(Minghui.org) El virus PCCh (COVID-19) arrasó el mundo en muy poco tiempo porque el partido comunista chino (PCCh) ocultó deliberadamente información crucial al mundo desde el principio. David Matas, un abogado de derechos humanos con sede en Canadá, cree que esta catástrofe que ha afectado a todo el mundo y ha causado devastación en todos los rincones del mundo podría haberse evitado.

En una entrevista reciente con un corresponsal de Minghui, el Sr. Matas dijo: “Si el resto del mundo hubiera sido más enérgico en combatir toda esta tergiversación y encubrimiento, la negación y contra la narrativa fáctica al tratar el abuso de los trasplantes de órganos; si el sistema mundial hubiera insistido en la transparencia y la responsabilidad al tratar el abuso de los trasplantes de órganos; y si China hubiera [enfrentado] la presión mundial en favor de la transparencia y la responsabilidad en su sistema de salud al tratar el abuso de los trasplantes de órganos, no tendríamos este coronavirus ahora”. Por lo que estamos sufriendo las consecuencias de hacer la vista gorda ante el abuso de los trasplantes de órganos”.

El Sr. Matas se refería al delito del PCCh de sustraer órganos a prisioneros de conciencia (la mayoría de los cuales han sido practicantes de Falun Gong). Matas, junto con el exsecretario de Estado de Canadá para la Región de Asia y Pacífico, David Kilgour, han llevado a cabo amplias investigaciones sobre las denuncias de que el régimen chino ha participado activamente en la sustracción de órganos a prisioneros de conciencia autorizada por el estado. Sus conclusiones se publicaron en un importante informe en 2006 titulado, “Cosecha sangrienta: el asesinato de Falun Gong por sus órganos“. En 2016, Matas, Kilgour y el periodista Ethan Gutmann publicaron “Cosecha sangrienta/El Matadero, una actualización” basándose en su cotinua investiagción sobre la atrocidad de sustracción de órganos por parte del PCCh.

El abogado de derechos humanos David Matas
El abogado de derechos humanos David Matas

La naturaleza mentirosa del PCCh

David Matas cree que el problema fundamental es la naturaleza mentirosa del PCCh. Desde las atrocidades de la sustracción forzada de órganos hasta el brote de SARS, el PCCh nunca ha cambiado su comportamiento mentiroso en su intento de encubrir sus crímenes y hacerse ver bien en la comunidad internacional.

Esta vez no hay diferencia con el brote del virus PCCh, cree el Sr. Matas, que según él es “solo el típico comportamiento comunista chino” en términos de cómo se originó el virus, la forma en que se propagó y cómo el PCCh reaccionó a él.

“Creo que tenemos que estar en alerta en cuanto el sistema de salud del gobierno chino; a las explicaciones del régimen chino, que no se puede confiar en sus datos, no podemos confiar en sus declaraciones”.

En las relaciones con China, Matas sugirió no confiar en el PCCh en la mayoría de los casos. Usó como ejemplo a Taiwán y su éxito en la lucha contra el virus. “Si tuviéramos la misma desconfianza en el partido comunista chino que la que tiene y ha tenido el gobierno de Taiwán, estaríamos mucho mejor globalmente de lo que estamos ahora. Los taiwaneses conocen el partido comunista mejor que nadie, y deberíamos seguir su ejemplo.

“Los taiwaneses se dieron cuenta de que esto estaba sucediendo y que era real y peligroso. Eso marcó la diferencia”.

Consecuencias de ser indiferentes a la sustracción de órganos

Matas y David Kilgour son dos de las principales figuras que investigan y exponen los abusos cometidos en los trasplantes de órganos en China. A pesar del tremendo trabajo que han hecho en la última década, Matas todavía piensa que no se ha hecho lo suficiente para poner fin a las continuas atrocidades llevadas a cabo por el régimen comunista chino.

“Ciertamente no ha alcanzado el nivel gubernamental e intergubernamental de la manera en que debería haberlo hecho. Y la razón es que estamos tratando con un poder geopolítico y económico fuerte, políticamente dominante, que no solo está haciendo valer su peso en China para mantener su posición segura en el país, sino que está haciendo valer su peso a nivel mundial para hacer propaganda, presionar e intimidar, utilizando su influencia económica y política para encubrir, negar, confundir y presentar una versión contraria a los hechos”.

“Para demasiadas personas en todo el mundo, ha sido política y económicamente conveniente estar de acuerdo”.

El Sr. Matas cree que, si China hubiera tenido que hacer frente a la presión mundial en favor de la transparencia y la responsabilidad de su sistema de salud para enfrentar a los abusos de los trasplantes de órganos: “no tendríamos este coronavirus ahora. Y ahora estamos sufriendo las consecuencias de hacer la vista gorda ante el abuso de los trasplantes de órganos”.

