Redacción BLes – En una entrevista exclusiva dada a Rfa el pasado jueves (18 de noviembre), el activista de derechos humanos Li Ming-Che reveló -tras estar preso en China- que en los altos mandos del Partido Comunista Chino (PCCh) la corrupción es la regla y que no es opcional seguirla o no. 

En ambos casos, las consecuencias de sacrificar la libertad en nombre del partido pueden ser igual de devastadoras. Lee Ming-che contó que estando en prisión en 2018 vio cómo el alto funcionario Zhang Shuguang, el “rey del tren de alta velocidad de China”, robaba algunos bocados de comida solamente para poder comer. 

Lee contó también qué pensaban varios funcionarios encarcelados respecto de su situación y las condiciones de reclusión, diciendo: “Son los últimos (actos de sacrificio) que dedicarán al Partido Comunista”. El dicho permite suponer que el sacrificio ha sido demasiado grande o que el PCCh ha ido demasiado lejos.

La historia de Lee es una historia de corrupción de poder

El uso despótico de la ley es una de las tantas facetas de la corrupción del PCCh. Aparentar democracia para gobernar con despotismo solo puede ser calificado como poder corrupto.

Aplicado a las víctimas, se traduce en violación sistemática de los derechos de las personas, derechos civiles y derechos humanos. Por lo tanto, si hay ley, solo se puede hablar de su alteración o abuso desde una posición de poder que deja a la otra parte en desventaja, que es en definitiva el significado de la palabra corrupción.

Desde un principio, el proceso de arresto y detención utilizado contra Lee estuvo en contra de las leyes y normas internacionales de derechos humanos. E-Ling Chiu, director nacional de Amnistía Internacional Taiwán, dijo que “El crimen siempre se usa indebidamente para disidentes o defensores de los derechos humanos en China“.

Beijing considera a Taiwán una provincia de China y tiene la intención de algún día retomarla, mientras que el gobierno democrático de Taiwán dice que Taiwán es una nación soberana. Desde que Lee fue encarcelado por primera vez, las relaciones entre Taiwán y Beijing son las peores en muchos años.  

Beijing cortó lazos diplomáticos con Taiwán en 2016, y parece que las autoridades chinas no pierden ocasión de arremeter contra la democracia de Taiwán. El proceso de detención de Lee Ming-che es apenas una muestra del poder corrupto del PCCh.

Lejos de ser cierto lo que sucedió en el juicio, es sabido que el régimen chino censura contenido que no está alineado con las ideas del PCCh. Esto es posible gracias a la estrecha colaboración de empresas como Wechat con el régimen chino. 

Los funcionarios del PCCh tampoco escapan a la corrupción de poder  

La corrupción es la regla y los funcionarios al servicio del PCCh no escapan a ella, aunque oficialmente el régimen lo niegue.

En primera persona y sin darse cuenta, el patriota chino Li Chuanwei relata un infierno vívido en una de sus jornadas de trabajo después de solo tres meses de prestar servicio como guardia en el centro de detención Coal Face. ¿Podría estar exagerando igual que los ex detenidos?.

Timothy Grose, profesor de Estudios de China en el Instituto de Tecnología Rose-Hulman, realizó una investigación académica usando datos de redes sociales en idioma chino de código abierto, en la que recopiló evidencia de las atrocidades a medida del poder corrupto tomada de las cuentas de redes sociales de los propios perpetradores, sin filtrar por los medios occidentales y no “tomadas como rehenes por la geopolítica”. Los hechos hablan por sí mismos.

Tampoco trascienden las innumerables filas de leales al régimen que son sacrificados como chivos expiatorios de la corrupción, indispensables para que el PCCh guarde las apariencias de legalidad.

Según Xinhuanet, los detenidos en la prisión de Yancheng donde estuvo Lee con Zhang Shuguang son principalmente personas comunes con valor de investigación, personas que han cometido delitos en el cumplimiento del deber y prisioneros extranjeros. 

En 2013, Zhang Shuguang fue procesado bajo sospecha de aceptar 47,55 millones de yuanes en sobornos. Recibió una sentencia de pena de muerte  que fue suspendida y conmutada por cadena perpetua.

Lee Ming-che dijo en la entrevista: “Lo que creen que hacen es lo que hace cada funcionario”. En la burocracia china, si no haces la llamada “corrupción”, no puedes sobrevivir. Debido a que todos lo hacen, si no lo haces, será considerado como posible disidencia, y serás condenado al ostracismo”.

Lee Myung-che dijo que los funcionarios consideraban que si todos hacían lo mismo, solo había una posibilidad de ser atrapados, y que esa posibilidad sucedía si por alguna razón caían en la mira del poder político “Por (conservar) el gobierno a largo plazo del Partido Comunista y para explicar a la gente (que actúan) contra la corrupción, fuimos arrestados como una ‘bandera de sacrificio’ (chivo expiatorio)”.

Por miles de años, la ética y el servicio al pueblo eran prioridad para los gobernantes. Las enseñanzas del filósofo Mencio rigieron la conducta de los funcionarios chinos. Para el gran sabio, si los líderes no seguían un alto estándar moral, la sociedad entera se corrompería. 

Esos días han llegado y desde Mao, la decadencia y la corrupción han regido la gobernanza y, en consecuencia, la vida del pueblo chino.

Por Paula Verzello – BLes.com

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