El avance científico permite a la civilización actual ampliar su campo de acción, no obstante, su uso desviado va en contra de las libertades civiles, reduciéndolas.

Un ejemplo de ello se observa en las aplicaciones que realiza el régimen chino de la Inteligencia Artificial (IA) para someter a los miles de millones de ciudadanos bajo su dominio.

Los chinos, no solo son las personas más vigiladas del mundo, sino que son las menos libres dado que carecen por completo de libertad política, religiosa, de expresión y de conciencia, entre otras.

Más aún, el Partido Comunista de China (PCCh) ha sofisticado tanto la IA, que ahora indaga, obsesivamente, en la mente de sus partidarios el grado de ‘lealtad’ con el que le sirven.

Para lograrlo, utiliza un software que, al parecer, puede leer la mente del reducido porcentaje de la población que forma parte de sus partidarios, el 6,4%. En cifras, solo unos 90 millones de partidarios siguen al PCCh, en una población que supera los 1.400 millones de habitantes.

La información la presentó el Centro Nacional de Ciencia Integral de la ciudad-prefectura​ Hefei, de la provincia de Anhui, China. La IA aplicada lee las expresiones faciales y las ondas cerebrales, e interpreta la atención que un partidario presta a la “educación del pensamiento y a la política” emanadas del régimen chino.

Con base en esos resultados, el PCCh determina la capacidad individual para “consolidar aún más su confianza y determinación de estar agradecido al partido, escuchar al partido y seguir al partido”, según The Times.

Sin embargo, el artículo que anunciaba el ‘logro’ tecnológico del PCCh desapareció de la Internet china poco después de su publicación el 1 de julio. La causa habría sido el rechazo del público que considera que esta invasión de la IA en la vida personal era demasiada, aún para sus estándares. 

La insistencia de Xi Jinping en la ‘lealtad’

De acuerdo con los analistas, no es solo coincidencia que este software sea revelado unos meses antes del crucial 20º Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh), en el que se desatará “una batalla a vida o muerte para Xi Jinping”. 

Quedan pocas dudas acerca de la postulación de Xi para retener el poder absoluto del gigantesco país durante cinco años más, en este Congreso, tras cumplir ya 10 años en el poder. 

Durante esos 10 años, Xi ha ejecutado una feroz campaña de purga de opositores y eventuales rivales, camuflada con leyes anticorrupción. En consecuencia, millones de funcionarios fueron desplazados de las posiciones destacadas que ocupaban, y parte de ellos incluso fue encarcelada, o, ejecutada.

Todo indicaría que la IA es el siguiente recurso que usará Xi para depurar al extremo a su círculo inmediato de líderes. O, al menos, intimidarlos para aumentar al máximo sus posibilidades de continuar en el cargo máximo del PCCh, el próximo otoño.

¿‘Lealtad’ o de adulación?

La lealtad es una de las virtudes valoradas por la cultura tradicional china, e involucra  justicia, honestidad, lealtad, valor y responsabilidad. Todo ello contenido por el símbolo 義 (yì), implicando que la persona es capaz de sacrificarse en nombre de la justicia. 

No obstante, el comunismo impuesto por el régimen chino destruyó la transmisión de esos valores auténticos. Ahora trata de sustituirla por instrucciones utilitarias, impuestas a sus miembros, y que estos reflejan más como adulación y servilismo.

De hecho, hace algunos meses que los líderes regionales iniciaron una abundante secuencia de muestras de ‘lealtad’, que más bien parecen actos de sumisión. Similares a los presentados por los súbditos medievales a sus antiguos señores feudales, para seguir contando con su favor.

Se trata de largos artículos prometiendo ‘lealtad’ en los que abundan los elogios hacia Xi. En ellos los autores presentan a Xi como “faro”, “brújula” y “punto de apoyo”. 

Un ejemplo es el artículo escrito por el jefe del PCCh en la provincia de Henan, Lou Yangsheng, en el que expresó que la teoría política del líder chino debería ser tomada como una “lección de por vida” por los funcionarios locales.

También pidió que se apliquen “punto por punto” y de forma efectiva las instrucciones de Xi, de acuerdo con el South China Morning Post. 

Incluso, algunos líderes han vuelto a otorgarle a Xi el título de “Lingxiu” un término reverencial que significa “líder”, utilizado en la época de Mao Zedong. 

Previamente, Xi, exigió lealtad absoluta al ejército y a los medios de comunicación estatales. Igualmente, a los funcionarios jóvenes y de mediana edad en la Escuela del Partido del Comité Central del PCC (Academia Nacional de Gobierno).

Adoctrinamiento exhaustivo

Es de considerar que el PCCh somete a todos los estratos de la población china a un adoctrinamiento exhaustivo, en donde la materia básica es el “Pensamiento Xi Jinping”. Para impulsarla,  el departamento de propaganda creó, en 2019, la aplicación “Study Xi, Strong Nation”.

Además de imponer materias obligatorias en las escuelas primarias, secundarias y universidades, la población es impulsada a ‘ganar puntos sociales’ estudiando esas doctrinas.

También, ha exigido a muchos funcionarios, profesores, empleados de empresas estatales y burócratas la inmersión en las teorías marxistas que fundamentan al régimen chino. Con este objetivo se difunden artículos, vídeos y pruebas sobre los llamados ‘héroes’ comunistas. 

Aún así, el régimen chino inició hace dos meses una campaña masiva de propaganda sin precedentes. Esta incluye un tráiler de los logros políticos de Xi en los últimos 40 años, y 50 episodios de cortometrajes para promover a Xi.

Además, se prevé que en el Congreso de Otoño Xi recibirá el título de “líder”, convirtiéndose en el hombre más poderoso e influyente de China desde Mao Zedong.

Este título podría ser peligroso, de acuerdo con Feng Chongyi, experto en China de la Universidad de Sidney, quien teme que, al igual que Mao Zedong en su época, sumiría a China en una situación similar a la de la Revolución Cultural, y, en ese caso, todo el mundo sufriría.

La preocupación de Xi

No obstante, la meticulosa labor realizada por Xi para reunir el poder absoluto bajo su control, no hay garantía total de que seguirá reteniéndolo tras el 20º Congreso Nacional del PCCh.

En lo profundo del PCCh se desarrolla una lucha implacable por el poder, que atenta contra las aspiraciones imperiales de Xi.

Tan solo el 11 de mayo, en la provincia de Guangxi se ordenó la retirada y destrucción de los libros de bolsillo del “Pensamiento Xi”, y las fotos y los informes sobre el “Pensamiento Xi” fueron borrados del sitio web oficial del gobierno provincial.

Por otro lado, Beijing desafió públicamente a la Comisión de Salud del Consejo de Estado, al tiempo que violaba abiertamente la Constitución de China, imponiendo restricciones extras a los ciudadanos que no se habían vacunado contra el COVID-19, la semana pasada.

Asimismo, las constantes protestas y rebeliones de la población en varios lugares del país, evidencian una ambiente social llevado al extremo de la desesperación.  

Igualmente, el primer ministro Li Keqiang y el vicepresidente Wang Qishan están jugando un rol que genera incertidumbre.

Los reveses económicos del país y el acecho de los partidarios del exlíder y rival, Jiang Zemin, serían todos motivos que aumentan las preocupaciones de Xi Jinping, quien redobla sus esfuerzos para continuar en el poder. 

Indagar en la mente profunda de su círculo político más cercano, a través de la IA, es el recurso más reciente a su disposición. No obstante, densos nubarrones se ciernen sobre su mandato.

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