Redacción BLesLos hospitales fangcang (hospital cabina cuadrada) hacen referencia a una especie de centros de salud móviles improvisados de gran escala, los cuales se popularizaron mundialmente cuando el régimen comunista chino a comienzos de 2020 comenzó a montarlos por todo el país para encerrar (muchas veces contra su voluntad) a pacientes infectados con el coronavirus de Wuhan o sospechosos de serlo.

A pesar de que el régimen chino no lo reconoció, en enero de 2020 sus hospitales tradicionales comenzaron a colapsar debido a su incapacidad para atender a una demanda exponencial de pacientes con la extraña neumonía que en pocos días provocaba graves daños, sobre todo en aquellos que tenían enfermedades preexistentes.                      

Estos centros de salud tienen la característica de poder montarse en tiempo récord, lo cual fue utilizado por el régimen para alardear de su progreso ante el mundo que miraba expectante las medidas adoptadas por los países donde comenzó a propagarse el virus.

Pero más allá de la propaganda realizada por el Partido Comunista Chino (PCCh) en sus medios de comunicación, ¿Cuál es la función que cumplen estas mega construcciones?¿Realmente sirvieron para frenar el virus?¿O simplemente se trata de otro mecanismo de control social y demostración de poder del régimen comunista chino?

 

Características de los fangcang

El régimen chino promocionó con entusiasmo la construcción de estas mega estructuras en apenas 10 días. Con una arquitectura simple, habitaciones gigantes compartidas hasta por 600 personas y con baños precarios, más que hospitales se asemejan a centros de refugiados. Sin embargo en China se han convertido en símbolos de lucha contra el Covid o símbolo de poder por parte del régimen, según quién cuente la historia. 

Estos hospitales que comenzaron a construirse en Wuhan y luego se replicaron por todo el país, tienen la capacidad de albergar a miles de personas. El objetivo anunciado es brindar atención y alojamiento a personas contagiadas o quienes hayan tenido algún tipo de contacto estrecho. 

La realidad demostró que miles de personas incluso sin estar contagiadas fueron obligadas a permanecer encerradas en estos centros de salud, muchas veces separando a niños y ancianos de sus familiares durante varias semanas y sin ningún tipo de consentimiento.

El proceso de construcción fue transmitido en vivo por los medios estatales afines al gobierno y las imágenes aceleradas de drones de un gran campo vacío que se transformaba en un hospital en pleno funcionamiento recibieron millones de clics en internet, cumpliendo con el objetivo de imponer en el mundo la idea de que el régimen chino lideraba la lucha contra el virus del PCCh.

También se armaron muchos de estos establecimientos en estructuras ya conformadas como estadios deportivos gigantes, centros de convenciones o gimnasios, los cuales fueron transformados rápidamente en enormes habitaciones con camas para miles de personas.

En los fangcang encerraron a todos aquellos que daban positivo en una prueba de Covid y a muchos que recibían una prueba negativa pero habían estado en contacto con algún caso positivo, buscando así descomprimir los hospitales tradicionales. 

El régimen prácticamente no anunció muertos a causa del virus, y argumenta su supuesto éxito con su buen manejo ante la crisis y la construcción de estos hospitales especializados. Según el régimen son apenas poco más de 5 mil los muertos por covid en toda China a pesar de que allí nació el virus y es el país más poblado del mundo.

Muchos periodistas independientes denunciaron haber visto miles de cuerpos muertos fuera de los hospitales y en crematorios colapsados que obviamente no fueron contabilizados y ponen en duda los datos oficiales.

 

Testimonio de un médico 

Según informes oficiales el régimen chino envió en enero de 2020 a más de 42 mil trabajadores médicos de todo el país a la región de Hubei para prestar servicios en los fangcang. 

Algunos se dirigieron voluntariamente pero muchos otros, según sus propios relatos, fueron obligados a viajar hasta allí contra su voluntad y trabajar durante varias semanas en los centros de salud recientemente levantados para atender a pacientes con Covid o sospechosos de estar contagiados.

Según el testimonio de Wang Wei, un jóven médico de Guandong que pasó seis semanas trabajando en un fangcang en Wuhan, cada médico tenía a su cargo a unos cien pacientes aproximadamente, lo que generaba un gran caos y la insatisfacción de los enfermos quienes no contaban con un mensaje claro sobre cómo estaba su estado de salud. 

Wang Wei aseguró también que los pacientes muchas veces debían estar encerrados más tiempo del estipulado porque no había suficientes tests para garantizar que ya estuvieran libres de enfermedad. Paradójicamente en ese mismo momento, las tapas de los diarios del mundo anunciaban la donación por parte del régimen chino de millones de test rápidos a diferentes países.

Las personas internadas frecuentemente perdían la paciencia tras varios días de estar encerrados contra su voluntad sin tener certezas de su estado de salud ni el de sus familiares que estaban encerrados en otros centros. En consecuencia era común que se provocaran situaciones violentas contra el personal de salud, la cara visible del perverso sistema.

