El régimen chino impulsa un proyecto del Banco Central de Pekín que permitirá controlar los intercambios financieros con el uso del yuan

China tiene sus propios planes para las transacciones en moneda virtual. En ellos, las criptomonedas le estorban por la imposibilidad que tiene el régimen comunista para seguir sus movimientos y la competencia que significan para su ambiciosa pretensión de impulsar al yuan como divisa digital.

Solo de esa manera se explica el veto de Pekín al mercado para operar con criptomonedas. Esta medida prohíbe el intercambio comercial con bitcóin en su territorio, así como las actividades de compañías minadoras que operan en diversas regiones.

El gobierno de Xi Jinping alega que “perturban el orden económico y financiero normal y generan riesgos de transferencias transfronterizas ilegales de activos”, reseñó AFP. Sin embargo, detrás del endurecimiento de las restricciones está un proyecto del Banco Central de Pekín que permitirá controlar los intercambios financieros con el uso del yuan.

Desde marzo, la moneda está en la fase de prueba. Con este sondeo el objetivo de los comunistas es que esté más disponible en el ámbito internacional, pero bajo su control total de la cotización.

Moneda con control

La estrategia con el yuan que planea el régimen al mando de Xi Jinping es afanosa cuando el comercio mundial sigue hoy liderado por el dólar (en más de 80 % de las transacciones). Ahora, esto también deja a la vista que con sus medidas, China mantiene un temor geopolítico sobre su seguridad nacional, al igual que su estabilidad financiera.

El miedo rebosa al gigante asiático, ante un posible aumento de inversiones ilícitas y de captaciones de fondos. Aún más en estos momentos, cuando sus autoridades intentan controlar los flujos de capitales.

La base del recelo es la carencia de un mercado de capitales abierto en China. Las criptomonedas permiten esquivar esta situación. Por lo tanto, con este escenario el fracaso del yuan digital es predecible. Principalmente este podría ser el resultado, considerando que las monedas de Estado difícilmente compiten con las criptomonedas existentes, cuyo atractivo es la ausencia de control de un Estado.

El bitcóin es un ejemplo. Es un modo de pago, de momento, pero su ventaja principal es que no puede ser fácilmente incautado, ni prohibido, ni desvalorizado. Tres cualidades que incomodan al totalitarismo de Xi Jinping.

Por ello, el mandatario chino lanzó un concurso con su moneda virtual como premio. La autoridad financiera de Pekín sorteó 200.000 «sobres rojos» —el tradicional envoltorio para hacer regalos en China— con 200 yuanes digitales cada uno —equivalentes a 23 dólares— para los premiados en el marco del sorteo «Jingcai Fendou», similar a la lotería. La cantidad total invertida ascendió a 40 millones de yuanes, equivalentes a cinco millones de dólares.

Los beneficiados con estos «paquetes rojos» utilizarían sus premios para compras en una serie de establecimientos predeterminados, pero en el fondo es un plan piloto pensado, incluso, en los visitantes extranjeros de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022. En ese momento, se conocerán los alcances.

En una ofensiva

El Banco Central de China ya convocó a entidades e instituciones de pago, entre ellos el Banco Industrial y Comercial de China, el Banco Agrícola de China y AliPay (China) Internet Technology, por prestar servicios para transacciones de moneda virtual y especulación.

En simultáneo, avanza la campaña de Pekín contra el bitcoin y otras criptomonedas. Tratan de dar forma al argumento de ahorrar energía y reducir las emisiones derivadas de su producción.

Hoy, cerca del 80 % de los intercambios de bitcoin se gestionan a través de centros de datos instalados en China. Desde el citado diario Sohu, consultado por EFE, apuntan que quienes poseen servidores de minado a pequeña escala en China están tratando de venderlos, mientras que los que habían hecho una inversión más considerable se están planteando la opción de llevarse sus equipos a otras áreas, como por ejemplo Norteamérica.

El proceso de minado, en el que superordenadores resuelven complejos cálculos que permiten generar nuevas unidades de la criptomoneda en cuestión y validar las transacciones con sus tokens, supone un gran consumo de electricidad. Es cierto eso. Sin embargo, esto tiene su explicación: sus defensores señalan que esto es lo que hace que la criptomoneda sea tan segura.

De la misma forma, el editor jefe de la Fundación para la Educación Económica, Jonathan Miltimore, hizo referencia a cifras publicadas por Galaxy Digital, una empresa de criptomonedas fundada por el capitalista de riesgo Michael Novogratz. Allí se comparaba el consumo de energía del Bitcoin con las industrias que se consideran sus principales competidoras: el sistema bancario tradicional (para ahorros y pagos) y el oro (como almacén de valores).

Al respecto, Miltimore añadió que «los investigadores de la rama de minería de Galaxy Digital calcularon que el consumo anual de electricidad de Bitcoin es de aproximadamente 113,89 teravatios hora al año (TWh/año), una cifra que incluye todo, desde el consumo de energía de los mineros, el consumo de energía del pool, la energía para la demanda de los mineros y el consumo de energía de los nodos».

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Es mucha energía, pero entre las razones por las que se oye hablar mucho menos del consumo de energía de los sectores bancarios y del oro es que, a diferencia del Bitcoin, estas industrias no revelan sus huellas energéticas al público, señalan los investigadores.

Y resulta que el Bitcoin se compara favorablemente con los sectores del oro y la banca tradicional. Analizando las cuatro áreas clave de consumo eléctrico de los bancos —centros de datos, sucursales, cajeros automáticos y redes de tarjetas— el estudio estima que el consumo mundial de electricidad del sistema bancario es de 263,72 TWh/año.

Empresas en la mira

Las autoridades de Sichuan investigan a 26 empresas dedicadas al minado y ordenaron a los proveedores de electricidad que comprueben a lo largo de esta semana si sus clientes se dedican a esas actividades. De ser así, la orden es desconectarlos de la red, sin miramientos.

Es la misma orden que emitió la provincia de Qinghai (centro-oeste), Mongolia Interior (norte), Yunnan (sur) o Xinjiang (noroeste). Esas zonas eran atractivas para los mineros debido a los bajos costos de la electricidad.

«La lección de Internet es, cualquier cosa que China prohíba, invierta en ella», asegura Documenting Bitcoin en Twitter, al compartir un video sobre cómo apagan los servidores.

Durante este proceso se espera una importante caída del hashrate o potencia de computación mundial dedicada al minado. Hasta la fecha, los mineros chinos controlaban hasta el 65 % de ese hashrate global.

Pero además, el mayor problema es la caída de las cotizaciones de las criptomonedas que fluctúan en medio del panorama. El bitcóin ya perdió cerca de 10 % de su valor, Actualmente esta criptomoneda se sitúa en un terreno considerado peligroso: entre 32000 y 33000 dólares. Y podría caer más, como consecuencia de la presión del gobierno chino y de otros factores que impactan sobre el mercado.

Una cotización por debajo de 33000 dólares lo ubica casi 50 % por debajo de sus máximos históricos. Y cuando cae la más famosa, arrastra consigo a las demás criptomonedas: ethereum bajó durante la mañana de este lunes más de 7 % y dodgecoin cerca de 9% . Xi Jinping sabe dónde apuntar, para imponerse.

Gabriela Moreno – Panampost.com