Redacción BLesEl 21 de junio de 2022 entraron finalmente en vigor las medidas impuestas por los Estados Unidos que buscan regular las importaciones provenientes de la región de Xinjiang, China, donde se estima que millones de uigures y miembros de otras minorías perseguidas por el Partido Comunista Chino (PCCh) están siendo víctimas de trabajo esclavo en los polémicos campos de reeducación del régimen.

Según las nuevas reglas determinadas en la Ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur (UFLPA, por sus siglas en inglés), las empresas estadounidenses no podrán importar productos de la región de Xinjiang de China a menos que puedan demostrar fehacientemente que los mismos no son producidos bajo condiciones de trabajo forzado o esclavitud.

Varias importaciones de la región rica en recursos, incluidos el algodón y los tomates, ya habían sido prohibidas durante la administración de Donald Trump, gran precursor de la lucha contra la explotación laboral y la violación de derechos humanos en Xinjiang.

Cuando se implementaron las medidas muchos funcionarios estadounidenses instaron a los países aliados y socios comerciales para que se unan al boicot contra la explotación perpetrada por el régimen comunista chino.

Un mes después de que se anunció el inicio de las nuevas reglamentaciones en Estados Unidos, sus principales aliados parecen comprometidos a seguir el ejemplo de Washington de prohibir los productos de trabajo forzoso en la región china de Xinjiang.

Thea Lee, subsecretaria adjunta de asuntos internacionales del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, mencionó durante una entrevista con Reuters el compromiso tomado con sus contrapartes, incluyendo a la Unión Europea, Canadá y México, para asesorar sobre cómo implementarán sus propias restricciones sobre los productos fabricados con trabajo forzado.

“Mi sensación es que esto se está moviendo. Se está moviendo en Canadá. Se está moviendo en la Unión Europea. Se está moviendo realmente en todo el mundo, razón por la cual mi mensaje a las empresas ha sido: ‘Deben comenzar a tomar esto en serio”, aseguró Lee, cuya agencia es parte de un grupo de trabajo del gobierno que dirige la implementación de la UFLPA.

Por su lado, el secretario de Estado, Antony Blinken, dijo en junio que Washington se reuniría con sus aliados para discutir diversas formas de afrontar el trabajo forzoso en común.

 

Estados Unidos encabeza la lucha contra la explotación uigur en Xinjiang

Estados Unidos, sobre todo desde la administración Trump, cumplió un importante rol en difundir globalmente las denuncias e investigaciones internacionales que demuestran la terrible persecución y el sometimiento a trabajos forzados en Xinjiang.

Gran cantidad de funcionarios y legisladores llevaron a cabo diversas acciones para visibilizar la problemática y tomar medidas concretas para provocar  un freno a las atrocidades cometidas. 

Quizás el punto más importante de la era Trump en cuanto a la lucha contra la explotación y persecución uigur fue cuando el 19 de enero de 2021 el exsecretario de estado Mike Pompeo, mediante un comunicado oficial de la Casa Blanca, denunció que al menos desde marzo de 2017, la República Popular China, bajo la dirección y el control del PCCh, ha cometido genocidio contra los uigures.

Según el exfuncionario de Trump, crímenes como el encarcelamiento arbitrario de más de un millón de civiles uigures, la esterilización forzada, la tortura de un gran número de detenidos, el trabajo forzoso y la imposición de restricciones draconianas a la libertad de religión o creencia, libertad de expresión y libertad de movimiento, continúan vigentes bajo la China comunista y deben ser considerados como “crímenes de lesa humanidad y genocidio”.

El comunicado indica que Estados Unidos exhorta a la “República Popular China a liberar de inmediato a todas las personas detenidas arbitrariamente y abolir su sistema de internamiento, campos de detención, arresto domiciliario y trabajos forzados”, también insta a las autoridades chinas a que “pongan fin a las medidas coercitivas de control de la población, incluidas las esterilizaciones forzadas, el aborto forzado, el control de la natalidad forzado y la separación de los niños de sus familias”

 

La comunidad internacional responde a las acusaciones de Estados Unidos contra el régimen

Varios países, incluidos Canadá, los Países Bajos y Gran Bretaña, han seguido el ejemplo de la administración Trump y acusaron al régimen comunista de China de cometer genocidio contra la población uigur, definido por la convención internacional como la “intención de destruir, en total o parcialmente, un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.

