Redacción Bles –  El reciente escándalo que suscitó la policía china al acosar a una chica por vestir un kimono japonés, hizo que se descubriera el secreto de la verdadera relación que el líder, Mao Zedong, sostuvo con los japoneses, y que avergonzaría a los chinos. 

Un tuit de la editora jefe del medio What’s on Weibo, Manya Koetse, agrega el video de la agresión sufrida por la chica, y relata: 

“La policía local detuvo a una joven china en Suzhou el miércoles (10 de agosto) porque vestía un kimono. ‘Si estuvieras usando Hanfu (ropa tradicional china), nunca hubiera dicho esto, pero estás usando un kimono, como si fuera chino. ¡Eres china! (la regañó el policía)’”.

La chica contó que la interrogaron durante cinco horas; le registraron el teléfono y le confiscaron el kimono, además de advertirle que no publicara el incidente en las redes sociales, lo que, evidentemente, no obedeció.

Los hechos ocurrieron en la calle Huaihai de Suzhou, provincia de Jiangsu, China. Esta calle es una zona de “cultura popular japonesa” con restaurantes y tiendas con carteles escritos en caracteres japoneses.

De inmediato, el video desató la polémica que enfrentó a quienes aprobaron la actuación de la policía, y hasta la felicitaron por “el deber cumplido” y quienes consideraron que se había cometido una injusticia porque no era ilegal usar kimono, y porque después se seguirían prohibiendo otras preferencias de los ciudadanos.

Lo que quedó claro con el incidente fue que una gran parte de la población china cultiva sentimientos anti japoneses, que, a su vez, son sustentados por los agentes al servicio del Partido Comunista de China (PCCh).

No obstante, la historia señala que la relación de Mao con los japoneses fue muy diferente a la que se enseña a los chinos, y que da lugar a incidentes bochornosos como el de la chica con kimono

¿Por qué los chinos detestan a los japoneses?

Es muy conocido el sentimiento de antagonismo nacional que los chinos cultivan hacia los japoneses, quienes invadieron Manchuria desde 1931 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

Por eso, uno de los participantes de la discusión sobre el evento del kimono, escribió:  “Es correcto castigar el comportamiento de los kimonos. No debemos olvidar la humillación de nuestro país y debemos recordar la historia para siempre”.

Como resultado de los horrores de la guerra, murieron millones de chinos. A pesar de las décadas transcurridas, y de que el PCCh reinició relaciones diplomáticas con Japón, bajo el mandato Mao Zedong, subsisten sentimientos negativos hacia los japoneses.

Un ‘secreto’ celosamente guardado

Si bien los sentimientos populares de rechazo a los japoneses han sido mitigados en cierta medida, tal como lo demuestra el hecho de que exista en la calle Huaihai de Suzhou una zona de “cultura popular japonesa”, para los líderes del régimen chino la relación con los japoneses no es como suelen mostrarla. 

“Durante mucho tiempo, el PCCh ha mentido que es ‘el pilar que dirige la guerra de resistencia de toda la nación’, la verdad histórica es que se confabuló con las agencias de inteligencia japonesas y el ejército japonés para destruir el ejército nacional para luchar contra Japón y luchar conjuntamente contra el ejército nacional”, según el medio Secret China, del 20 de agosto.

Y se extiende aún más, enfatizando: “Mao Zedong y Zhou Enlai agradecieron muchas veces a Japón su agresión contra China y le entregaron voluntariamente una enorme compensación de guerra”. 

Históricamente, Mao agradeció a personalidades japonesas al menos seis veces, desde 1956. Más aún, en una ocasión relató él mismo que cuando un japonés importante, Saburo Nango, le ofreció disculpas por la invasión, le respondió:

“No, si el imperialismo japonés no hubiera lanzado una agresión a gran escala y ocupado la mayor parte de China, habría sido imposible que todo el pueblo chino se uniera contra el imperialismo, y el Partido Comunista Chino no habría podido ganar”.

De hecho, el ejército del PCCh pasó de tan solo 10.000 hombres a 1.200.000, gracias a la amenaza que representaba la presencia de tropas japonesas en el país.

