Redacción BLes- El ambicioso proyecto la Franja y la Ruta (BRI, por la sigla en inglés), del Partido Comunista de China (PCCh) se podría frustrar con el acuerdo de paz entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), al disminuir las tensiones políticas en la región y abrirse nuevas posibilidades de asociación entre estos dos países. 

Aunque Israel y EAU ya participan del proyecto, su nueva alianza podría restar influencia al PCCh en la región porque el cambio geopolítico causado es de gran trascendencia e involucra a varios países, señaló Breitbart el 15 de agosto.

El PCCh “tiene enormes intereses comerciales en el Medio Oriente que creo que fueron socavados por este acuerdo”, declaró el presentador de SiriusXM, Alex Marlow al analizar la nueva situación regional en su programa. 

No obstante, ahora se  abre la posibilidad de que el PCCh se aproveche de la situación de los países que aparentemente resultaron perdedores con el acuerdo entre Israel y EAU, para negociar con ellos su participación en el proyecto la Franja y la Ruta, mediante el cual  pretende aumentar su presencia económica y estratégica en la mayor parte del mundo. 

Entre estos países se encontrarian Irán, Turquía y Siria, y las organizaciones que dependen de ellos y de la conflictiva situación que los vincula, como son el grupo terrorista islámico Hezbollah, las milicias iraquíes, el grupo armado palestino Hamás, el grupo militar Jihad Islámica, los rebeldes Houthis apoyados por Irán en Yemen y el presidente sirio Bashar al-Assad.

El PCCh, ha sido acusado de engañar a los países pobres de varias latitudes al entregarles préstamos bajo el proyecto de la Franja y la Ruta, para la construcción de proyectos de infraestructura con condiciones desfavorables. Luego de que esa condiciones no pueden ser cumplidas el PCCh toma el control de las obras.

Uno de los casos se protagonizó en Tanzania, salvo que aquí el presidente, John Magufuli, decidió cancelar un préstamo de 10.000 millones de dólares comentando que con esas condiciones “solo un borracho aceptaría los términos”, según el medio HW News. 

El préstamo se iba a utilizar en la construcción de un puerto, con la condición de que los inversionistas obtuvieran 30 años de garantía sobre esa financiación y 99 años de arrendamiento ininterrumpido.

Generalmente el PCCh consigue el control de las obras de infraestructura para beneficio de su propia economía, los puestos de trabajo pasan a trabajadores chinos y la subcontratación a empresas vinculadas con el régimen.

Asimismo, el procedimiento seguido por el PCCh en este tipo de negociaciones financia a las élites de los países débiles democráticamente, y mira para otro lado ante las violaciones a los derechos humanos, facilitando la aprobación de sus controvertidos préstamos. 

José Hermosa – BLes.com