Redacción BLes– De entre todos los delitos que se atribuyen al régimen chino, algunos han sido cuidadosamente silenciados o hábilmente disfrazados dadas las desproporcionadas implicaciones que podrían, eventualmente, causar su desaparición.

Tal es el caso de la escandalosa venta de territorio nacional chino, efectuada por el exlíder del Partido Comunista de China (PCCh), Jiang Zemin, en su ansia por obtener el máximo poder.

Jiang, también es reconocido como el más cruel exdirigente, sobre el que recaen también el mayor número de acusaciones por crímenes de lesa humanidad. 

 Jiang Zemin y sus antecedentes poco conocidos 

Pocas veces se difunden los profundos vínculos desarrollados por el joven Jiang con Rusia, o mejor dicho, con la extinta Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), en la que vivió, fue entrenado como espía y se enredó en romances turbulentos.

Fue en 1955, a los 29 años, cuando Jiang viajó a Moscú por cuenta de la Primera Fábrica de Automóviles de Changchun, China, quedándose allí hasta el año siguiente.  

En la capital rusa, recibió capacitación laboral. Asimismo, cayó seducido por las mujeres de acuerdo con Banned Book.org, del 28 de septiembre.

Así, una de las trabajadoras del lugar se convirtió en su amante. Pero, para su desgracia, su amante le hizo saber que el gobierno ruso conocía sus andanzas anteriores con los japoneses, que lo convirtieron en traidor de su propio país, haciendo de él un espía.

Junto con el mortal secreto, Jiang recibió una cuantiosa cantidad de dinero, lo que es de suponer que dejaba su destino en manos del temible servicio secreto ruso (KGB). Este, en cualquier momento, podría chantajearlo a fin de obtener su favorabilidad en el momento en el que lo considerara oportuno. 

El secreto de Jian y los japoneses, en poder de la KGB

En este caso, aún menos conocido de la vida de Jiang, es de reconocer que fue inducido por su padre, Jiang Shijun, quien se había unido: “… a la organización de traidores títeres japoneses ‘Peace Rescue National’ en 1938”.

Shijun, recomendó a su hijo, Zemin, ante sus jefes japoneses, quienes dominaban una extensa región china, en esa época. 

Como consecuencia, Jiang recibió entrenamiento con la participación de: “… el traidor Li Shiqun [político del régimen chino, y espía de los japonese], entonces director de la Jefatura de Agentes Especiales del Gobierno Títere de Wang [Jingwei] en Nanjing”, sostiene Banned Book.org. 

Pues bien, esa información cayó, en 1945, en manos de la Unión Soviética tras un asalto del Ejército Rojo al “… servicio secreto del ejército japonés de Kenji Doihara [Oficial del Ejército Imperial Japonés]”. 

Esta información fue la que la amante de Jiang Zemin le hizo conocer, a fin de que supiera que su gobierno lo tenía bajo su dominio. No obstante, la KGB le comunicó que ‘no revelaría el secreto de traición a su país’. 

Jian vende 1,5 millones de km² a Rusia. 

No fue sino hasta 1991, cuando Jiang ya era Secretario General del Partido Comunista de China, que Rusia recibió la jugosa compensación que violaba la soberanía nacional de China.  

En esta ocasión, Jian visitó Rusia y ‘casualmente’ visitó la antigua fábrica de autos en la que había trabajado. La mayor sorpresa fue su encuentro con la mujer de su juventud. “Aquí, los agentes soviéticos hicieron arreglos para que Jiang reviviera el viejo sueño con su antigua amante”. 

“El 12 de diciembre de 1999, los chinos sufrieron el día más humillante de la historia contemporánea. Jiang Zemin y el presidente ruso visitante [Borís] Yeltsin firmaron ‘… la cesión del inmenso territorio’”, que podría haber costado una verdadera fortuna. 

Para no ir muy lejos, en 2005, el General de la República Popular de China y ministro de Defensa Nacional, Chi Haotian, reveló en un discurso interno “… la venta del PCCh de una gran zona del territorio del norte”, de acuerdo con la cita de Sohfrance.org.

“Todos estos años hemos cedido una zona tan grande de territorio del norte a Rusia de acuerdo con el despliegue del camarada Xiaoping, ¿somos tontos los del Comité Central del Partido?”, cuestionó abiertamente Chi.  