Los médicos fuera de su horario de trabajo también debían permanecer encerrados en sus habitaciones sin poder salir ni tener contacto con el exterior ni seres queridos. Excepto algunos focos violentos, la población general fue tan bombardeada con la difusión del terror en torno a la enfermedad que acataban hasta las órdenes más ilógicas y anticientíficas como la de permanecer encerrados en un centro de salud en lugar de en sus propias casas. 

 

¿Qué sucedió con los fangcang?

Algunos meses después de que se declarara la pandemia mundial, mientras el mundo estaba paralizado por las infecciones y muertes que eran contabilizadas por los medios de comunicación como si se tratara de caídos en una guerra, China, donde había nacido el virus se declaraba libre de la enfermedad. Con apenas 4500 muertos anunciados oficialmente, el régimen permitía reanudar la vida cotidiana.

Los líderes de PCCh sin mostrar estadísticas sinceras anunciaron haber controlado el coronavirus de Wuhan, y los hospitales fangcang, junto con su tecnología y personal de salud fueron, según ellos, un eslabón fundamental para este propósito.

Sin embargo, una gran cantidad de testimonios aseguran que los muertos en China fueron muchos más que los declarados, incluso en varios distritos aseguraron haber visto incontable cantidad de cadáveres en los hospitales y morgues abarrotadas de cuerpos para cremar. 

Teniendo en cuenta estos testimonios, las medidas de encierro de los millones de pacientes obligados a permanecer en hospitales fangcang no parece haber tenido un sentido más allá de imponer miedo en la sociedad y un control sanitario absoluto sobre la población por parte del régimen comunista.

En cuestión de dos años y medio, fangcang surgió como un concepto novedoso en el campo de batalla del coronavirus en China y luego se convirtió en parte de la vida cotidiana en una sociedad supuestamente libre de Covid.

 

La situación actual y a futuro

Durante los primeros meses del 2022, las noticias del mundo sorprendieron al público cuando anunciaron que el régimen chino estaba construyendo nuevos y enormes sitios de aislamiento Covid en varias ciudades de China, algunos incluso más grandes que los originales.

Luego comenzaron a transmitirse en internet muchas historias que narraban cómo miles de ciudadanos de la ciudad de Xi’an, a comienzos de enero del 2022, fueron desalojados de sus casas y llevados por la fuerza a estos nuevos centros de aislamiento. Solo se les informó que serían puestos en cuarentena debido a nuevas infecciones en su proximidad.

Los residentes expresaron su preocupación en las redes sociales sobre el incidente, diciendo que no estaban seguros de hacia dónde se dirigían y que los metieron juntos en autobuses durante horas hasta que los llevaron a un remoto fangcang sin los suministros adecuados. Se utilizó el término “bèi lāzǒu” , “ser arrastrado”.

Entre los “arrestados” había ancianos, mujeres embarazadas y niños. Los afectados no entendían porque debían ser obligados a permanecer en esos centros de salud si no estaban contagiados ni habían estado en contacto estrecho con algún enfermo de Covid.

Un comentario en línea publicado el 2 de enero que se hizo viral decía:

¿El aislamiento en casa no es también aislamiento? Los hospitales de fangcang se construyeron para centrarse en tratar a los enfermos leves, por separado de los enfermos graves. Pero hoy en día, después de descubrir un caso positivo, Xi’an quiere llevar a todo el vecindario a una cuarentena centralizada con malas condiciones, incluso si todos ya han estado en cuarentena domiciliaria durante más de una semana. 

¿Es todo esto solo para que Xi’an pueda decir que tiene cero infecciones mientras ignora la base científica de que muchas familias dieron negativo varias veces?, se podía leer en el mensaje.

En pocos días las autoridades de Xi’an declararon tener más de 50 mil personas aisladas en distintos hospitales fangcang de la ciudad. 

Entre ellos se encontraban muchos niños y bebés lactantes que luego de dar positivo al virus fueron perversamente separados de sus padres por la fuerza para ser internados en centros de aislamiento para menores.

A medida que los casos de Covid continuaron aumentando durante marzo y abril de este año, también comenzaron a aparecer videos que mostraban escenas caóticas en algunos sitios de fangcang en Shanghái, donde los pacientes peleaban por suministros como mantas, agua y alimentos, algunos lloraban cuando no podían conseguirlos. 

Las fotos, las imágenes y las noticias no oficiales publicadas en las redes sociales expusieron las marcadas diferencias entre las condiciones de vida en los diferentes hospitales fangcang y la imagen que pretende mostrar al mundo el PCCh sobre cómo está manejando el virus y el uso de sus polémicos hospitales de aislamiento, que más que hospitales se han transformado en verdaderos centros de detención de infectados o “posibles infectados”.

 

Andrés Vacca –Redacción BLes

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