Redacción BLesFuncionarios del régimen comuinista chino confirmaron que durante el último fin de semana fallecieron al menos 13 personas en el Este de Turkistán. Las víctimas murieron envenenadas por agentes “desinfectantes” utilizados por el régimen con el supuesto propósito de disminuir los contagios por el virus del Partido Comunista Chino (PCCh).

El medio Radio Free Asia (RFA) pudo confirmar con autoridades del régimen que la muerte de los 13 ciudadanos uigures se produjo luego de que fueran rociados en sus hogares por esta sustancia tóxica. 

Gran parte del este de Turkistán, particularmente la ciudad norteña de Ghulja, ha estado bajo un estricto bloqueo por la pandemia desde este verano. Las denuncias indican que las consecuencias de los encierros orwellianos fueron y continúan siendo terribles para sus ciudadanos.

Tan brutales resultaron las normas de encierro y control impuestas en la región que los propios uigures y defensores de derechos humanos aseguran que el PCCh está utilizando la pandemia como argumento para ampliar sus intenciones genocidas contra la minoría étnica. 

Cabe destacar que la región de Asia Central de Turkistán Oriental, a la que el régimen chino se refiere como la “Región Autónoma Uigur de Xinjiang”, incluye una amplia red de campos de concentración y trabajo forzado que, según las autoridades, son simples escuelas “vocacionales”. 

Sin embargo, aquellos que lograron salir con vida y se animaron a dar testimonio aseguran que enfrentaron adoctrinamiento, tortura extrema, violaciones grupales, servidumbre, esterilización forzada y muchos fueron testigo de la sustracción de órganos a personas vivas.

Misteriosa muerte de 13 personas

Fuentes locales de la ciudad del condado de Guma, Hotan, confirmaron que autoridades sanitarias del PCCh habían estado rociando agresivamente con químicos desconocidos en las comunidades de la región para supuestamente “desinfectar” áreas pobladas por vecinos infectados con el virus.

Un funcionario entrevistado por RFA dijo: 

“El gobierno roció con químicos en los techos y en los patios de cada casa para desinfectar, y como resultado, los residentes se desmayaron y no había nadie del gobierno para llevarlos al hospital”, incluso aseguró que él mismo había perdido un pariente por envenenamiento.

Otros vecinos de la ciudad entrevistados por el medio denunciaron con miedo que ya no hay alimentos y que están temerosos por los efectos que puede producir el misterioso producto al que fueron expuestos.

Una persona dijo que su hijo había sido arrestado por resistirse a ser fumigado por el producto en cuestión.

Otros testimonios aseguran haber visto pasar aviones fumigando sobre el condado un producto que bien podría ser el mismo con el que rociaron una gran cantidad de viviendas y personas de forma manual. 

Memet Imin, un investigador médico uigur con sede en Nueva York, dijo que hay varios tipos de desinfectantes en uso en este momento, aunque no está claro qué tipo de desinfectante usaron las autoridades en Guma. 

“Hay estudios que indican que el uso excesivo y prolongado de desinfectantes contra el COVID-19 puede ser perjudicial para la salud”, dijo. “Se ha hecho mucha investigación científica sobre esto”.

La gran mayoría de los países que llevaron a cabo intentos por “desinfectar” vecindarios o personas rociándolas con productos químicos ha dejado de hacerlo. Sin embargo el régimen comunista insiste en utilizar una metodología que ya ha sido desacreditada por la comunidad científica internacional. 

Tal es así que incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconseja enérgicamente este tipo de fumigaciones. 

“En espacios al aire libre, no se recomienda la fumigación o fumigación a gran escala en áreas como calles o mercados abiertos para el coronavirus u otros patógenos. Las calles y las aceras no se consideran rutas de infección”, se puede leer en el sitio web de la OMS.

Las muertes causadas por el efecto de “desinfectantes” siguen a los informes que indican decenas de muertos por inanición o falta de atención médica desde julio, cuando las autoridades comenzaron a imponer arrestos domiciliarios masivos en algunas de las áreas de la región.

Desde aquel entonces, en Weibo, Douyin y otras redes sociales chinas se han difundido muchas publicaciones de personas atrapadas en el este de Turkistán mostrando a sus hijos hambrientos, sus refrigeradores vacíos y, en algunos casos, los cadáveres de sus seres queridos atrapados en sus hogares.

 Tras la muerte de uigures por inanición se levantaron algunas protestas

La localidad de Ghulja, donde viven más de medio millón de uigures y otras minorías étnicas túrquicas, ha estado bajo un estricto confinamiento forzado desde principios de agosto y productos básicos para la subsistencia como alimentos, agua, medicamentos y productos de higiene y limpieza comenzaron a escasear.

En septiembre comenzaron a circular muchos videos denunciando que muchos vecinos hacía días que no comían debido a la falta de acceso a alimentos y temían lo peor. Unos días más tarde, trascendió que al menos 22 uigures fueron hallados fallecidos por inanición. Sin embargo, en las redes sociales chinas los rumores señalan que la cifra podría ser mucho mayor.

Cansados de esta situación, los pobladores de Karadong en Ghulja salieron a protestar pacíficamente para que se cancelaran las medidas restrictivas y así retomar la vida normal.

“Salimos a la luz por las muertes, de lo contrario habríamos permanecido en silencio”, dijo una persona uigur en las redes sociales

Toda la población fue advertida a través de los medios de propaganda del Partido Comunista Chino de que no saliera de sus casas a protestar, si lo hacían, serían etiquetados como “separatistas” y acusados de “difundir rumores” sobre la situación de la epidemia de COVID-19.

A pesar de las advertencias, la gente de Karadong se manifestó y la policía tuvo que reprimir las protestas. Según informa RFA, el departamento de la policía local informó que detuvo a 617 personas, en su mayoría jóvenes de entre 15 a 19 años. 

“No hay duda de que China está utilizando el pretexto de los bloqueos de Covid para asesinar deliberadamente a los uigures y otros pueblos túrquicos a través del hambre forzada”, dijo Salih Hudayar, primer ministro del Gobierno de Turkistán Oriental en el exilio, durante una protesta en Washington, DC, el mes pasado.

“Han surgido muchos informes del este de Turkistán de que el gobierno chino está encerrando a los uigures y otros pueblos túrquicos en sus hogares y dejándolos morir de hambre”, agregó Salih.

 Andrés Vacca–Redacción BLes

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