Autoridades chinas están presionando a la OMS para que investigue a laboratorios estadounidenses, sugiriendo que el virus se originó en ese país, pero se niegan a permitir la entrada a su laboratorio en Wuhan

China sigue intentándolo todo para desviar la atención sobre el origen del COVID-19. Esta vez, el régimen retomó una teoría creada hace meses para responsabilizar a Estados Unidos por el surgimiento del virus. El Partido Comunista de China (PCCh) apunta ahora a un laboratorio militar ubicado en Fort Detrick, Maryland.

Pekín está utilizando numerosos medios estatales para presionar a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que abra una investigación en dichas instalaciones. El canal estatal de noticias chino CGTN publicaba a finales de julio que se habían recolectado «11 millones de firmas» para dicha petición. Global Times, otro medio controlado por el PCCh, es más directo. En la plataforma que habilitó en línea para recoger las firmas se lee lo siguiente: «En un último movimiento impactante, Estados Unidos está ofreciendo ‘premios’ de más de 10 millones de dólares para que la gente invente historias que difamen al laboratorio de China».

No hay pruebas de estas acusaciones hacia EE. UU. pero sí ha quedado en evidencia cómo desde las altas esferas de Pekín se han negado una y otra vez a una nueva investigación en Wuhan. Los propios investigadores de la OMS relataron cómo recibieron datos y muestras incompletas, además de que el gobierno chino limitó y vigiló cada paso de los expertos. Esto sin duda levantó sospechas. Es una larga línea de tiempo, llena de demoras y negligencia por parte de la OMS y China.

Otro que busca dar fuerza a esta teoría sin bases es el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian. Recientemente reiteró el pedido de investigar al laboratorio militar de Maryland y aprovechó para señalar un laboratorio en la Universidad de Carolina del Norte. No conforme con esto, mencionó a «atletas militares estadounidenses enfermos que asistieron a los Juegos Militares Mundiales en Wuhan» en octubre de 2019, sugiriendo además que el COVID-19 llegó a través de los deportistas, según reseña CNN. Es una manera de contraatacar ante las numerosas sospechas que apuntan a que el virus pudo haber salido del Instituto de Virología de Wuhan.

China dice «no», una y otra vez

EE. UU. está investigando la teoría de la fuga del laboratorio de Wuhan en China a pedido de la Casa Blanca. Detrás, está parte de la comunidad científica estadounidense que emitió un comunicado expresando la necesidad de no desestimar esta posibilidad. De parte de la OMS solo ha habido omisión. Entre las observaciones de su primer informe está el hecho de que el equipo «no pudo determinar la fuente de esta contaminación» en el mercado de Wuhan.

En el marco de estas investigaciones y de las exigencias de expertos internacionales, es necesario repasar todas las veces que el régimen comunista de China se ha negado a permitir una segunda investigación o ha lanzado teorías para zafarse de los señalamientos.

En diciembre pasado el régimen dijo que el virus no se originó en ese país, sino que había llegado a través de alimentos congelados desde occidente. El medio Global Times mencionó a Argentina, Ecuador, Estados Unidos, entre otros. Incluso responsabilizó a Italia al indicar que el virus circulaba en ese país desde septiembre de 2019.

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Luego están las negativas a ser nuevamente investigados. En marzo, el jefe del equipo chino en la misión de la OMS, Liang Wannian, dijo que la fase de la investigación correspondiente a China “se ha completado”, dando a entender que las puertas se cerraban para futuras comisiones extranjeras.

Dos meses después, el ministro Zhao Lijian rechazó la idea del laboratorio. En contraposición pidió investigar los «casos tempranos de COVID-19 y una pesquisa exhaustiva de los laboratorios de biología en todo el mundo”. Posteriormente, en julio, las autoridades chinas rechazaron que la OMS viajara nuevamente al país, tildando este intento como una «falta de respeto al sentido común».

Ciudadanos confinados

¿Por qué el comunismo chino retoma los ataques contra EE. UU. respecto al origen del COVID-19? Puede que la respuesta no esté solo en la investigación en curso solicitada por el presidente Joe Biden, sumado a la presión internacional. También aparece el hecho de que la variante Delta está causando estragos en todo el mundo.

En China quedaron limitados los viajes al extranjero, se cancelaron los trenes a Pekín y se suspendió la emisión de pasaportes para viajes no esenciales. Fueron declaradas 144 zonas de riesgo medio y alto. Ese número es el más elevado desde inicios de 2020, según la Comisión Nacional de Salud.

Aunque el régimen ha querido ejercer un estricto control para evitar la propagación del virus desde sus inicios, tal parece que esta nueva variante se le está saliendo de las manos. En solo dos semanas, China ha informado de más de 480 casos confirmados de transmisión local, indicó un recuento de CNN. Un video muestra cómo habitantes de un edificio en la ciudad de Zhengzhou piden auxilio por tener varios días en cuarentena sin suministros ni pruebas de detección del virus.

Sin embargo, lejos de ofrecer luces sobre el origen del virus que sigue preocupando al mundo, el régimen de China solo busca crear nuevas teorías sin bases. Resta ver si la OMS cederá ante esta nueva medida de presión para que las sospechas apunten a otro lado.

Oriana Rivas – Panampost.com

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