Redacción BLes – Xianjiang, que se precia de ser la capital del mundo Uigur, es un vasto campo de concentración diseñado por el partido comunista chino (PCCh), y sede del terrorismo de Estado de Pekín allende sus fronteras. 

En el, cerca de 10 mil personas de etnia kirguisa y confesión musulmana han sufrido “reeducación” comunista, desapariciones forzadas, tratos crueles, asesinatos extrajudiciales, el lavado de cerebro y el cambio de identidad cultural.

Incluso, Naciones Unidas (ONU), habla de un genocidio silencioso de la población musulmana que trasciende a paises vecinos. El condado de Akto, prefectura autónoma de Kizilsu Kyrgyz (KKAP), en la región de Xinjiang, China, es el núcleo de esta represión.

Según fuentes de refugiados que pudieron escapar de los campos, 25 mil kirguiz que intentaron huir fueron recapturados en la ciudad de Artux, la capital del KKAP, y en los condados  aledaños de Akai y Wuqiao.

China Cables, un medio del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (CIPI), con fuerte presencia clandestina en estos lugares, informó que 170 mil personas de etnia kirguisa viven en KKAP,  el 80% de todos los kirguises  chinos.

Aygul,  ex-reclusa de estos campos, fue capturada cruzando la frontera hacia China por Torugart, en octubre del 2017, por agentes de seguridad chinos. 

Después de ser liberada en 2022, dijo a Radio Free Europe a través de Azattyk, su filial en idioma Kirguís: “De diez a quince mujeres y niñas, éramos obligadas a vivir en espacios para solo una persona. La comida era pasto, hierbas en agua hirviendo y para beber solo teníamos agua sucia”, agregó.

“La mañana en los campos consistía en cantar el himno chino y memorizar textos del partido comunista, también éramos golpeadas y violadas”, dijo.

Aygul vive ahora en Kirguistán, donde el gobierno es cómplice del PCCh,  ella se dedica  a visibilizar la represión en Xinjiang, 

Otro ex-recluso kirguizo de confesión cristiana, que huyó a Estados Unidos, es Ovalbek Turdakun, quién contradijo en abril del 2022, el postulado de Pekín sobre los  campos de “reeducación”  para acabar con el fundamentalismo islámico.

Para, Ovalbek Turdakun, que trabaja actualmente con la Fundación Conmemorativa de las Víctimas del Comunismo en Washington DC, el solo hecho de ser cristiano y tener Instagram, Telegram, o facebook en su teléfono, lo condujo a la cárcel.

La Embajada de China en Bishkek, capital de Kirguizistán, ejerce presión para que nada de lo acontecido salga a la luz pública. En un comunicado de prensa afirmó que la historia de Aygul es falsa, y aseguró que Ovalbek Turdakun, es  “agente enemigo”, según la postura oficial de China.

Informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH)

A fines de 2017, la ACNUDH, comenzó a recibir denuncias de varios grupos de la sociedad civil kirguiz y miembros de etnia uigur en la Región Autónoma de Xinjiang, comunicando el  aumento de desapariciones involuntaria y la presencia de campos de “reeducación”. 

La investigación publicada para organizaciones no gubernamentales, grupos de expertos, medios de comunicación, y relatos públicos de las víctimas, han alegado detenciones arbitrarias a gran escala en los llamados “campos”,  torturas, violencia y trabajo forzoso.

Los gobiernos de Kirguizistán y Kazajistán son cómplices de  Xi Jinping.

En un artículo de Emilie Szwajnoch y  Elzbieta Pron, de la Universidad de silesia en Katowice, se comenta el trabajo de los grupos de derechos humanos kazajos y kirguises sobre la problemática de la represión de estas minorías en los campos de “reeducación”, 

Y se explora la respuesta política y diplomática de los gobiernos de Kazajstán y Kirguistán hacia China, con respecto a su estrategia de seguridad en Xinjiang. posterior a 2014  

La política de estas administraciones no ha alterado el compromiso  con China, al contrario, han  consolidado  la cooperación económica e institucional, donde la voz de estos dos países coincide con los programas del PCCh.

Todo parece indicar  que la Ruta de la Seda, y el Cinturón Económico, es el núcleo de la política proactiva de estos dos países a favor de China.

Pekín cuenta con dos aliados, en el caso de Kazajistán y Kirguizistán, en la infiltración del partido comunista en Occidente, por lo que las minorías musulmanas de esos países, tienen en contra la complicidad de sus gobiernos con Pekín, y la maldad del PCCh.

Por José Rangel – BLes.com

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