Redacción BLesHace ya algunos años que Estados Unidos y China han desatado una fuerte guerra comercial a través de la cual ambos buscan lograr legitimar su poder económico y dejar en claro al mundo entero quien es la mayor potencia mundial. Curiosamente, el flujo de capitales chinos hacia Estados Unidos, lejos de detenerse o disminuir, ha aumentado considerablemente durante los últimos períodos

Esta realidad no se limita a una simple curiosidad, más bien genera una gran preocupación respecto a la seguridad nacional de los Estados Unidos al tener en cuenta la cantidad de denuncias e investigaciones que prueban la creciente infiltración del régimen comunista chino en diversos organismos científicos, académicos, industriales y hasta gubernamentales con el propósito de robar información, difundir propaganda comunista, aplastar la competencia estadounidense en determinados rubros y otras cuestiones asociadas a perjudicar el desarrollo de Occidente. 

Uno de los sectores donde más han crecido estas inversiones y a su vez el más preocupante es el asociado a la industria de las Big Tech, concretamente las inversiones dirigidas a Silicon Valley.

Sólo durante el año 2022, al menos 880 millones de dólares provenientes de China en forma de “capital privado” han sido invertidos en la industria tecnológica de Silicon Valley, según se reportó en un informe de la Fundación para la Defensa y la Democracia (FDD).

El reporte titulado The Weaponization of Capital muestra que, contrario a la creencia de que China se está distanciando económicamente de Estados Unidos, los capitales procedentes del gigante asiático continúan fluyendo a numerosas firmas norteamericanas o también a firmas chinas que tienen sedes en Estados Unidos, como el caso de la polémica red social Tik Tok.

 

Inversiones de riesgo y Start Up

Todos los países del mundo, incluido Estados Unidos, anhelan recibir lo que en economía se llaman “inversiones de riesgo”. Se trata de importantes desembolsos de capitales, generalmente privados, que son orientados a determinados emprendimientos, proyectos o ideas que tienen un elevado riesgo de fracaso, pero que en caso de resultar bien las rentabilidades son muy elevadas. Generalmente a este tipo de proyectos se los conoce como empresas Start Up.

Las Start Up suelen estar ligadas a la industria de las soluciones tecnológicas y al desarrollo de la tecnología de punta, justamente sobre las cuales el régimen comunista chino tiene particular interés.

Un estudio publicado recientemente por la Facultad de Negocios de la Universidad de Harvard, analiza la inversión de capitales extranjeros en distintas Start Up americanas desde 1974 hasta 2015. El informe determina que aunque la inversión en estos modelos de negocio trajo beneficios indiscutidos para la economía, también generó enormes riesgos de filtración de ciertos conocimientos que mantienen la ventaja competitiva de Estados Unidos con el resto de las potencias.

Si bien Estados Unidos posee muchas más barreras que otros países para prevenir el robo de conocimiento e información privilegiada, las técnicas del aparato de inteligencia del régimen chino ha demostrado también tener la capacidad para sobrepasar estas barreras y cumplir con sus objetivos de piratería y filtración de datos. 

La Corporación de Inversión China (CIC), es uno de los fondos de inversión que están siendo observados de cerca por las autoridades de Seguridad Nacional estadounidenses. Se trata del mayor fondo soberano del mundo con casi 1 billón de dólares en activos, el cual posee gran parte de su capital gracias a aportes directos del aparato estatal chino. Si bien resulta más que atractivo para cualquier empresa lograr contar con el apoyo y respaldo del CIC, en cuanto a lo que respecta a la seguridad abre un gran interrogante.

Desde la CIC fue creada en el 2007, ha hecho hasta 117 grandes inversiones en capital americano, incluido asociaciones con otras grandes firmas de inversión occidentales, lo que le ha permitido facilitar su ingreso en Estados Unidos.


El robo de información

Desde que se desató abiertamente la guerra comercial entre Estados Unidos y China durante la era Trump, el país americano, ha comenzado un gran esfuerzo por sustituir las importaciones chinas de todos los rubros algunas por productos fabricados en otros países y otros a través de incentivos para promover la fabricación local. 

Tanto en el Gobierno de Donald Trump como en el del actual presidente Joe Biden, Estados Unidos ha buscado reducir la dependencia económica de Estados Unidos limitando las importaciones chinas.

Tal es el caso de los semiconductores, producidos en gran parte en China y Taiwán, ahora hay grandes incentivos, acuerdos y apoyo del gobierno para la fabricación local de éstos. 

La Ley del Chip que busca llevar financiamiento a los fabricantes de semiconductores de Estados Unidos es un claro intento del Gobierno por reducir la dependencia en un sector clave de los fabricantes chinos, quienes controlan gran parte de la manufactura global de microchips.

Entre las normativas que impone esta nueva ley, se enumeran varias restricciones a los fabricantes de semiconductores americanos para evitar que las tecnologías de última generación producidas por ellos lleguen a manos del régimen comunista.

Al evitar importaciones de este tipo de productos, se pretende reducir el riesgo de robo de información delicada por parte de sus fabricantes.

Pero acorde a lo reportado en el informe de la FDD, el régimen chino utiliza realmente sus fondos soberanos para invertir en capitales americanos y así obtener esta información desde adentro, participando de manera directa en las empresas que producen y resguardan justamente a esta información y conocimientos que se intentan preservar.

Ya desde el año 2017 el régimen chino aprobó una ley a través de la cual se establece que si las agencias de seguridad e inteligencia estatales chinas solicitan a una compañía cualquier tipo de información o datos con los que opere, deberán ser entregados sin pretextos, esto incluye por supuesto a las radicadas en Estados Unidos o que comercializan con clientes de estadounidenses.

Las informaciones en cuestión pueden ser utilizadas para poner estratégicamente en tensión financiera a ciertas áreas de negocios, o dar a las empresas chinas una ventaja por sobre las americanas. Los datos también pueden utilizarse para investigaciones de mercado y conocimientos de la industria, o para crear mejores algoritmos de inteligencia artificial, o yendo a extremos ciertamente posibles pueden incluso robar ADN para desarrollar armas biológicas.

Andrés Vacca –Redacción BLes

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