Redacción BLes – Este es el segundo año en el gigante asiático de problemas hídricos, y el mayor registrado en los últimos 60 años. Las elevadas temperaturas y la falta de lluvia en el verano, causaron que los niveles de los ríos disminuya drásticamente, afectando al sector industrial y el campo.

En el mes de septiembre la crisis hídrica había afectado a más de 900 millones de personas, 17 provincias y un total de 2,2 millones de hectáreas de tierras agrícolas.

El río Yangtze, es una de las mayores fuentes de agua dulce del país. Este recorre gran parte de China de oeste a este. Y este año su caudal se redujo en un 60%, afectando las centrales hidroeléctricas y el riego de los campos. 

Aunque el país depende, en su gran mayoría, de la energía producida por las centrales térmicas, el agua es un elemento fundamental para su funcionamiento. Se estima que el 60% del país depende de este método.

Las centrales queman carbón para hacer calentar sus calderas, que consumen gran cantidad de agua. El vapor generado hace girar turbinas que producen electricidad. Cabe destacar que el país es el mayor productor de CO₂ del mundo.

De acuerdo a estadísticas, China emite el 30% de los gases invernaderos en el planeta, seguido por EE. UU. que produce el 15%. 

Incluso, el proceso de extracción y preparación del carbón requiere de mucha agua. Muchas de las centrales están en el centro del país, cerca de ríos y aguas subterráneas, los cuales, también, se vieron afectados con la sequía.

En cuanto a las demás formas de producción energética, que requieren agua en su proceso, la nuclear representa solo el 3% del total consumido en el país, pero emplea grandes cantidades de agua para enfriar sus reactores.

Mientras que las centrales hidroeléctricas, representan el 18% del consumo interno. Las mismas están ubicadas junto a grandes lechos de agua, que debido a la sequía casi paralizan su actividad. 

Sumado a esto, el lago Poyang, el más grande de China, se vio seriamente afectado por el bajo nivel de su afluente, el río Yangtze. El gobierno de la provincia de Jiangxi, al sureste del país, declaró en septiembre la “alerta roja”, debido a la prolongada falta de lluvias que secó gran parte del lago

El Poyang recibe su mayor caudal de agua del excedente por las crecidas del Yangtze, el cual no tenía los niveles suficientes. En algunas zonas claves disminuyó de 20 a 7 m de profundidad, afectando, además, al transporte marítimo.

La falta de caudal en el río, también afectó a las grandes urbes. Los embalses de agua potable de Shanghái se vieron prácticamente inutilizados. El bajo nivel en la desembocadura del Yangtze causó la entrada de agua salada de mar a los embalses.

En este marco, los habitantes de la ciudad entraron en pánico, y el 12 de octubre la ciudad registró desabastecimientos de agua en supermercados y comercios.

Sector industrial afectado

Debido a la falta de electricidad en el país, muchos gobiernos locales optaron por realizar apagones, para reducir el consumo, afectando seriamente el suministro en la cadena de producción de las fábricas.

La zona suroeste del país sufrió las mayores consecuencias, ya que depende en su mayoría de la electricidad hidroeléctrica. El río Yangtze abastece de agua a gran cantidad de estas centrales, pero debido a su pobre nivel, se vieron seriamente interrumpidas. 

La provincia más afectada fue Sichuan, la cual recibe el 80% de su energía de las centrales hidroeléctricas. También Hubei, que está más al este, río abajo, se vió afectada.

El gobierno de Sichuan declaró en agosto, estar atravesando una situación “especialmente grave”, debido a que las represas de las centrales estaban solo a la mitad de su nivel habitual, afectando su funcionamiento. 

También, el consumo de energía en el verano aumentó un 25%, en parte por el uso intensivo de aire acondicionado, tanto comercial como residencial. 

La fábrica de automóviles, Toyota, se vio obligada a interrumpir su trabajo luego de que las autoridades gubernamentales dijeran que darían prioridad al suministro de electricidad a las zonas residenciales.

La provincia tiene una importante producción de litio, que es utilizada en diversas baterías. Y en agosto el mayor fabricante de baterías de autos eléctricos del mundo, Contemporary Amperex Technology, vio interrumpida su producción.

El sector tecnológico también sufrió las consecuencias. El proveedor de Apple, Foxconn Technology Group, cerró su fábrica en la capital de la provincia, Chengdu, por 6 días, en agosto. Y el lanzamiento del nuevo iPad tuvo que postergarse.

También, las fábricas de chips para los smartphones, componentes de automóviles, paneles solares y otros productos industriales estuvieron cerradas en Sichuan por varios días. 

Para compensar la falta de energía el gobierno nacional decidió incrementar la producción eléctrica en las centrales térmicas, incrementando el consumo de carbón.

Según el portavoz estatal, Global Times, las centrales eléctricas de todo el país quemaron 8,16 millones de toneladas de carbón durante las dos primeras semanas de agosto de 2022, un 15% más que el año pasado.

La agricultura sufre las consecuencias

La actividad agraria representa más del 60% del consumo de agua en el país. Los calores intensos del verano y la falta de precipitaciones ha afectado seriamente al campo.

El país depende, en gran cantidad, de su producción agraria, la cual vio afectada su época de mayor cosecha, el otoño. Los agricultores apenas han podido rescatar algunos de sus cultivos, afectando directamente a los mercados de frutas y verduras frescas del país.  

El gobierno nacional ha priorizado el abastecimiento hídrico a los grandes campos que cultivan granos, descuidando a los pequeños granjeros que se dedican al cultivo de hortalizas.

Según AP News, un agricultor del sur de la ciudad de Chongqing perdió gran parte de su cosecha. Diciendo que la mayoría está muerta, o tiene la mitad del tamaño que debería tener. “Las berenjenas que sobrevivieron quedaron del tamaño de una fresa.” 

Los granjeros locales recurren a pequeños diques junto a sus campos, para el riego, pero este año, las reservas estaban casi completamente secas, obligándolos a bombear aguas subterráneas.

Sin embargo, la mayoría de estas aguas están contaminadas, y no son aptas para el riego. Según un estudio de la consultora australiana Lowy Institute, del 80% al 90% de las aguas subterráneas del país, no son aptas para el consumo humano, y la mitad de los acuíferos están demasiado contaminados para ser aptos para la industria o la agricultura. 

Pablo Nutting Rodriguez – BLes.com

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