Para tener una referencia de la magnitud de la extensión vendida a los rusos, consideremos que si los 1,5 millones de kilómetros fueran el territorio nacional de un país, este ocuparía el lugar No. 19, superando a los demás 175 países del total de los 195 reconocidos ante la ONU.  

Esta área equivale al doble de la de Turquía, o a cinco veces la de Italia. 

Jiang sabía que de conocerse ese descalabro garrafal, junto con los otros secretos que guardaba la KGB, tendría que: “... renunciar de inmediato e incluso moriría sin un lugar para ser enterrado. Por supuesto que lo sabía bien…”, destaca Banned Book.org.

Y describe el territorio así: “… eran tierras extremadamente fértiles, cubiertas con grandes extensiones de bosques vírgenes y ricas en minerales y petróleo, que eran los recursos de supervivencia más preciados para que la nación china despegara y se levantara en el futuro”.

Pero más aterrorizado aún quedó el PCCh al enterarse de esa grave situación: “… el Partido Comunista temía que la publicación de los detalles del tratado llevara a su colapso”. Fue por eso que “… se negó a responsabilizar a Jiang Zemin”. 

La ‘coartada’ del PCCh

De todas maneras, el PCCh estaba en la obligación de dar una explicación, y sus ideólogos inventaron rápidamente una coartada que cumpliera con esa función. 

Para entender mejor la versión que presentó el régimen chino sobre estos hechos, conviene recordar el contexto político de esos años. 

En esos momentos el régimen chino estaba acosado por el movimiento prodemocrático del 4 de junio y las sanciones occidentales de 1989 [causadas por la masacre de la Plaza de Tiananmén], la regresión económica de 1990 y la Guerra del Golfo de 1991.

Ante estas crisis: “… las altas esferas del Partido Comunista Chino estaban ya desbordadas y en estado de shock. El PCCh estaba ya desbordado y en estado de pánico”.

Así que Beijing amplificó la amenaza que representaba una invasión estadounidense, y, supuestamente, para contrarrestarla, cedió la soberanía sobre el extenso territorio del norte a Rusia, a cambio de su neutralidad en un posible futuro conflicto militar entre Estados Unidos y China, 

No hacerlo así habría significado la destrucción del PCCh, posiblemente. Por otro lado, se mantenía al pueblo chino en la absoluta ignorancia de la transferencia de tan vasta extensión de tierra nacional. 

Tal explicación fue comentada por una editorial de Sohfrance.org., de julio de 2019: “¡Qué habilidad para ocultar la verdad! Así de fácil se plantó un crimen milenario sobre el muerto en el elogio de los estrategas, eliminando el pesado yugo para Jiang Zemin, y poniendo un aura de estrategia sobre el estado traidor”.

Peor aún, la cesión de tierras a otros países es ya una larga tradición que data desde el líder fundador del PCCh, Mao Zedong. Igualmente, las otras actividades delictivas que el líder, Jiang Zemin, ha cometido contra los ciudadanos chinos han sido numerosas. 

De hecho, el sitio web Minghui.org. sostiene que “En China, Jiang Zemin es uno de los líderes más perseguidos, con más de 200.000 cargos penales presentados ante el Tribunal Supremo y la Fiscalía Suprema de China”. 

Dos de las campañas más sangrientas impulsadas por Jiang, son la masacre de la Plaza de Tiananmén y la persecución implacable que decretó contra Falun Dafa o Falun Gong.

Falun Dafa es una antigua disciplina de la Escuela Buda, basada en “los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia ( Zhen 真, Shan 善, Ren 忍), claves para elevar el carácter moral y alcanzar una salud superior”, según Falun Info Net. 

Además de perseguir a todos los ciudadanos que ejercen su libertad de creencia y de haberse convertido en el mayor violador de los derechos humanos del mundo, el PCCh ha vulnerado todo lo que considera un obstáculo para su poder absoluto.

Ni la soberanía nacional, ni los derechos humanos han sido considerados por el régimen chino suficientemente valiosos como para ser sacrificados en busca de su salvación. 

Tal como concluye Sohfrance.org: “El comportamiento traidor del régimen de Beijing está determinado por la política, la lógica y el comportamiento establecidos de la diplomacia del Partido Comunista Chino y la naturaleza reaccionaria del régimen”.

José Hermosa – Redacción BLes

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