Redacción BLes – Un hombre que fue secuestrado en China cuando era un niño y vendido a una red de trata se reencontró con su madre luego de 30 años gracias a un mapa que dibujó de su pueblo natal, tal como lo guardaba en su memoria.

Li Jingwei, un padre de familia de 37 años, tenía cuatro años cuando un vecino lo secuestró de su pueblo natal en la provincia china de Yunnan, y terminó viviendo con otra familia a aproximadamente 1600 km, en la provincia de Henan, donde creció, según informó The Guardian. 

El reencuentro de Li con su madre biológica fue posible gracias a un mapa que logró dibujar de su aldea natal, el cual compartió el pasado 24 de diciembre en la red social de videos Douyin (conocido fuera de China como TikTok), con la esperanza de encontrar a la familia de la que había sido arrancado en 1982, cuando tenía 4 años.

Dibujo que Li Jingwei recordaba de su aldea natal, el cual compartió el pasado 24 de diciembre en la red social de videos Douyin. (Captura de video: Actualización en vivo / YouTube)

Las pruebas de ADN confirmaron que Jingwei era el hijo desaparecido de la mujer y ambos se reunieron el sábado 1 de enero, día de Año Nuevo, en un emotivo reencuentro fuera de una comisaría de Henan.

Li contó que cuando era niño hizo dibujos de manera reiterada de su pueblo natal, lo que lo ayudó a mantenerlo en su memoria. “Conocía los árboles, las piedras, las vacas e incluso qué caminos giran y dónde fluye el agua”, dijo Jingwei al medio de noticias chino, The Paper.

Si bien no recordaba el nombre de su pueblo ni la dirección de su casa, ciertos elementos en su dibujo, como una escuela, un bosque de bambú y un estanque fueron claves para que la policía compare el mapa con Yunnan, el pueblo donde había una mujer cuyo hijo había desaparecido.

Unos días antes del reencuentro madre e hijo hablaron virtualmente. “Mi madre lloró tan pronto como hablé por teléfono”, dijo Li, y contó que la reconoció de inmediato. “Mi madre y yo tenemos los mismos labios, incluso mis dientes”, agregó. 

Al hablar del secuestro, Li dijo que fue raptado por un hombre calvo. Lo conocía y lo había engañado ofreciéndole un dulce. Contó además que la familia adoptiva lo trató muy bien, “Me enseñaron los principios de un ser humano desde que era un niño, para que pudiera estudiar mucho y convertirme en alguien con talento en el futuro”.

Li encontró inspiración para buscar a su familia, en un caso que cobró notoriedad, el de Guo Gangtang, quien luego de buscar por 24 años a su hijo desaparecido, viajando casi 500.000 km en motocicleta, lo halló.

“Cuando vi la historia de Guo Gangtang, pensé: debería tratar de encontrar a mis padres biológicos… quería verlos cuando todavía estuvieran vivos”, dijo Li.

Los secuestros de niños son comunes en China, y el país con más desapariciones de niños del mundo, con un estimativo de 70.000 por año, pero dada la poca transparencia de los datos bajo un régimen totalitario, el número podría ser mucho mayor, ya que muchos desaparecen bajo órdenes del mismo Estado. 

Miles de niños son vendidos a familias por dinero, otros son traficados para ser usados como esclavos sexuales, o para trabajos forzosos.

Muchos de los niños desaparecidos son hijos de prisioneros de fe y de conciencia que quedaron solos cuando sus padres fueron encarcelados bajo el comunismo chino. En algunos casos quedaron huérfanos y se convirtieron también en víctimas de la persecución perversa del régimen, como es el caso de los hijos de los practicantes de la disciplina espiritual Falun Dafa, fuertemente perseguida en China. 

“Treinta y tres años de espera, innumerables noches de anhelo y, finalmente, un mapa dibujado a mano de la memoria, este es el momento de la liberación perfecta después de 13 días”, escribió Li en su perfil de Douyin antes del reencuentro. “Gracias a todos los que me ayudaron a reunirme con mi familia”.

Vanesa Catanzaro – BLes

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