Redacción BLesEntre los múltiples motivos de reclamación de Estados Unidos contra el Partido Comunista de China (PCCh), al que considera su mayor amenaza, este también adeuda más de dos billones de dólares por bonos emitidos hace más de cien años que dejó de pagar en 1938.

En este tipo de deudas no se vence con el paso del tiempo ni con el cambio de los sistemas de gobierno ni de las ideologías, tal como se ha respetado por todas las naciones que hacen uso de la venta de bonos soberanos para obtener financiación, como informa National Pulse el 29 de diciembre. 

Aunque la deuda fue adquirida por el gobierno anterior a la toma del poder del PCCh se aplica la ley de sucesión de estados según la cual un nuevo gobierno es el beneficiario de los activos y recursos del gobierno anterior.

Asimismo, son los receptores de las obligaciones de deuda contraídas por los gobiernos anteriores, lo que las hace imprescriptibles.

La negativa a pagar del PCCh afecta a las 20.000 familias que son las poseedoras ahora de esos títulos valores, y que se asocian a través de la Fundación Americana de Tenedores de Bonos, que preside Jonna Bianco.

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Una alternativa de solución al complejo proceso de cobro se presentaría al intercambiar esta deuda por la cuenta que tiene el gobierno de Estados Unidos con el PCCh, y por la que le paga puntualmente 72 millones de dólares diarios por concepto de intereses. 

Tal como lo señala National Pulse esta solución se encuentra al alcance del presidente estadounidense, Donald Trump, quien puede disponer de esta alternativa para la mejor conveniencia de la nación.

Es de recordar que en casos similares el Reino Unido terminó de pagar en 1987 sus deudas por la Segunda Guerra Mundial, y lo mismo hizo Rusia al terminar de pagar en el 2006 las obligaciones contraídas en la época de la Unión Soviética. 

El caso de la deuda del PCCh ha sido considerado por los legisladores del Senado y de la Cámara de Representantes de EE. UU.

“Ya no podemos quedarnos quietos y permitir que China incumpla sus obligaciones con nuestra nación bajo el derecho internacional”, declaró el representante Mark Green, en agosto. 

Pocos días antes, la senadora Martha McSally, apoyada por la senadora Marsha Blackburn, había presentado una resolución similar ante el Senado.

Por su parte el escritor Jonathan M. Reck, concluye diciendo: “Si se considera que China es una amenaza existencial primaria, es prudente que los Estados Unidos no sigan siendo deudores de China, especialmente cuando el Presidente tiene a su disposición un camino claro y viable para eliminar esas deudas”.

José Hermosa – BLes.com

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