento hasta los 150,85 yuanes en el tablero principal de la bolsa de Shenzhen; y Pharmaron Beijing se desplomó un 14 por ciento.

Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China dijo este martes que Estados Unidos de ninguna manera debería obstaculizar “artificialmente” la comunicación y el comercio de tecnología global y exhortó a que EE.UU. cumpliera la economía de libre mercado y el juego limpio.

“China probablemente perderá parte de su cuota de mercado de CRO [organizaciones de investigación por contrato], dado que la mayoría de las empresas de la industria obtienen aproximadamente la mitad de sus ingresos del extranjero” comentó un empresario de Huichen Asset Management de Shanghái y agregó “eso también es una señal de un enfrentamiento total entre China y Estados Unidos”.

Según un alto funcionario de la Casa Blanca, el presidente Biden firmó la orden ejecutiva porque el gobierno está observando que hay inversiones “agresivas” en el sector farmacéutico que ponen en riesgo a las empresas estadounidenses. “Corremos el riesgo de quedarnos atrás, como ocurrió en el sector de los semiconductores y luego en el de las telecomunicaciones avanzadas, a menos que traduzcamos la innovación en biotecnología en beneficios económicos y sociales para todos los estadounidenses”, señaló.

Además, dijo que “otros países, entre ellos y especialmente China, están invirtiendo agresivamente en este sector, lo que supone un riesgo para el liderazgo y la competitividad de Estados Unidos, a menos que tomemos el tipo de medidas que estamos tomando con esta orden ejecutiva”.

En este sentido, la orden ejecutiva de Biden forma parte de un plan mayor para apuntalar a las industrias locales, como la agricultura, plásticos y la energía, comunicó la Casa Blanca.

“Estados Unidos ha dependido demasiado de los materiales y la bioproducción extranjeros, y nuestra deslocalización de industrias críticas, incluida la biotecnología, amenaza nuestra capacidad de acceder a materiales como importantes productos químicos e ingredientes farmacéuticos activos”, dice la declaración emitida.

La industria biotecnológica es clave para “Made in China 2025”

“Made in China 2025” fue lanzado en 2015, el objetivo principal es lograr la autosuficiencia de las empresas y fábricas chinas en varias industrias, como los semiconductores, la industria energética, química, farmacéutica y la biotecnología.

La biotecnología china hace tiempo que está en el centro de la polémica. En 2021, Newsweek informó que una de las metas del Partido Comunista Chino es “dominar la industria biotecnológica” mediante la recopilación de datos genéticos para “desarrollar armas biológicas dirigidas a determinados grupos étnicos”.

El PCCh quiere los genes de la población mundial

Al respecto, los medios estatales chinos informaron que China tiene una de las bases de datos genética más grande del mundo, con más 80 millones de perfiles genéticos. Para obtener estas grandes cantidades de información, el PCCh tuvo que utilizar una variedad de métodos, como los ensayos clínicos de inmunizaciones masivas en algunos países de África. Otro método empleado es ofrecer estudios genéticos para el rastreo de ancestros, como el servicio ofrecido por la compañía china 23andMe. El jefe de seguridad de 23andMe reveló que el objetivo principal era recopilar datos genéticos. En Estados Unidos, existen 23 compañías chinas que están autorizadas a brindar servicios de estudios genéticos.

En una entrevista con CBS News, Bill Evanina, exfuncionario de contrainteligencia para el gobierno de EE.UU., dijo que el Ejército norteamericano dio advertencias a todos sus miembros de que evitaran al máximo estas compañías extranjeras de pruebas de genealogía.

“Estas… pruebas genéticas no están reguladas en gran medida y podrían exponer información personal y genética… Partes externas están explotando el uso de datos genéticos”, comentó Evanina. “Se estima que 50 millones de estadounidenses ya han pagado una pequeña tarifa y enviado su saliva, con la esperanza de obtener pistas sobre el país del que provienen sus antepasados, parientes que tal vez no saben que tienen o alguna otra información sobre su salud”.

En el mes de diciembre de 2021, el Departamento de Comercio de Estados Unidos emitió una orden para imponer sanciones a compañías de biotecnología chinas y a instituciones militares del Ejército Popular de Liberación.

Según el Departamento de Comercio, estas instituciones militares y compañías chinas estaban empleando “procesos biotecnológicos para usos militares y desarrollo de armas de control cerebral”.

Además, el régimen chino estaba utilizando procesos biotecnológicos para registros masivos de ADN de la etnia uigur, incluso tecnologías de reconocimiento facial.
“La búsqueda científica de la biotecnología y la innovación médica puede salvar vidas. Desafortunadamente, la RPC [República Popular China] está optando por utilizar estas tecnologías para ejercer el control sobre su pueblo y reprimir a los miembros de grupos étnicos y religiosos minoritarios”, dijo la secretaria de Comercio, Gina Raimondo, en un comunicado. “No podemos permitir que los productos básicos, las tecnologías y el software estadounidenses que respaldan la ciencia médica y la innovación biotécnica se desvíen hacia usos contrarios a la seguridad nacional de los Estados Unidos”.

Según una investigación de Reuters, una compañía china que comercializa test de embarazo estaría recolectando información genética de mujeres de todo el mundo. BGI Group informó que conserva y reanaliza las muestras de sangre recolectadas, obteniendo datos genéticos de los restos biológicos sobrantes en los test. Estas pruebas genéticas se venden en 52 países de todo el mundo y se usan para detectar algunas anomalías en el feto.

8 millones de mujeres de varios países han usado esas pruebas genéticas, según BGI, los datos recolectados que se conservan son solo los obtenidos dentro de China Continental. La compañía desarrolló los test genéticos con el apoyo del Ejército Popular de Liberación y utiliza sistemas militares para el análisis de los resultados.

Por Gabriela Serrentino – BLes.com

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