Redacción BLes – Es conocido por todos cómo el régimen comunista chino persigue a los creyentes.

Torturas, violaciones grupales, lavado de cerebro, campos de trabajo forzado y hasta sustracción de órganos de personas vivas forman parte de una escena lúgubre que se replica en todos los rincones de China continental.

Sin embargo, como se suele decir: el bien siempre triunfa sobre el mal.

Y por más terror que el ateo Partido Comunista chino intenta infundir en la población, los budistas tibetanos, los cristianos, los fieles católicos, los uigures y los practicantes de Falun Dafa no han vacilado en mantener su fe inquebrantable.

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