Redacción BLesDurante la era del expresidente Donald Trump, Estados Unidos y el régimen comunista chino estuvieron envueltos en una relación conflictiva debido a que por primera vez en muchos años un gobierno estadounidense implementó medidas efectivas para contrarrestar décadas de atropello por parte del régimen en materia política, comercial y económica, que afectó no solo a Estados Unidos sino a todo el mundo capitalista. 

Durante la campaña presidencial, el candidato demócrata Joe Biden, se presentó como un fuerte opositor de prácticamente todas las medidas implementadas por Trump y criticó con dureza al gobierno republicano con el apoyo de los grandes medios de comunicación que jugaron completamente a su favor. 

Además Biden se comprometió a revertir importantes medidas implementadas durante la era Trump que habían permitido limitar el avance de las ideas progresistas asociadas por ejemplo a la ideología LGBT, aborto, indigenismo, revisionismo histórico y a las agrupaciones de extrema izquierda como Black Lives Matter y Antifa.

Pero respecto a lo que sucedería con la relación entre Estados Unidos y el régimen chino, era un misterio sin develar, porque el equipo de Biden mantuvo durante toda la campaña un discurso ambiguo respecto a este tema, que no permitió identificar con certeza cuál era su posición al respecto. 

Así fue como el 20 de enero de 2021 Biden prestó juramento como el presidente número 46 de los Estados Unidos dejando abierta la incógnita sobre cómo sería su enfoque en materia internacional, principalmente en cuanto a la relación que mantendría Estados Unidos con el régimen comunista Chino.

Cómo era la relación de Estados Unidos con el régimen chino cuando asumió Biden

En el año 2011, antes de postularse como presidente, Trump ya había dejado en claro cuál era su pensamiento respecto al régimen chino. Al contrario de lo que manifestaban la mayoría de los empresarios de alto nivel y políticos de aquel momento, Trump declaró en campaña:

“No podemos seguir permitiendo que China viole a nuestro país”.  Y más tarde como presidente, tuiteó: “China no es ni un aliado ni un amigo, quieren vencernos y poseer nuestro país”. 

Durante sus cuatro años como presidente, Trump hizo honor a su compromiso y llevó adelante una fuerte campaña para limitar el poder del régimen chino dentro de Estados Unidos, implementando una gran cantidad de legislaciones y sanciones en su contra.

Luego de un intento de acuerdo entre ambas naciones a comienzos del 2020, con la llegada del virus del Partido Comunista Chino (PCCh), la pandemia y la cuestionada reacción del régimen respecto a esta situación, el gobierno estadounidense terminó de perder toda confianza en el régimen, y el acuerdo, lejos de prosperar, se tornó en una envalentonada guerra comercial entre ambas potencias.

La era Biden y su relación con el régimen chino

Desde el primer día como presidente de los Estados Unidos Biden no tuvo tapujos en dar marcha atrás con una gran cantidad de medidas de tipo conservadoras implementadas durante la administración anterior. 

Con un arsenal de más de 40 órdenes ejecutivas, en pocos días Biden logró eliminar gran parte de los avances en materia de conservadurismo que había logrado el expresidente Trump. Sin embargo, el asunto de la relación con China seguía siendo un misterio.

El 10 de febrero de 2021, el presidente Biden y el líder Xi Jinping dan el primer paso y entablan una llamada protocolar de saludos y presentación. Mientras Xi se centró en destacar la importancia del respeto mutuo, la cooperación y el diálogo, sorprendió a todos que Biden fue directo al grano y enfatizó las preocupaciones planteadas sobre las prácticas económicas, los derechos humanos y Taiwán.

Durante el gobierno de Trump se implementó una Ley a través de la cual la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos establecería una “lista negra” en la que se incluyó paulatinamente a una serie de empresas chinas que por diversos motivos implican un riesgo a la seguridad nacional.

El 12 de marzo de 2021, cinco empresas chinas entre ellas la polémica Huawei Technologies Co, fueron incluidas en esta lista por la FCC, lo que implicó el primer signo de que la administración Biden podría llegar a continuar con la política de mano dura contra el régimen, a pesar que la mayoría del arco opositor esperaba todo lo contrario.

La inclusión de empresas chinas en la lista negra continuó de a decenas en los meses subsiguientes, no solo en la de la FCC sino también en las listas confeccionadas por el Departamento de Comercio y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. También se implementó la sanción de muchos funcionarios, empresarios y personalidades chinas acusadas de atentar contra la seguridad nacional.

