Redacción BLes– El régimen chino se encuentra presionando a miles de agricultores tibetanos para ingresar a campos de trabajo forzado, comúnmente denominados como centros de entrenamiento militar, argumentando reformar el “pensamiento atrasado” y mejorar “la disciplina laboral”.

El antropólogo alemán, el Dr. Adrian Zenz, quien ha estado documentando la masiva detención de musulmanes uigures en la región de Xinjiang al noreste de China, recopiló información sobre los campos de trabajo forzado, exponiendo la manera en la que se construyen campos de entrenamiento militar donde se han albergado al menos 500.00 pastores y agricultores tibetanos.

Según lo informado por el Sydney Morning Herald, en los campos de trabajo se ha impuesto el adoctrinamiento forzado, la vigilancia intrusiva y los castigos severos para aquellos que no cumplan con las cuotas de transferencia laboral.

Según la política establecida por Beijing, se requiere que los trabajadores rurales sean entrenados en disciplina laboral, la ley, el idioma chino y así mismo busca reformar “el pensamiento atrasado” por medio de la instrucción militarizada.

La región del Tíbet se consideraba como autónoma hasta que fue invadida por las autoridades del régimen chino en la década de los 50, quienes tomaron el control por la fuerza, por lo que se ha acusado el régimen de suprimir su libertad cultural y religiosa,

La investigación del Dr. Zenz, impulsada por una coalición global de parlamentarios que han instado a los gobiernos a adoptar una postura más dura sobre China, indica que Beijing estableció cupos para el traslado masivo de trabajadores rurales dentro del Tíbet. 

El parlamentario liberal Andrew Hastie junto con la senadora laborista Kimberly Kitching, copresidentes de la Alianza Interparlamentaria sobre China, señalaron que los hallazgos del Dr. Zenz en la investigación del Tíbet eran tan alarmantes como los de Xinjiang.

“Así como la comunidad internacional se indignó con razón por los detalles presentados en los documentos de Xinjiang y el trato que se le dio al pueblo uigur, estarán igualmente preocupados por este informe sobre los campos de trabajos forzados en la Región Autónoma del Tíbet”, señalaron los funcionarios australianos en una declaración conjunta.

De acuerdo con el Sydney Morning Herald, el fundador de la alianza de diputados, Sir Ian Duncan Smith, instó al Comité Olímpico Internacional (COI) a reconsiderar a Beijing como sede de los juegos olímpicos de invierno en 2022.

Dada la alarmante situación de violación de derechos humanos que ocurre en China, los parlamentarios de Nueva Zelanda, Países Bajos, y el Reino Unido han hecho un llamado de atención sobre si China podría seguir siendo una sede adecuada para los juegos.

El presidente del Tíbet en el exilio, Lobsang Sangay ha afirmado en numerosas ocasiones que los tibetanos están siendo sometidos a campos de trabajo forzado y centros para ser “reeducados”.

Según el estudio de Zenz, los tibetanos que son adheridos a los programas de capacitación, al final ni siquiera cuentan con la posibilidad de tener trabajos bien remunerados, ya sea en la fabricación de textiles, la construcción o la agricultura.

“En el contexto de la política de minorías étnicas cada vez más absorbidas por Beijing, es probable que promuevan una pérdida a largo plazo de la herencia lingüística, cultural y espiritual”, señala el estudio citado por la BBC.

El informe indica que el programa impuesto en el Tíbet, guarda una similitud con la situación que viven los uigures en los campos de trabajo forzado de Xinjiang. “Tanto en Xinjiang como en el Tíbet, el alivio de la pobreza ordenado por el estado consiste en un esquema de arriba hacia abajo que extiende el control social del gobierno a las unidades familiares”, indica.

El régimen chino cuenta con un amplio historial en materia de violación de derechos humanos, especialmente contra la libertad de culto. Ya sea la presión que a lo largo de los años ha sufrido la fe cristiana, relegada a la clandestinidad, o la amplia persecución contra los practicantes de la disciplina espiritual de la escuela Buda, Falun Gong.

El pasado mes de julio, durante la conmemoración del aniversario número 21 de la persecución en contra de la mencionada disciplina espiritual por parte del régimen chino, el secretario de Estado, de EE. UU., Mike Pompeo, instó a que se termine dicha barbarie.

“Pedimos al gobierno de la República Popular China que ponga fin de inmediato a su depravado abuso y maltrato a los practicantes de Falun Gong, libere a los encarcelados por sus creencias, como Ma Zhenyu, y aborde el paradero de los practicantes desaparecidos. Veintiún años de persecución a los practicantes de Falun Gong es demasiado tiempo y debe terminar”, escribió Pompeo en un comunicado del Departamento de Estado.

César Munera – BLes.com