Redacción BLes – Durante la celebración de la 51° sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (UNHRC) el pasado 3 de octubre, Beijing dejó en claro sus intenciones de ungir al próximo Buda viviente, es decir nombrar al siguiente Dalai Lama.

Expertos del Centro de Investigación de Tibetología de China disertaron en el “Seminario web Internacional sobre los Rituales Religiosos y las costumbres históricas de la reencarnación de los Budas vivientes” y concluyeron que el próximo líder espiritual del Tíbet debe ser elegido bajo la gestión del gobierno chino. También aclararon que cualquiera que no esté de acuerdo con esta decisión es un “títere separatista”.

“Los asuntos relacionados con la reencarnación del 14º Dalai Lama pertenecen a los asuntos internos del budismo tibetano en China, que debe respetar los deseos de la comunidad budista tibetana china y de la mayoría de los creyentes religiosos, y aceptar la gestión del gobierno chino, señaló Zheng Dui, investigador principal y director general del Centro de Investigación de Tibetología de China.

Actualmente, el Dalai Lama, el máximo líder espiritual del Tíbet, se encuentra exiliado en la India, después de que el régimen chino tomara el poder en 1959. 

La región del Tíbet estuvo muchos años disputada por el Partido Comunista Chino (PCCh) hasta que en 1950 el Ejército de Liberación Popular chino ocupó militarmente el territorio y lo sumó a su dominio. Desde entonces Beijing se refiere al Tíbet como “Xizang”.

El actual Dalai Lama anuncia que vivirá hasta los 113 años

El Dalai Lama, actualmente de 87 años, anunció ante sus fieles que vivirá hasta los 113 o incluso más. El líder espiritual reveló que tuvo sueños premonitorios que le mostraron hasta qué edad llegaría.

“En un sueño, estaba subiendo escalones, 13 escalones, lo que interpreté como relacionado con la predicción de que podría vivir hasta los 113 años”, dijo el Dalai Lama.

Las declaraciones del líder espiritual del budismo tibetano no son casuales, si se tiene en cuenta la disputa con el régimen chino por el nombramiento del próximo Buda viviente.

Y es que la figura del Dalai Lama no es solo importante en el plano espiritual, es además un líder político con gran influencia en la comunidad internacional. Y esto el Partido Comunista Chino lo tiene muy en claro, sabe que si logra controlar las reencarnaciones podrá controlar la región del Tíbet. 

Esta es la clave de porque el régimen chino quiere hacerse del derecho a nombrar al nuevo líder espiritual del Tíbet a la muerte del actual Dalai Lama.

Para contrarrestar el avance del PCCh, el Dalai Lama declaró en septiembre del 2011 que cuando llegue a la edad de 90 años consultará con los demás líderes espirituales tibetanos sobre si la Institución del Dalai Lama deba continuar o no, ya que considera a la reencarnación voluntaria. De esta manera terminaría con el sueño del régimen chino de usar al budismo tibetano para dominar al pueblo del Tíbet.

En este sentido, Kashag o Gabinete de la Administración Central Tibetana, en el exilio, emitió un comunicado el pasado 29 de septiembre, reafirmando que el Dalai Lama vivirá hasta los 113 años, que el reconocimiento de los seres espirituales es una práctica exclusiva del budismo tibetano y que ningún gobierno o individuo tiene derecho a interferir en el asunto.

“Desde la introducción por parte del gobierno chino de las ‘Medidas de gestión para la reencarnación de los budas vivientes en el budismo tibetano’ en 2007”, afirmó el Kashag, “el Partido Comunista de China ha abusado sistemáticamente de la autoridad para administrar las sociedades monásticas tibetanas en general y el reconocimiento de las reencarnaciones en particular por sus intereses políticos.

Para muchos fieles del budismo tibetano resulta inaceptable que un régimen totalitario como lo es el PCCh pretenda entrometerse en sus asuntos espirituales, teniendo en cuenta que la ideología del régimen comunista chino está basada en el marxismo-leninismo y sigue como principio rector el ateísmo científico.

Desaparece el segundo líder espiritual del budismo tibetano

En 1995, Gedhun Choekyi Nyima, un niño de solo 6 años, fue reconocido por el Dalai Lama como el nuevo Panchen Lama, la segunda figura más importante en la fe budista tibetana. Hijo de un médico y de una enfermera, el niño vivía en el pueblo de Naqchu en el Tíbet.

Este reconocimiento enfureció al régimen chino que rápidamente actuó e hizo desaparecer a Gedhun Choekyi Nyima y a su familia. En complicidad con otros líderes espirituales, el PCCh nombró a otro Panchen Lama.

Desde entonces no sabe nada del niño ni de sus padres. Beijing ha tratado de calmar las investigaciones sobre el paradero del segundo líder espiritual de la fe tibetana, afirmando que vive en Gansu, en el norte de China, que se encuentra bien cuidado y sus padres no desean la “intervención internacional”.

La figura del Panchen Lama es también muy importante en el sistema de reencarnaciones porque puede reconocer al próximo Dalai Lama. 

El régimen chino, sin ningún tipo de limitación a su ambición de dominio y poder, ha convertido a Gedhun Choekyi Nyima en el preso político más joven del mundo.

Redacción BLes

Suscríbete para recibir nuestras últimas noticias

Al enviar este formulario, acepto los términos.