Sugiere que la lección que hay que aprender es que la gente no debe tolerar e ignorar las violaciones de los derechos humanos. “Puede que haya habido una tendencia a pensar que podemos ignorar el abuso de los trasplantes de órganos en China, porque solo ocurre en China, y no nos ocurre en Canadá y Estados Unidos, etc., pero el coronavirus es una respuesta a eso”.

Continuó: “Uno puede asumir que el partido comunista chino no tenía la intención de causar la propagación del coronavirus, pero en lo que han participado activamente es en la ceguera deliberada. Y yo diría que el resto del mundo también se ha unido a ellos en esta ceguera voluntaria. Y ahora todos estamos sufriendo sus consecuencias”.

El “Juicio de Nuremberg” y la “Ley de justicia para las víctimas del COVID-19”

Matas también dio la bienvenida a la “Ley de justicia para las víctimas de COVID-19” presentada por el senador estadounidense Josh Hawley a principios de este mes. Si se aprueba, el proyecto de ley eliminaría la inmunidad soberana de China y crearía un derecho privado de acción contra el gobierno chino por silenciar a los denunciantes y retener información crítica sobre el coronavirus.

El Sr. Matas comentó: “Creo que es importante tener culpabilidad por las violaciones de los derechos humanos, y parte de la responsabilidad penal es la negligencia deliberada”.

“Hubo este tipo de controversia y problema médico en los juicios de Nuremberg. Y uno de ellos fue el de los médicos nazis. Debido a que fueron llevados a juicio, muchos de ellos alegaron una defensa típica, que no sabían lo que estaba pasando, que sabían lo que ellos estaban haciendo, pero no tenían idea de dónde venían los cuerpos o los especímenes con los que estaban tratando, y así sucesivamente. Y el tribunal de Nuremberg al final aún sentenció a algunos de ellos a muerte, basándose en esta doctrina de ceguera deliberada”.

“La razón por la que no lo sabían era que no preguntaban, no les importaba, no prestaban atención. Podrían haberlo descubierto, pero no se molestaron en mirar.

“Y creo que esto es igualmente cierto para el coronavirus, que la preocupación inmediata del partido comunista no era ‘¿Está sucediendo esto?’ sino ‘No nos importa si esto está sucediendo; lo importante es cómo se ve políticamente’. Y así fue la negativa a tratar la gravedad subyacente del virus causante del problema y que también conduce a la culpabilidad, la posible responsabilidad penal, y la responsabilidad penal internacional”.

Designar al PCCh como grupo terrorista y sancionar a los funcionarios

El Sr. Matas sugirió establecer un sistema para hacer posible la responsabilidad civil.

“Ya sea el tipo de proyecto de ley presentado en los Estados Unidos, ya sea una designación de China bajo las excepciones que ahora existen en términos de responsabilidad penal, creo que necesitamos recurrir a los mecanismos que están ahora en vigor. Porque en la mayoría de los países del mundo, es posible enjuiciar bajo sistemas de jurisdicción universal los crímenes de lesa humanidad. Y es necesario recurrir a estos sistemas para que los funcionarios chinos responsables lo piensen dos veces antes de hacer estas cosas”.

“En este momento, Canadá, Estados Unidos y muchos países tienen una legislación de jurisdicción universal que permite el enjuiciamiento de crímenes contra la humanidad, para cualquier persona de cualquier nacionalidad, siempre y cuando se presenten en el país”.

Matas también mencionó la Ley Magnitsky como un posible tipo de legislación, que identifica a los delincuentes. La Ley Magnitsky, firmada en 2012, autoriza al gobierno de los Estados Unidos a sancionar a quienes considere infractores de los derechos humanos, a inmovilizar sus activos y a prohibirles la entrada a los Estados Unidos. El Sr. Matas dijo: “Tenemos esa legislación en Canadá, los Estados Unidos y el Reino Unido, y podríamos incluir sus nombres en una lista de perpetradores en virtud de esa legislación, y yo sugeriría que los hiciéramos”.

El Sr. Matas dijo que China podría ser señalada como participante en el terrorismo promovido por el estado. “Obviamente, el coronavirus ha causado un miedo generalizado y ha generado terror”, añadió.

Sobre David Matas

David Matas se graduó en la Universidad de Oxford, Inglaterra, y es un experto jurídico especializado en derecho de los refugiados, la inmigración y los derechos humanos. En julio de 2006, él y David Kilgour, a través de investigaciones independientes, publicaron el “Informe sobre las denuncias de sustracción de órganos a practicantes de Falun Gong en China”. La obra les valió a Matas y Kilgour el Premio de Derechos Humanos 2009 de la Sociedad Internacional de Derechos Humanos (IGFM), con sede en Alemania, y fueron nominados para el Premio Nobel de la Paz 2010.

En la última década, Matas y Kilgour han viajado a más de 40 países para crear conciencia sobre la sustracción forzada de órganos a prisioneros de conciencia vivos en China, especialmente de practicantes de Falun Gong. El documental de su investigación sobre el delito sistémico de China: “Cosecha humana”, ganó el premio Peabody de 2015.

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Temas: Categorías: China