Redacción BLes– El líder del régimen comunista chino, Xi Jinping, pronunció un discurso virtual el jueves ante la ONU muy bien recibido por las organizaciones feministas, en el cual pronunció su defensa a los derechos de las mujeres. Paralelamente, las denuncias indican que en el noroeste de china, concretamente en la zona de Xinjiang, se está produciendo el genocidio por aborto y esterilización obligada más grande de la historia contemporánea. 

Una vez más se puede observar el doble discurso del comunismo. Por un lado sus líderes hablan de derechos, de justicia social, de desarrollo y libertades, mientras que en la práctica solo se hacen cada vez más evidentes los abusos en derechos humanos, la pobreza y el estancamiento. 

En su discurso virtual ante la ONU, Xi Jingping centró sus ideas en la ideología de la igualdad de género. Apuntó contra todas las instituciones públicas y privadas, instando a tomar medidas enérgicas contra las violaciones de los derechos e intereses de las mujeres. Paradójicamente habló de “mejorar los servicios sociales, dando prioridad a grupos especiales como mujeres embarazadas y postparto”.

En un momento del discurso, Xi le habló directamente a la ONU sugiriendo que la institución “debería hacer más, para eliminar la violencia, la discriminación, la pobreza y otros viejos problemas”.

Los llamamientos del líder chino para poner fin a la violencia contra las mujeres y proteger sus derechos de atención médica materna, suenan realmente provocativos cuando se comparan con los informes y denuncias sobre las horribles condiciones que enfrentan las mujeres uigures mientras están detenidas en campos de concentración estatales en Xinjiang.

El antropólogo alemán Adrian Zenz es quien encabeza las investigaciones y denuncias contra el régimen chino en favor de las minorías uigures. En su último informe detalló con abundantes fundamentos, que hace décadas existen prácticas del régimen chino para erradicar lentamente a la población uigur y turca en la zona de Turkestán Oriental. Desde 2016 las prácticas de esterilización forzada se habrían incrementado considerablemente.

Las prácticas denunciadas en el informe, implementadas por el Partido Comunista Chino,  apuntan a suprimir por la fuerza las tasas de natalidad de la comunidad uigur, incluyendo la aplicación masiva de métodos anticonceptivos obligatorios, esterilizaciones y abortos forzados.

Entre 1979 y 2009, según informa el gobierno de Turquestán en el exilio, el régimen chino admitió que “impidieron los nacimientos ilegales de 3,7 millones de bebés” solo en el este de Turkestán.

El informe de Zenz denuncia también que más de 3 millones de uigures, kazajos, kirguises, uzbekos, tártaros y otros pueblos turcos en el este de Turkestán, han sido encerrados en campos de concentración y campos de trabajo forzado. Más de 500 mil uigures y otros niños turcos han sido separados por la fuerza de sus madres y están siendo adoctrinados en orfanatos estatales y en internados para convertirse en “ciudadanos chinos leales”.

Los detalles de la denuncia, realmente hacen suponer que la realidad supera a la ficción. Incluye torturas por electrocución, abusos sexuales, obligación a comer carne de cerdo y beber alcohol (actos de humillación extrema para los musulmanes), y le sigue un gran listado de atrocidades. 

A pesar de estas denuncias, el líder comunista Xi Jinping tiene la insensatez de llamar a la ONU y autoridades mundiales a “luchar por los derechos de la mujer”.

Andrés Vacca – BLes.com