Redacción BLes– El abogado y autor estadounidense, Gordon Chang, reúne indicios con base en los cuales plantea una preocupante pregunta sobre el desastroso virus PCCh: “¿Fue la enfermedad diseñada para atacar a grupos étnicos o raciales particulares?”

“Los funcionarios del gobierno de EE.UU. están de hecho preocupados de que China esté desarrollando armas biológicas que apuntan a ciertos grupos étnicos o raciales”, destaca Chang en un artículo publicado en el medio alternativo The Liberty Web el 26 de diciembre. 

“Tanto si el coronavirus es natural como si se hace en un laboratorio, el gobernante chino Xi Jinping lo convirtió en un arma”, señala Chang y enumera los hechos que podrían corroborar sus sospechas. 

Por un  lado recapitula que los líderes del Partido Comunista de China (PCCh) engañaron al mundo diciendo que el virus PCCh no era contagioso, luego de semanas de saber que sí lo era.

Asimismo, usaron a su aliada la Organización Mundial de la Salud (OMS) para convencer a los dirigentes de los países de su mentira, propiciando una dispersión global destructiva.

Luego Xi Jinping presionó para que los países no impusieran restricciones de viaje ni cuarentenas a las personas provenientes de China, pero obligaron a guardar cuarentenas estrictas dentro de su territorio y prohibieron los viajes internos.

“Sí, la comunidad internacional no sabe con certeza cómo comenzó el COVID-19, pero hay dos cosas que sí sabemos. Primero, el régimen de China ha hecho todo lo posible para evitar que la comunidad internacional investigue el origen de la enfermedad”, señaló Chang. 

Y agregó: “En segundo lugar, Beijing a finales de enero envió al principal experto en armas biológicas del país para dirigir el laboratorio P-4 del Instituto Wuhan. Esto parece muy sospechoso”. En el mismo laboratorio se almacenaban más de 1.500 cepas del virus. 

También cita que una microbióloga del Instituto Broad del MIT y Harvard, Alina Chan, propuso hipótesis acerca de que el virus PCCh fue creado en un laboratorio, sin que hayan sido desvirtuadas hasta ahora. 

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Otro de los elementos que considera Chang es una publicación del 2017 de la Universidad Nacional de Defensa del Ejército Popular de Liberación, del PCCh, que  menciona los “ataques genéticos étnicos específicos” y su potencial bélico. 

Adicionalmente, el PCCh creó la mayor base de datos del mundo con información genética tanto de ciudadanos chinos como de extranjeros.

Como complemento de su colección única, el PCCh robó unos 80 millones de registros de información personal de la segunda compañía de seguros de salud más grande de los EE.UU., Anthem, informa Chang. 

Igualmente, enriquece su base de datos genéticos requiriendo los códigos QR aceptados internacionalmente para viajeros, pero prohíbe la transferencia al exterior de datos genéticos de ciudadanos chinos, aumentando las sospechas. 

Por otro lado, el consultor político, Michael Reagan, coincide con Chang en que el PCCh, inició la Tercera Guerra Mundial con el virus originado en Wuhan.

“El virus de la China – más correctamente, la estricta, arbitraria y a menudo poco científica guerra contra él por los políticos demócratas locos por el poder y sus zares de la salud pública – ya nos ha hecho un grave daño”, señaló Reagan. 

Y también dijo: “La gente está estresada y asustada. Los negocios están en bancarrota. Las escuelas están cerradas. Los suicidios están aumentando. También las muertes por opiáceos”.

De acuerdo con los resultados presentados por el laboratorio de investigación de APM, las etnias afroamericana e indígena estadounidenses muestran índices de muerte por virus PCCh que casi triplican el promedio nacional. 

“Los negros, los indígenas y los latinos tienen una tasa de mortalidad COVID-19 de más de 2,7 veces superior a la de los blancos, que son los que experimentan las tasas más bajas ajustadas por edad”, publicó el 10 de diciembre. 

Agregando: “Y por primera vez desde que comenzamos a rastrear estos datos, la tasa de indígenas excede la tasa de negros”. 

APM justamente halló que las tasas de mortalidad de los asiáticos es la menor: “ Los indígenas americanos tienen ahora las tasas de mortalidad reales más altas de COVID-19 en toda la nación, unas 2,6 veces más altas que las de los asiáticos, que tienen las tasas reales más bajas”. 

Las previsiones de Chang no dejan de ser sombrías, y advierte sobre el riesgo inminente de que el PCCh siga acopiando el ADN de los estadounidenses. 

“Debemos estar muy preocupados porque eso no es coherente con un país que quiere cooperar con el resto del mundo. Eso es coherente con un país que desarrolla armas biológicas”, advirtió. 

“No debemos permitir que ninguna organización china o afiliada a China pruebe el ADN de los americanos. Y tenemos que decirle a China, que o acepta un régimen de inspecciones o nos retiramos de la convención de armas biológicas”, concluyó Chang.

José Hermosa – BLes.com