No solo eso, más sorprendente aún resulta saber que decenas de miles de soldados japoneses lucharon codo a codo con el ejército chino para que este obtuviera el poder por la fuerza de las armas, y no de la voluntad popular expresada democráticamente.

De acuerdo con los datos del director de la oficina de investigaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, Kato Matsudaira, al menos 60.000 soldados japoneses lucharon por el ejército del PCCh.

Para el autor, Zachary Keck, la versión del régimen chino sobre su “resistencia” de la invasión japonesa es hipócrita: “El PCCh lleva mucho tiempo atribuyéndose el mérito de haber defendido incansablemente a China del ejército imperial japonés. Sin embargo, esto no podría estar más lejos de la realidad”.

Y agrega: “Como he señalado en otro lugar, la invasión de China por parte de Japón salvó al PCCh de Chiang Kai-shek y del Kuomintang y en última instancia permitió a Mao derrotar al Kuomintang en la guerra civil que siguió”.

Asimismo, aclara que las grandes batallas contra los japoneses fueron emprendidas por el ejército del Kuomintang, al mando de Chiang Kai-shek, quien finalmente fue presionado internacionalmente para aliarse al PCCh, para seguir combatiéndolos. 

También destaca que sucesivos gobiernos japoneses han pedido perdón por los crímenes cometidos contra China en el pasado, en tanto que el PCCh no ha hecho lo mismo por los millones de chinos asesinados durante su toma del poder.

Entre los crímenes del régimen chino se encuentra el causado por la: “hambruna generalizada que mató a decenas de millones de personas durante el Gran Salto Adelante”. 

Una doble moral que se hace evidente

Es conocida la manipulación de la información que suele utilizar el PCCh, de manera que la versión de los hechos que propaga en el exterior es muy diferente a la que difunde al interior del país.

La población solo puede tener acceso a la información que le suministran tras ser censurada y aprobada desde Beijing, y los datos del exterior son severamente filtrados por el muro informático que la rodea.

Así, se propicia un ‘lavado cerebral’ de la población que es bombardeada constantemente con la versión de los hechos que magnifica las supuestas ‘hazañas’ del PCCh, mientras ensombrece las acciones de sus oponentes.

No obstante, los ciudadanos van tomando conciencia de esta situación e indagan más allá de las versiones oficiales. En cierta medida, varios grupos de disidentes contribuyen a ese ‘despertar’. Uno de ellos es el Gran Movimiento de Traductores (TGTM).

En un caso reciente, se evidenció de nuevo la doble moral que caracteriza al régimen chino. El caso fue denunciado por el internauta Li Qing (李 庆), en uno de sus tuits del 25 de agosto.

Li Qing, relató: “Peso pesado: Liu Jian, el inspector de policía de primer nivel de la Oficina de Seguridad Pública de la ciudad de Bengbu de la provincia de Anhui, fue arrestado recientemente por el Departamento de Seguridad Pública de la provincia de Anhui por colusión con fuerzas extranjeras ‘sospechosas de subvertir el poder estatal’ porque denunció corrupción y grandes problemas de liderazgo dentro de la Oficina de Seguridad Pública de Bengbu”.

Y agregó: “Los problemas informados por Liu Jian fueron verificados por el equipo de investigación enviado por el Comité Político y Jurídico Central y el Ministerio de Seguridad Pública, pero luego, extrañamente, algunas de las personas involucradas fueron tratadas apresuradamente y recibieron sentencias leves. Salieron ilesos, mientras que Liu Jian quedaba tras las rejas”.

Este es uno de los tantos casos en los que el PCCh, da preferencia a los líderes y a las personas que quiere proteger, en vez de dar prioridad a la justicia y a quienes denuncian la “corrupción y grandes problemas de liderazgo”. 

Como ocurre con el caso de Mao y su relación con los japoneses, el régimen chino insiste en ocultar la veracidad de los hechos a los ciudadanos, mientras sostiene una doble moral que corroe la confianza que pretende, engañosamente, que le concedan los chinos.  

  José Hermosa BLes.com

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