Redacción BLesEl pasado 5 de septiembre la organización internacional de derechos humanos Human Rights Watch (HRW), con sede los Estados Unidos, emitió un comunicado oficial a través del cual reveló nueva evidencia probatoria que indica que las autoridades del régimen comunista chino han recolectado ADN (ácido desoxirribonucleico) de muestras biológicas humanas a gran escala en la región semiautónoma del Tíbet.

Según las acusaciones, se estarían realizando extracciones forzadas de ADN en las siete regiones administrativas del Tíbet. El argumento utilizado por las autoridades para justificar los hechos es que están generando una base de datos para los órganos de seguridad pública a fin de detectar criminales y reprimir de manera efectiva a los elementos ilegales de la sociedad.

HRW, para probar la denuncia, citó información filtrada de primera mano, incluyendo varios documentos oficiales y un reporte publicado en abril de 2022 por la Unidad de Seguridad Pública de la ciudad de Lhasa, en el cual las autoridades confirman que en el área local se llevó a cabo exitosamente una recolección de muestras de sangre de ADN de forma masiva.

Obligar a las personas a proporcionar muestras de sangre, o a recolectar muestras de sangre sin un consentimiento informado y libre, o una razón que verdaderamente lo justifique, viola el derecho de una persona a la privacidad, la dignidad y la integridad física. La situación se agrava cuando se trata de niños. 

El muestreo obligatorio de ADN de toda una región o población como excusa para mantener la seguridad implica una violación grave de los derechos humanos, ya que resulta imposible justificarse como necesario o proporcionado.

Sin embargo el régimen chino lo está haciendo, y a gran escala. ¿Cuál es el motivo real de semejante atrocidad contra la libertad individual? 

 

Detalles del accionar coercitivo del régimen chino

Según las graves acusaciones emitidas por HRW el régimen chino está aumentando significativamente la vigilancia en la región tibetana, incluyendo ahora también la recolección de ADN sobre todo en pueblos y aldeas.

Los informes que estudió el organismo indican que el régimen tiene intenciones de recolectar ADN de todos los residentes de la región, incluidos los residentes temporales. Lo que resulta aún más preocupante es que no existen condiciones bajo las cuales un residente podría negarse a proporcionar una muestra.

En otras partes de China, el Partido Comunista Chino ha realizado extracciones de ADN, pero siempre sobre poblaciones reducidas y consideradas de riesgo para la seguridad como prisioneros e inmigrantes ilegales. En esta oportunidad las extracciones se buscarían realizar sobre el total de la población, incluyendo a niños menores de 6 años.

Sophie Richardson, directora para China de HRW, sostuvo que “El gobierno chino ya está sometiendo a los tibetanos a una represión generalizada. Ahora las autoridades literalmente están extrayendo sangre sin consentimiento para fortalecer sus capacidades de vigilancia”.

El hecho puntual de la sustracción forzada de sangre, según se prueba en los documentos aportados por HRW, es parte de un plan premeditado con años de anticipación. Tal es así que existe un llamado a licitación en el año 2019 por parte de las autoridades del régimen, en la que se buscan contratistas que puedan construir una base de datos de ADN a nivel regional.

Otras investigaciones sobre este asunto, previas al informe de HRW, indican incluso que la recolección de ADN en el Tíbet por parte del PCCh comenzó en el año 2013, utilizando el argumento falso de que el objetivo era mejorar las prestaciones de atención médica.

 

Opresión histórica del régimen chino sobre los tibetanos

El Tíbet suele describirse como una región mágica que exhala paz, llena de espiritualidad y un misticismo intenso realzado por el imponente entorno natural del Himalaya. 

El tiempo parece haberse detenido junto con su cultura que lucha por mantener su lengua, costumbres y religión nativas, tal como las transmitieron los milenarios ancestros tibetanos. 

Oficialmente, la invasión china comenzó en 1950, cuando el ejército del PCCh derrotó al escaso y débil ejército tibetano, obligando al Dalai Lama, su principal autoridad religiosa, a firmar un Plan para la Liberación Pacífica del Tíbet. El Plan de Liberación pedía una administración conjunta del régimen chino y el gobierno tibetano.

El Tíbet sufrió daños irreversibles en su herencia cultural y religiosa durante la Revolución Cultural China. El PCCh destruyó templos y monasterios budistas mientras mataba a sus monjes y seguidores.

El PCCh tomó el control total de la vasta región del Himalaya en 1951 después de que las tropas de Mao Zedong invadieran las débiles y pacíficas defensas del Tíbet. Durante los años siguientes, el régimen chino intensificó constantemente su control sobre la región.

Las fuerzas del Tíbet ofrecieron cierta resistencia ante el avance imperialista del régimen pero nada detuvo a la avasallante maquinaria comunista. Los tibetanos no pretendían ser “independientes” por mero capricho o rebeldía. Por el contrario, tenía las características que debe tener un país propio; un gobierno legítimo, líderes políticos, líderes religiosos, idioma, ejército, normas culturales y sociales locales ampliamente arraigadas y aceptadas por la comunidad. 

En las siete décadas posteriores a la firma del acuerdo, el régimen chino ha instituido unilateralmente políticas cada vez más duras con el objetivo de socavar la cultura y la religión tibetanas, negando sistemáticamente la libertad de expresión al pueblo y sometiéndolo a un severo régimen opresivo. 

Además, el PCCh ha explotado los recursos naturales y económicos del Tíbet para su propio beneficio sin siquiera mejorar las condiciones de vida de los lugareños.

El régimen chino ha negado constantemente la independencia del Tíbet tergiversando por completo la verdadera historia y sometiendo a los niños tibetanos a feroces procesos de adoctrinamiento, buscando eliminar la tradición y colonizar la cultura del PCCh de la región.

 

Sustracción forzada de órganos

El asunto de la recolección de ADN sobre la población por parte del PCCh, inevitablemente recuerda las denuncias que indican que el régimen comunista está llevando a cabo una sistemática sustracción forzada de órganos a presos de conciencia vivos, principalmente a practicantes de la disciplina Falun Gong.

Se estima que el régimen chino ha recibido miles de millones de dólares en ingresos extrayendo corazones, hígados y riñones de personas de fe sanas y vivas, especialmente practicantes de Falun Gong, quienes debido a sus buenos hábitos suelen gozar de buena salud. 

Desde el año 2006, comenzaron a surgir informes impactantes que sugerían con pruebas contundentes que los practicantes de Falun Gong, supuestamente “desaparecidos” después de ser detenidos ilegalmente, en realidad fueron asesinados por el PCCh para extraer sus órganos vitales.

En este sentido, y teniendo en cuenta el oscuro historial del régimen comunista respecto a su poco valor por la vida de las personas, resulta sumamente polémica su campaña para crear una base de datos con el ADN de una población determinada, sobre todo tratándose de una población históricamente hostigada y perseguida por el régimen. 

Andrés Vacca –Redacción BLes

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