Los eurodiputados también expresaron su preocupación por la situación de los uigures en China y en varias oportunidades adoptaron sanciones específicas como el congelamiento de activos de funcionarios chinos responsables de la persecución. 

El 25 de junio de 2022, el eurodiputado francés Raphaël Glucksmann publicó un video en sus redes sociales que decía: 

“Detrás de los vestidos de diez euros y las camisetas de dos euros de SHEIN hay un sistema masivo de explotación. Doce horas de trabajo al día, solo un día de descanso al mes, sin contrato de trabajo ni seguro de trabajo, y pésimas condiciones de seguridad en el trabajo”.

Al mismo tiempo, el Parlamento Europeo anunció a mediados de junio de este año la adopción de dos resoluciones históricas sobre derechos humanos que podrían afectar directamente a los sectores de la industria textil que se benefician de la explotación laboral de los presos de conciencia. 

La primera resolución pide una serie de nuevos instrumentos comerciales destinados a prohibir la importación al mercado de la Unión Europea (UE) de todos los bienes producidos con trabajo forzoso.

La segunda resolución se centra en los derechos humanos en la región semiautónoma de Xinjiang y los archivos de investigación que advierten sobre la persecución y explotación de los uigures. Por ello, vuelve a pedir un instrumento comercial que prohíba la importación de bienes, principalmente textiles, producidos con trabajo forzoso en la región.

Si ambas resoluciones se implementan correctamente, será posible exigir que los productos fabricados y enviados mediante trabajo forzoso salgan del mercado europeo.

Cabe destacar que la Unión Europea es el segundo mercado más grande de exportaciones para China luego de Estados Unidos, por lo cual se espera que este tipo de medidas restrictivas, si realmente se llevan a cabo como se anuncian, podrán generar un impacto real contra la explotación laboral.

 

Otras minorías también son explotadas laboralmente en campos de trabajo chinos

Como es sabido los uigures no son la única minoría perseguida y explotada laboralmente por el régimen chino. De hecho es una práctica muy común que los perseguidos por creencias religiosas o ideológicas sean enviados a los famosos “campos de reeducación”, donde son torturados y obligados a trabajar durante jornadas de 16 horas o más.

Tal es el caso de los practicantes de la disciplina Falun Dafa o Falun Gong, quienes son perseguidos desde hace 23 años por el PCCh, y en muchos casos encerrados en este tipo de prisiones.

El documental Carta desde Masanjia basado en hechos reales describe con perfección como el régimen comunista explota laboralmente a los presos de conciencia, y cuenta la historia de un practicante de Falun Dafa que mientras estaba en un campo de trabajo escribía cartas contando su situación y la escondía en los productos que fabricaba.

Una persona en Estados Unidos encontró una de estas cartas en un producto importado de China que compró por internet, y a partir de ese momento comenzó una odisea para denunciar la situación y conocer a la persona que escribió la carta.

 

La prohibición de las importaciones de Xinjiang afecta la cadena de suministro mundial

Gran parte del sistema productivo mundial depende en mayor o menor proporción de productos realizados en la región de Xinjiang. Por lo que la reciente ley aplicada en Estados Unidos y los proyectos de ley europeos han logrado preocupar tanto al PCCh que ve amenazado su sistema productivo basado en la explotación, pero también a los grandes importadores minoristas occidentales y productores que dependen de la materia prima importada de Xinjiang.

Los proveedores de la industria textil, las cadenas minoristas internacionales, los fabricantes de paneles solares y energías renovables en Estados Unidos, y los productores chinos de la zona de Xinjiang, están considerando la posibilidad de que sus envíos con destino a Estados Unidos y Europa sean confiscados.

Las autoridades de occidente deberán ahora determinar en primera instancia si las legislaciones verdaderamente serán aplicadas con exigencia, condición necesaria para provocar un freno real en la explotación laboral en Xinjiang, y en segundo lugar deberán determinar como se reemplazarían estas importaciones, las cuales en algunos casos están bajo el monopolio del régimen, como es el caso del algodón utilizado para la industria textil y las tierras raras para la industria tecnológica.

Andrés Vacca –Redacción BLes

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