Entre el 18 y el 20 de marzo de 2021, autoridades del régimen chino y del gobierno de Biden se encontraron cara a cara por primera vez en una reunión celebrada en Alaska.

Durante la sesión pública del primer día, ambas partes reprocharon con dureza las políticas de la otra durante más de una hora. El secretario de estado Antony Blinken dijo en sus comentarios de apertura que Estados Unidos pretendía discutir sus profundas preocupaciones con las acciones de China, incluyendo lo que sucede en Xinjiang, Hong Kong, Taiwán, los ataques cibernéticos contra Estados Unidos y la coerción económica hacia los aliados.

A partir de ese momento quedó en claro que al menos en el asunto con el régimen chino, el presidente Joe Biden continuaría la línea política que había dejado el exmandatario Donald Trump. 

A las críticas contra China de aquella primera reunión le siguieron más sanciones y medidas contra China como: la implementación de la Ley de Competencia Estratégica que busca contrarrestar la creciente influencia global de China, la ampliación de prohibiciones de la era Trump sobre la inversión estadounidense en empresas chinas, la aprobación de la Ley que prohíbe todas las importaciones desde la región de Xinjiang, y el boicot estadounidense de diplomáticos y funcionarios contra los Juegos Olímpicos de Beijing 2022.

Si bien muchas de estas medidas fueron impulsadas durante la era Trump, o bien por legisladores republicanos durante la presidencia de Biden, lo cierto es que también fueron apoyadas por el gobierno demócrata o al menos no se intentó ir contra ellas.

Algunas críticas respecto a la relación EE.UU. y China durante la era Biden

Si bien en términos generales la administración Biden continuó con la línea dura contra el régimen comunista, existieron algunas cuestiones que han despertado ciertas críticas, tal es el caso de la posición de Biden respecto a la polémica red social china Tik Tok como su intento por levantar los aranceles sobre los productos chinos para combatir la inflación estadounidense.

Respecto a Tik Tok Biden descartó el intento de Trump de prohibir la aplicación en el país eliminando una serie de órdenes ejecutivas firmadas por Trump para este propósito. Aunque desde la Casa Blanca aseguraron que la investigación llevada a cabo para analizar la seguridad de la plataforma continúa su curso normal.

Otro asunto que despertó ciertas críticas contra la administración Biden fue el anuncio que emitió a comienzos de julio de 2022, cuando mencionó que ante la elevada inflación que reina en los Estados Unidos, estaba considerando eliminar los aranceles a los productos chinos con el fin de permitir su ingreso a precio real, a fin de hacerlos competir con los productos de manufactura local buscando impedir que aumenten su precio.

Se eleva la tensión con el régimen chino

Durante las últimas semanas, la relación entre Estados Unidos ha llegado a un límite histórico de extrema tensión, al punto que por momentos se temió la posibilidad real de un enfrentamiento armado entre ambas potencias.

El 24 de mayo, Biden anunció su voluntad de defender militarmente a Taiwán en caso de ser necesario, lo que despertó la ira del régimen chino quien no tardó en responder con más amenazas, tanto contra Taiwán como contra Estados Unidos y sus aliados. 

Ante la escalada de amenazas y la posibilidad de un enfrentamiento real, Biden y Xi mantuvieron una llamada telefónica el 28 de julio que duró más de dos horas, en la que participaron también otros funcionarios de gobierno ligados a los asuntos de seguridad, defensa y relaciones internacionales.

Menos de una semana después, la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi aterrizó en Taiwán desafiando todas las amenazas directas llevadas a cabo por el régimen chino en su intento de evitar el encuentro de Pelosi con gobernantes de Taiwán, argumentando que se trataba de una acción provocativa por parte del gobierno de los Estados Unidos.

En consecuencia, el régimen comunista desplegó seis zonas operativas militares colocadas frente a los principales puertos de Taiwán, el sobrevuelo de decenas de aviones sobre el territorio taiwanés y de esta forma la escalada de violencia y amenazas de un conflicto real llegaron a un máximo grado de tensión, que se mantiene hasta el día de hoy.

El conflicto parece estar lejos de solucionarse y la tensión que se vive a diario por la posibilidad de un enfrentamiento real entre Estados Unidos y el régimen chino, junto a los aliados de cada uno, trae recuerdos de los años de guerra fría entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética, cuando parecía que una pequeña chispa podría generar una explosión catastrófica. 

Andrés Vacca –Redacción BLes

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